⚽ Fútbol femenino

Leydi Urbina, madre por sorpresa 

Maternidad y fútbol femenino nunca fueron de la mano de manera tan sorprendente como en el caso de Leydi Urbina. La jugadora del Deportivo La Guaira sorprendió a todos al dar a conocer la noticia de que había estado compitiendo durante seis meses embarazada. La máxima goleadora de la categoría de fútbol femenino en Venezuela —14 goles— no era consciente de su estado porque ella misma asegura que hubo pocas señales de que podía estarlo: «Enterarme fue un shock. Al principio era como si nada me hubiera pasado. Físicamente yo estaba súper bien».

👩🏻‍🍼 Ser madre: derecho y no privilegio

A sus 25 años, la futbolista lleva cuatro temporadas defendiendo la camiseta de La Guaira y durante su trayectoria siempre ha contado con la admiración de su staff técnico: «Leydi es técnicamente excelente. Cuando descubrimos que había estado embarazada… Fue increíble. Nos asombramos de que pudiera lograr todo eso estando embarazada». 

Su historia es extraordinaria y sorprendente, al mismo tiempo que deja ver una vez más una realidad poco tratada en el fútbol femenino. Alex Morgan o María Alharilla ya han demostrado que volver al fútbol después del embarazo es posible. Urbina también quiere hacerlo una vez nazca su hijo: «Si doy a luz, en mes y medio me puedo recuperar entrenando poco a poco. Varios médicos me han dicho que es posible».

La realidad de cada caso es distinta, pero todas han tenido que hacer frente a obstáculos sociales y laborales. Urbina atravesará la situación en un país donde las jugadoras no pueden ganarse la vida solo con el fútbol. Cada vez más futbolistas deciden luchar por sus carreras. Una de las historias más recientes al respecto es la de Sara Bjork Gunnarsdottir, capitana de Islandia, que en enero ganó un reclamo de pago de maternidad contra el Lyon, su antiguo equipo.

A raíz de las reivindicaciones de las primeras futbolistas que se atrevieron a conciliar vida familiar y profesional, la Asociación Inglesa de Fútbol anunció una nueva política de maternidad en 2022 que hizo obligatorio que las jugadoras de la NWSL recibiesen 14 semanas de pago por maternidad.

🫠 La precariedad no es cosa del pasado

A pesar de la alegría que supone para Leydi tener un hijo, la situación para con el club no ha sido la ideal. «Si te quedas embarazada hay una multa porque está incumpliendo tu contrato», explicó Urbina a medios ingleses. Por el momento, la afectación económica es una incógnita.

Aunque la liga se profesionalizó hace varias temporadas, hay matices sin resolver. Las normas de la CONMEBOL exigen que los clubes masculinos cuenten con uno femenino para así poder obtener su licencia, con lo que se podría pensar que hay equipos que solo existen por obligación. Esto es solo la punta del iceberg del fútbol femenino venezolano. La categoría está mal pagada y es difícil que una jugadora viva solo con el sueldo.

Además, las facilidades para combinar el fútbol con otras fuentes de ingresos son escasas.  Mientras estaba en La Guaira Urbana también jugaba al voleibol profesional, incluso para la selección nacional del país, donde ganaba el doble de lo que percibía por el fútbol. Pero cuando el segundo entrenador de La Guaira se enteró, la castigó sin jugar en el partido de vuelta de semifinales de liga. Ella misma recuerda cómo la afición la apoyó en ese momento: «Todos en las gradas gritaban: ‘¡Traigan a Leydi porque necesitamos ganar!'». Dicen que el karma siempre llega y la decisión de dejar fuera a Urbina pudo ser determinante. Perdieron por penaltis, arte en el que Leydi es experta: 9 de sus 14 goles habían sido desde los once metros.

Afortunadamente, la situación con el club ha mejorado mucho en los últimos tiempos. Ahora, con su maternidad a la vuelta de la esquina, las puertas de La Guaira, en un principio, esperan abiertas a su vuelta.

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