La jornada liguera dejó dos imágenes muy distintas de los grandes del fútbol español. El Barça arrasó al Valencia con una goleada histórica en un escenario inusual, mientras que el Real Madrid sufrió en Anoeta, condicionado por una polémica expulsión, pero encontró en Kylian Mbappé al líder que lo mantiene en la cima.
Barça: un festival en un escenario insólito
El Barça vivió una noche atípica en todos los sentidos. Por un lado, jugó en el estadio Johan Cruyff ante apenas 6.000 espectadores, un contraste enorme para un choque entre dos históricos como Barça y Valencia. Por otro, Hansi Flick sorprendió con un once plagado de novedades: Raphinha y Lewandowski iniciaron en el banquillo, el primero por sanción interna y el segundo reservado tras compromisos con su selección.
Nada de eso impidió que el equipo azulgrana impusiera un dominio absoluto desde el inicio. Fermín, con dos goles, fue el gran protagonista, acompañado por un Raphinha que respondió al castigo con otro doblete y un Lewandowski que cerró la cuenta con dos tantos más. Pedri volvió a demostrar su liderazgo en la medular y Rashford firmó una actuación destacada en las bandas. El resultado final, 6-0, reflejó la superioridad abrumadora de los culés ante un Valencia irreconocible.
Real Madrid: un líder con diez hombres y un genio francés
Muy distinto fue lo que ocurrió en San Sebastián. El Real Madrid se impuso a la Real Sociedad en un partido marcado por la expulsión de Dean Huijsen en el minuto 31, una decisión muy discutida por el colegiado Gil Manzano. Con un jugador menos, el equipo de Xabi Alonso tuvo que replegarse y confiar en su gran estrella.
Y Mbappé no falló. El francés, en estado de gracia, abrió el marcador con una carrera imparable y una definición precisa, y más tarde asistió a Güler para el segundo tanto. Incluso con inferioridad numérica, su despliegue ofensivo dio la sensación de que el Madrid jugaba con uno más. La Real lo intentó hasta el final y recortó distancias con un penalti de Oyarzabal, pero el conjunto blanco supo resistir con un ejercicio de sacrificio defensivo que le permitió mantener el liderato de LaLiga.
En definitiva, un fin de semana que dejó al Barça disfrutando de su versión más brillante y al Real Madrid sobreviviendo gracias al poder desequilibrante de un jugador que parece decidido a marcar una era.






