El fútbol español ha activado todas las alertas con Thiago Pitarch. El mediocentro del Real Madrid Castilla, que ya ha asomado la cabeza en el primer equipo con sensaciones impropias de su edad, se ha convertido en el nuevo foco de conflicto internacional.
Con doble nacionalidad española y marroquí y un potencial de élite, la RFEF sabe que no puede perder un segundo. Luis de la Fuente ya avisó en su día con otros canteranos blancos: el camino a la Absoluta pasa por un paso obligatorio en la Sub-21. Y para Pitarch, ese paso se ha vuelto fundamental para con sus pretensiones.
Thiago Pitarch gusta a todo el mundo
Valdebebas es ya su cuarto destino pese a que apenas supera la mayoría de edad. Antes pasó por el Atlético, Getafe y Leganés. “Si hubiera que destacar un momento clave para él durante el año que estuvo con nosotros”, dice Jorge Broto, el director de cantera del Leganés, “diría que fue el torneo que se suele disputar en primavera de selecciones territoriales. Allí hay muchos ojeadores. En la madrileña, casi todos los convocados son del Madrid y Atlético, y él era del Leganés. Fue campeón de España sub-16″. Su posición con los pepineros también era la medular, aunque más ofensivo.

A partir de ahí, y con la irrupción de Thiago Pitarch en los esquemas de Raúl, sus recientes minutos con el primer equipo ante el Celta y su participación en Champions, o han pasado desapercibidos en Las Rozas. La Federación se movió con antelación, logrando que el futbolista eligiera el camino de la Selección el pasado verano para las categorías inferiores. Su participación en el Mundial Sub-20 con Paco Gallardo fue la primera piedra de un proyecto a largo plazo.
Allí, Thiago emergió como el ancla indiscutible del equipo, formando una sociedad brillante con Rodrigo Mendoza. Sin embargo, en el fútbol de hoy en día, el compromiso en categorías formativas ya no es un blindaje definitivo.
Pitarch desea jugar con España… pero presionado cada vez más por Marruecos
El compromiso del jugador con España no es nuevo. Como ya ocurriera antes del Mundial Sub-20, el futbolista mantiene su deseo de vestir la camiseta de la Selección por encima de cualquier otra propuesta. Su prioridad es seguir creciendo bajo el amparo de la RFEF. En el entorno del jugador insisten en que su voluntad es firme y que esta nueva llamada de la Sub-21 solo confirma que su apuesta por España es el único camino que contempla ahora mismo.
Ahí aparece Marruecos, que no desiste por el joven canterano. La federación del país africano, experta en captar talento en la diáspora europea, tiene a Thiago en el primer puesto de su lista de prioridades. El vínculo familiar del jugador (sus bisabuelos paternos son marroquíes) abre una vía totalmente legítima que los leones del Atlas pretenden explotar hasta las últimas consecuencias. Mientras Thiago no debute en partido oficial con la Selección Absoluta, el peligro de fuga existe. Los cantos de sirena desde Rabat son constantes e incluyen una promesa difícil de rechazar: un puesto en la lista para el próximo Mundial si mantiene su progresión en el Real Madrid.
En la RFEF existe cada vez menos tranquilidad. Porque por un lado, el compromiso del jugador ha sido ejemplar hasta la fecha, rechazando acercamientos previos y priorizando la llamada de España. Por otro, la experiencia reciente con otros casos de doble nacionalidad dicta (el último, Brahim) que el exceso de confianza es el primer paso hacia el error. Por eso, el salto a la Sub-21 de David Gordo se entiende como un movimiento total para los intereses de España. La promoción responde a unos méritos deportivos que saltan a la vista… y un aviso para navegantes. Thiago Pitarch pertenece al ecosistema de la Selección y en Las Rozas no piensan dejar que nadie se lo arrebate.
La Sub-21 como filtro de élite
El calendario aprieta. El próximo viernes 20 de marzo, David Gordo anunciará la lista para los compromisos ante Chipre y Kosovo. Con la baja por lesión de Rodrigo Mendoza, el centro del campo de ‘La Rojita’ busca un nuevo líder que aporte equilibrio y salida de balón.
Thiago Pitarch encaja perfectamente en ese perfil de mediocentro moderno que tanto gusta en Las Rozas. Su capacidad para leer el juego y su despliegue físico le sitúan por delante de otros candidatos que ya han pasado por el radar federativo como Mario Martín o Chema Andrés.
La competencia en el puesto es feroz, pero el escaparate del Real Madrid le otorga una ventaja mayor. Vestir la camiseta del primer equipo blanco acelera todos los procesos. Si hace unos meses Thiago caminaba por los pasillos de Valdebebas como un proyecto de futuro, hoy es una realidad que obliga a la Selección a mover ficha. La mili en la Sub-21 será el examen definitivo. Si Thiago responde bajo la presión de ser el referente del medio campo, el siguiente paso hacia la Absoluta de De la Fuente será cuestión de tiempo.

España, claro, no quiere repetir errores del pasado. La política de captación y retención de la RFEF se ha vuelto mucho más agresiva ante la globalización del talento. Thiago Pitarch representa exactamente el tipo de futbolista que define el estilo de la Selección: técnico, inteligente y con personalidad para mandar. Perderlo a manos de Marruecos sería un golpe duro para la estructura de categorías inferiores, especialmente tras la inversión de tiempo y recursos realizada desde la Sub-19.






