Paula Badosa atraviesa el mes de abril centrada en su recuperación. Actualmente, este proceso mantiene en suspenso su futuro más cercano en las pistas de tenis. Tras cerrar su temporada en Pekín el pasado septiembre, la jugadora decidió reanudar su juego este 2026. Sin embargo, el arranque del nuevo año tampoco trajo la estabilidad deseada.
Esa primera gira de la temporada no le permitió ganar confianza tras las tempranas derrotas en Brisbane, Adelaida y, sobre todo, la inesperada caída en segunda ronda de Melbourne ante Selekhmeteva. Poco después, Badosa volvió a ceder en primera ronda en Abu Dabi frente a Sasnovich, confirmando un inicio de año complicado.
Paula Badosa reapareció en Dubái pero las lesiones forzaron un nuevo parón
Posteriormente, Paula Badosa sufrió un nuevo freno en seco. Una lesión de cadera le obligó a renunciar a Doha y, aunque en Dubái superó la primera ronda ante Siniakova, en segunda tuvo que retirarse ante Svitolina por nuevos problemas físicos. Tras ausentarse también en Mérida, la española fijó su regreso en Indian Wells para intentar recuperar sensaciones en un torneo que ya ganó en 2021.
Tras ello, se vio obligada a detener su actividad hasta ahora. Su objetivo es atajar los problemas físicos que le impiden jugar con la regularidad que exige el circuito profesional.
Esta decisión busca dar respuesta a la falta de continuidad de sus últimos pasos. Por esta razón, la tenista ha abandonado torneos de forma recurrente debido a dolores que bloquean su movilidad en plena competición.
Roma 2023, el inicio de las múltiples lesiones de Paula Badosa
El origen de este calvario se sitúa en mayo de 2023. En aquel momento, sufrió una fractura de estrés en la vértebra L4 durante el torneo de Roma. Esta dolencia ha reaparecido en cada intento por recuperar su mejor nivel. Al ser una lesión compleja, Badosa convive con una inflamación constante que limita gestos como el saque o los desplazamientos laterales.

Esta circunstancia obligó a la jugadora catalana a descartar la cirugía. En su lugar, ha recurrido a tratamientos de fisioterapia intensiva e infiltraciones de cortisona. Con estas medidas intenta mitigar un dolor que ella misma describe como insoportable.
La inestabilidad física ha sido evidente en citas como Dubái, Miami o Stuttgart. En estos torneos, las molestias en la espalda derivaron en retiradas inmediatas que dejaron a la tenista visiblemente afectada. Por este motivo, su equipo ha tenido que reducir drásticamente las horas de entrenamiento. De esta forma, intentan no sobrecargar la columna vertebral.
Esta reducción de la carga física es necesaria para proteger su salud. Sin embargo, repercute directamente en el ritmo de juego de Paula Badosa. Esto la sitúa en desventaja frente a rivales que no arrastran limitaciones mecánicas tan severas.
Las 37 retiradas de Paula Badosa y el desgaste emocional
Las estadísticas de la WTA reflejan la gravedad de la situación actual. De hecho, Paula Badosa suma ya 37 retiradas a lo largo de su trayectoria profesional. La recurrencia de los problemas lumbares ha provocado también lesiones secundarias en los aductores y en el muslo derecho. Esto sucede por las compensaciones posturales que la tenista realiza para proteger su espalda.

Estos episodios han lastrado su progresión en el ranking. Además, han forzado su salida prematura de cuadros donde era favorita, como ocurrió en Mérida o Berlín. En ambos casos, tuvo que abandonar en la ronda de cuartos de final.
La gestión de esta crisis ha tenido un impacto profundo en su mentalidad. La tenista ha compartido con sus seguidores la frustración de este camino incierto. “Mi prioridad ahora es terminar un torneo sin dolor, los resultados son secundarios”, explicaba tras abandonar en Madrid. Por ello, ahora decide priorizar el descanso y la rehabilitación para intentar alargar su carrera unos años más.
El tratamiento médico y el horizonte de la tierra batida
En la actualidad, el equipo médico de Badosa supervisa un plan de choque específico. Este incluye magnetoterapia y sesiones de fisioterapia de más de cuatro horas diarias para estabilizar la vértebra.

La decisión de evitar el quirófano responde al alto riesgo que implica la cirugía para una deportista de élite. Por esta razón, han optado por un tratamiento conservador. El objetivo es que pueda competir en superficies menos agresivas, como la tierra batida europea. En esta superficie, el impacto es menor que en las pistas rápidas de cemento.
La permanencia de Paula Badosa en la élite depende ahora de la respuesta de su cuerpo tras este parón. La próxima gira será el examen definitivo. Allí se comprobará si los tratamientos funcionan o si los problemas físicos dictan el final de su carrera mundial.






