El fútbol, como la vida misma, es un guion que nadie puede escribir de antemano. Durante más de una década, el madridismo y el propio Luka Modric dieron por hecho que el ’10’ colgaría las botas en el Santiago Bernabéu.
Sin embargo, el mercado de fichajes y las sorpresas del destino han llevado al genio de Zadar a la Serie A, donde actualmente defiende la camiseta del AC Milan. En una reciente y extensa entrevista concedida al Corriere della Sera, el croata ha abierto su corazón para explicar cómo se gestó este cambio y quiénes fueron las figuras que marcaron su camino hacia la cima.
El sueño de la infancia de Modric, Boban y el Milan: “Si alguna vez hubiera jugado en otro equipo que no fuera el Madrid…”
Aunque para muchos ver a Luka Modric con los colores rossoneri sea una novedad impactante, para el jugador es el cierre de un círculo que comenzó hace casi treinta años. “Yo era hincha del Milan por mi ídolo de la infancia, Zvonimir Boban“, confiesa Modric con nostalgia. El ex capitán croata, héroe del Mundial de Francia 98, fue el espejo en el que Luka se miró antes de ser profesional.

“No tenía ni trece años y mi padre me regaló un chándal del Milan. La vida siempre te sorprende. Estaba convencido de que terminaría mi carrera en el Real Madrid, pero en cambio… estoy aquí”, admite el mediocampista. Su llegada a Italia no es un retiro dorado; es la culminación de un deseo latente: “Si alguna vez hubiera jugado en otro equipo que no fuera el Madrid, habría sido el Milan. Estoy aquí para ganar”.
Los referentes italianos de Luka Modric y la sombra de Totti
Al llegar a la Serie A, Luka Modric ha recordado a aquellos futbolistas que definieron su estilo de juego. Aunque el mundo siempre ha admirado su visión de juego, él siempre tuvo los ojos puestos en el Calcio. Menciona a Andrea Pirlo como el arquitecto que “abrió el camino” para los centrocampistas modernos, pero desvela un nombre que quizás muchos no esperaban: Francesco Totti.

“Mi ídolo, aparte de Boban, era Totti. En la Serie A tenían jugadores fabulosos. Los miraba y me decía: ese es el fútbol que quiero jugar“, explica el croata. Esa elegancia y longevidad del eterno capitán de la Roma son, sin duda, rasgos que Modric ha integrado en su propia leyenda personal.
Los maestros del banquillo: De Ancelotti a Mourinho: “Sin él, nunca habría llegado al Real Madrid”
La carrera de Luka Modric no se entiende sin los estrategas que lo pulieron. Al hablar de su actual entrenador en Milán, Massimiliano Allegri, no escatima en elogios, comparándolo directamente con su gran amigo Carlo Ancelotti. “Allegri es un maestro, conoce el fútbol como pocos. Se parece a Carletto: sensible y divertido, pero implacable en el campo”.

Sobre su etapa en Madrid, Modric recuerda con especial cariño a José Mourinho, el hombre que apostó por él cuando muchos dudaban de su físico. “Sin Mourinho, nunca habría llegado al Real Madrid. Es un hombre especial y honesto”. Como anécdota, el croata desvela la exigencia extrema del portugués: “Lo ví hacer llorar a Cristiano Ronaldo en el vestuario porque una vez no persiguió al lateral rival. Mourinho trata a la estrella y al recién llegado de la misma manera”.
Tomo Basic, el hombre que fabricó al mejor Luka Modric
Sin embargo, el nombre más importante en la vida de Luka Modric es uno desconocido para el gran público: Tomo Basic. Fue su mentor en Croacia, quien le enseñó a ser duro mentalmente cuando el mundo le decía que era “demasiado pequeño y frágil” para el fútbol profesional.
“Basic nos enseñó a lidiar con la injusticia. Hería a alguien a propósito en los entrenamientos solo para ver nuestras reacciones y prepararnos para el acoso y los momentos difíciles del fútbol real”, relata Modric. Fue Basic quien, cuando Luka era solo un niño flaco, le hizo una promesa que hoy es historia: “Me aseguró: ‘Serás el mejor del mundo’. Sin sus palabras, nunca habría ganado el Balón de Oro ni habría llegado donde estoy”.
Hoy, Luka Modric sigue demostrando que el talento no tiene fecha de caducidad. En Italia, bajo el cielo de San Siro, el croata sigue impartiendo cátedra, recordándonos que incluso los ídolos más grandes tuvieron una vez un chándal regalado por su padre y un sueño por cumplir.






