España arrancó el Mundial 2026 con un empate ante Cabo Verde que dejó más preguntas que respuestas. El 0-0 en Atlanta no es un drama irreversible, el torneo acaba de empezar y hay margen para reaccionar, pero el partido dejó un sabor amargo que va más allá del resultado.
España se estrella contra el muro de Cabo Verde en un debut sin gol ni coartadas
La selección tuvo el balón, tuvo superioridad estadística y tuvo ocasiones. Lo que no tuvo fue la capacidad de abrir una defensa que se cerró en su área y esperó. Y cuando el rival renuncia al balón y fía su suerte a resistir, España vuelve a chocar con la misma piedra de siempre.
El planteamiento inicial de España frena el potencial de sus futbolistas
Claro que el problema no fue solo de actitud o de intensidad. Fue de decisiones. El once que salió al campo tenía nombres de sobra para ganar ese partido, pero la distribución de los roles no encajó con lo que el partido pedía. Y algunos futbolistas de España quedaron señalados.
Así, Cabo Verde no proponía duelos de trincheras ni presión alta. Proponía un bloque bajo, compacto y organizado, con salidas rápidas a la contra. Para romper eso hacen falta verticalidad, desborde y velocidad en los últimos metros. España salió con un perfil diferente y tardó demasiado en corregirlo.
Cierto es que Luis de la Fuente no estuvo acertado. Lleva cuatro años en el cargo con un historial impecable, y eso hay que reconocerlo, pero ante Cabo Verde las decisiones desde el banquillo fueron difíciles de entender. Y hay cuatro nombres que resumen bien lo que no funcionó.
Gavi, Ferran, Oyarzabal y las decisiones que nadie entendió en el España vs Cabo Verde
El mayor señalado de la noche fue Gavi. No tanto por su rendimiento individual, sino por el rol que se le pidió. El andaluz es corazón, garra y despliegue físico, un futbolista hecho para morder, recuperar y presionar en bloque alto. Pero ante Cabo Verde, colocado en banda izquierda en un partido estático, chocó contra un bosque de piernas durante 70 minutos. No tuvo desborde, no rompió, no encontró los espacios que necesita para ser él mismo. Flick ya le puso en esa posición en el Barça y los resultados fueron similares.

La presencia de Gavi en el once inicial fue sorprendente, y su rendimiento, condicionado por un rol que no le favorecía, fue insuficiente.
Ferran Torres tampoco salió bien parado. Lleva dos años jugando de delantero y alejado de la banda, y De la Fuente le colocó precisamente ahí desde el inicio. No desbordó, no generó desde la derecha y tuvo la ocasión más clara de la noche, un disparo que se fue al larguero cuando el 1-0 parecía hecho. El voluntarismo estuvo, pero en un Mundial la precisión es innegociable y Ferran no tuvo el colmillo que la cita exigía.
Luis de la Fuente tardó 71 minutos en realizar cambios
Al mismo tiempo, Mikel Oyarzabal fue el gran damnificado de la noche. El dato lo dice todo: no tocó el balón en los primeros 31 minutos de partido. Completamente aislado arriba, sin recibir, sin poder fijar a los centrales rivales ni oxigenar los costados. Llegaba en gran estado de forma, pero cuando el delantero no toca el balón durante media hora es que algo falla en la construcción del juego, no solo en él.

Y luego está la pregunta que más incomoda: ¿por qué De la Fuente tardó hasta el minuto 71 en hacer el primer cambio? España pedía movimientos desde el descanso. La entrada de Lamine Yamal cambió el ecosistema del partido de inmediato, generó peligro y sembró el pánico en la defensa caboverdiana. Nico Williams no entró hasta el minuto 87.
Es decir, que España no jugó con dos extremos verticales y abiertos hasta los últimos minutos de un partido que llevaba 90 minutos pidiendo exactamente eso.
El próximo partido es ante Arabia Saudí el domingo 21 de junio. Hay margen para corregir, pero las respuestas tienen que llegar pronto.






