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Área jurídica

El Burnley podría perder el ascenso en los despachos

Es un tipo de incidente que ocurre con más frecuencia de lo que sería deseable, generalmente en los finales de temporada: un equipo decide no alinear a sus titulares habituales en un determinado encuentro porque no le va casi nada en él y prefiere reservarlos para otros partidos o competiciones en las que hay mucho más en juego.

No obstante, precisamente en razón de esa frecuencia, los organismos reguladores del fútbol están cada vez más atentos a unas decisiones que no solo afectan a los clubes que las adoptan, sino que también pueden perjudicar o beneficiar sensiblemente a terceros.

Tal es lo que ha pasado en la Sky Bet Championship, es decir, la Segunda División del futbol inglés, con el Burnley. El club del condado de Lancashire es primero en la competición, con diez puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el Sheffield United, cuando quedan apenas tres jornadas. O sea, que será campeón y ascenderá a la Premier League sí o sí… siempre y cuando la English Football League (EFL), entidad organizadora del campeonato, no le quite un buen número de puntos.

El motivo sería que, el pasado 15 de abril, el Burnley jugó ante el Reading con un equipo plagado de suplentes, en el que el entrenador Vicent Kompany —el famoso ex centrocampista belga que jugó 11 temporadas en el Manchester City, entre otros clubes— dejó fuera a más de la mitad de los titulares. El encuentro acabó en empate a cero, y eso que el Reading estaba sin entrenador por el despido de Paul Ince.

De momento, todo informal

¿Y por qué tanto ruido si, al fin y al cabo, el Burnley ya es campeón de facto? Pues porque el Reading —y no solo él— se está jugando la permanencia: va el 22ª de 24 equipos, solo dos puntos por encima del Blackpool y solo un punto por debajo del Huddersfield Town. ¿Quiere el lector más morbo? Pues es fácil: en la última jornada del campeonato, se enfrentarán el Huddersfield y el Reading. De modo que ese punto conseguido por este último equipo ante el Burnley bien podría jugar un papel decisivo en el desenlace final.

De momento, la EFL se ha puesto en contacto con el Burnley solo de manera informal, pero el asunto no lo es. En efecto, su reglamento establece formalmente que los clubes deben jugar con todos sus efectivos a menos que se den razones satisfactorias. Además, exige que, a partir de finales de marzo, las listas de los equipos para cada encuentro incluyan al menos a diez jugadores de campo que ya hubieran figurado en la lista del anterior partido.

Por añadidura, el reglamento también establece que, si los clubes no pueden dar una explicación satisfactoria cuando sus alineaciones están claramente “debilitadas”, se pueden enfrentar a sanciones que van desde una cuantiosa multa, a la pérdida de puntos.

El Burnley, sin embargo, insiste en que ha hecho cambios en la alineación solo para adaptarse al apretado calendario de la competición. Prueba de la relajación con la que se está tomando los últimos encuentros, una vez que se sabe ya campeón, es que en la última jornada cayó en casa por 1-2 con el Queens Park Rangers, un equipo que se halla en el puesto 18 y que aún no está matemáticamente salvado del descenso.

Es muy posible que la EFL, que no ha abierto aún una investigación formal sobre el asunto, dé por buenas las explicaciones del Burnley; y, además, no parece probable que una hipotética resta de puntos fuera en cuantía suficiente como para poner en auténtico peligro el ascenso de los clarets. Pero es dudoso que nada de esto les parezca justo a los seguidores del Huddersfield.

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