Camisetas, bufandas, bernabéu
Área jurídica

El régimen sancionador en materia de camisetas y bufandas del equipo contrario

Una, cada día que pasa, está más asombrada del bajísimo nivel de conocimiento del entorno normativo del deporte en el que se mueve en general el periodismo deportivo y los tertulianos que este lleva a sus programas, salvo algunas minoritarias excepciones.

Una puede comprender perfectamente, incluso diría que es normal que así sea, que los periodistas deportivos tengan un conocimiento más bien muy limitado de las normas del deporte y de su regulación. Pensar lo contrario sería tan absurdo como pensar que, en cada una de las lesiones que se producen en los terrenos de juego, los periodistas deportivos tuvieran que conocer la lesión producida, la terminología médica utilizada, los métodos de recuperación o, incluso, poder fijar el tiempo de recuperación.

No suelo ver —de hecho, creo que no lo he visto o escuchado nunca— que un periodista deportivo o un tertuliano periodista, ante unas imágenes de una lesión, haga un diagnóstico de esta en directo y sin consultar a nadie, o sobre las medidas que se han de adoptar para recuperarla y el tiempo de recuperación.

¿Se imagina el lector a un periodista deportivo explicando cómo debe hacerse la cirugía de un ligamento cruzado o de un tendón de Aquiles? No le corresponde y, si se atreviera a ello, pensaríamos que está haciendo el ridículo. Opta por llamar a un o una médico especialista para que explique en antena a sus oyentes o a sus televidentes qué es lo que ocurre y cómo pasan las cosas.

Pues esto, que es tan elemental y lógico, ocurre al contrario cuando se habla del Derecho, del Derecho deportivo más en concreto y del conocimiento de las normas. La mayoría de los/as periodistas deportivos se creen que lo sabe todo y no solo no preguntan a nadie, sino que encima hacen diagnósticos de la situación como si fueran expertos/as. Y claro, los/as oyentes o los/as televidentes, que saben lo mismo que saben ellos, se creen desafortunadamente todo lo que estos señores o señoras poco documentados les cuentan; y, además, la sociedad lo da por válido y correcto. Es una lástima, pero es así y este es nuestro periodismo deportivo.

Permítanme que ponga un ejemplo de las últimas semanas.

La polémica de las camisetas

He escuchado durante las dos últimas, con asombro e, incluso, con indignación a los/as periodistas de los medios de comunicación más potentes, de esos que escuchan o ven la mayoría de las personas, hacer diagnósticos completamente erróneos y que denotan un desconocimiento absoluto de las normas y de la realidad del deber de su cumplimiento en el deporte.

Llevamos semanas siendo testigos de una polémica en torno a si las personas pueden entrar en los campos de fútbol con las camisetas de los equipos contrincantes. Sin ir más lejos, y me perdonarán estos periodistas, escuché el sábado 4 de febrero por la tarde en una importante cadena de radio (no importa cual, porque lo mismo había escuchado días entes en otras cadenas de gran audiencia) a tres periodistas criticando ferozmente al FC Barcelona por no dejar entrar en su estadio a seguidores del Sevilla con camisetas o elementos identificativos de ser seguidores del club de Nervión. Lo mismo había pasado semanas antes con la Real Sociedad en el Santiago Bernabéu, etc.

Su nivel de desconocimiento normativo y de la regulación sobre estos temas es tan grande (¡y estos son los “especialistas” en deporte!) que incluso criticaban que el F.C. Barcelona hubiera declarado este partido como de “alto riesgo”. Afirmaban que esto era una simple estrategia para prepararse para lo que le venía la próxima semana, con el partido del Manchester, etc. y que era ridículo recurrir al derecho de admisión para prohibir la entrada de seguidores con la camiseta del equipo contario.

Barbaridad tras barbaridad, error tras error, pero suena muy bien en antena, la gente se lo cree e, incluso, se lo creen ellos. Están convencidos de que esto es así. Pero las que somos conocedoras de las normas, no podemos por menos que escandalizarnos y pensar cómo se puede tener tanto atrevimiento con tanta ignorancia.

Así se declara un partido como “de alto riesgo”

En primer lugar, la declaración de un partido como de “alto riesgo” no la hacen los clubes. No lo deciden ellos. Esto lo decide la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte de la que forman parte representantes de los Ministerios de Interior, Deportes, Policía Nacional, Guardia Civil, Fiscalía, Ligas Profesionales, Federaciones, etc.

Es este organismo estatal el que decide qué partidos son de alto riesgo. Nada dicen los clubes, ni nada pueden hacer/decir al respecto. Cuando la Comisión Estatal declara un partido como de “alto riesgo”, los clubes están obligados a cumplir todas las normas que exige la legislación vigente al respecto.

Por tanto, tenemos un primer gran error de los periodistas por desconocimiento. Los clubs no deciden nada al respecto. Lo decide un organismo público estatal, con los informes de la Policía. De hecho, quizás deberían conocer estos periodistas que existe, dentro de la Dirección General de la Policía, un órgano llamado OND (Oficina Nacional del Deporte) donde se estudian y se hacen informes preceptivos sobre todos aquellos aspectos que guardan relación con la seguridad policial en las competiciones deportivas.

En realidad, es la OND quien propone que un partido sea de “alto riesgo”, con la información disponible, y es la Comisión Estatal quien lo aprueba. Los clubes, aquí, ni opinan, ni se les deja opinar.

En segundo lugar, esos periodistas deberían leer con calma, sosiego y atención la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte; y, el Real Decreto 203/2010, de 26 de febrero, mediante el cual se aprueba el Reglamento de prevención de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte.

Como intuyo que no lo harán, me permito resumirles los aspectos más relevantes. Solo les voy a citar los dos más importantes: 1) Las aficiones deben estar obligatoriamente separadas. 2) Si las aficiones no están separadas, la responsabilidad completa es del club local (o del organizador del partido) y las multas que se le imponen en caso de incumplimiento son muy elevadas. Estamos hablando de miles de euros o de decenas de miles de euros.

Parece lógico pensar en que el club, la federación o la empresa organizadora del partido quieran cumplir la Ley y el reglamento, y no quieran que les crujan a multas.

Por todo ello, nos podríamos preguntar el porqué de que se haya creado esta polémica en las últimas semanas. La razón es muy sencilla y reside en que la OND de la Policía y ese Comité Estatal han perdido el norte en los últimos tiempos y están haciendo una interpretación abusiva o, incluso, expoliadora de la Ley; y, cuando ven o perciben que existen seguidores de dos equipos distintos ocupando un mismo espacio y se produce el más mínimo incidente, aplican la norma literalmente y acusan al club o a la federación de incumplir la Ley, poniéndoles unas multas disparatadas.

¿En qué se basan para aplicar la sanción? Muy simple: si hay seguidores del otro equipo que llevan camisetas o símbolos de ese club, informan (abusivamente) de que no hubo la debida separación entre las aficiones que prevé la Ley (la Ley está pensando en otra cosa) y les meten una sanción.

Veamos qué dice la normativa de referencia.

La normativa de referencia

Tanto el artículo 10 de la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, como el artículo 5 del Reglamento de prevención de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, aprobado mediante el Real Decreto 203/2010, de 26 de febrero, establecen que es obligación de los organizadores de los partidos la separación de las aficiones rivales en zonas distintas del recinto.

Esto que parece elemental y seguramente está pensado para ubicar a los grupos organizados de aficionados de ambos equipos en zonas diferentes del estadio. Desafortunadamente, estamos viendo que, cada vez más, los responsables del control de seguridad de los eventos deportivos consideran que no existe tal separación cuando en un mismo espacio hay seguidores de ambos equipos. ¿Y por qué saben que son seguidores de los dos equipos? Su lectura es muy simplista: porque en ese espacio hay aficionados que llevan camisetas y bufandas diferentes.

Entonces, cuando detectan de esta manera que existen seguidores de un equipo y otro en un mismo espacio de la grada, levantan un “acta” gubernativa, informando que han constatado que existen seguidores de ambos equipos en un mismo espacio y sin separar ¿Consecuencia? Sanción económica.

Ante esta actuación poco o nada comprensible de las autoridades gubernativas, los clubes, por pura lógica, quieren evitar como sea que les impongan sanciones; y, para ello, la única solución o respuesta a su alcance es IMPEDIR QUE SE DETECTE QUE LAS AFICIONES CONTRINCANTES ESTÉN EN UN MISMO ESPACIO en las gradas ¿Y cómo pueden impedirlo? Muy sencillo: prohibiendo que lleven camisetas y bufandas.

En definitiva, son las autoridades gubernativas y no los clubes quienes están generando esta situación, y creando un problema donde no lo había, por un exceso desmesurado de los responsables del Comité Estatal y de los responsables policiales del deporte.

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