Roma - Mourinho Inter
Economía

Inter y Roma: ni criptomonedas ni patrocinador

Como bien saben cuantos siguen las informaciones de los medios económicos acerca de las criptomonedas, su eclosión no ha estado precisamente huérfana de repetidos escándalos de mayor o menor dimensión. Este no será probablemente de los más llamativos, pero nos interesa porque afecta al futbol: Inter y Roma se han quedado sin su patrocinador común, la empresa estadounidense de criptomonedas DigitalBits.

A pesar de que el mundo del blockchain, los tokens y la banca digital es extremadamente sofisticado, el motivo de la ruptura de los dos clubes italianos con el que hasta ahora era su patrocinador es todo menos glamuroso: este, simplemente, no les paga.

Hipnosis digital

Los dos anunciaron su acuerdo con DigitalBits en el verano de 2021. Primero lo hizo la Roma en el mes de julio: un contrato de tres años y, según se dice, por 40 millones de euros. Fue una de las primeras operaciones sonoras de Dan y Ryan Friedkin, los multimillonarios americanos que se habían hecho con el club un año antes mediante el pago de unos 700 millones de dólares (la otra fue la contratación de Jose Mourinho como entrenador).

Dos meses más tarde, fue el Inter quien comunicó que se había llegado a una acuerdo a tres bandas —esto es importante, como luego se verá— entre el club, la Fundación DigitalBits y el banco digital Zytara que permitiría entrar a los neroazzurri y a sus miles de seguidores en el proceloso mundo de las criptomonedas y los tokens. En este caso, el acuerdo iba más lejos y era más complejo que un mero contrato de patrocinio, pues afectaba una variada serie de productos y servicios por un importe total estimado en 85 millones de euros hasta finales de 2026.

La expectativas, como reflejan las palabras de Alessandro Antonello, CEO de Inter, eran más bien elevadas: “Estamos orgullosos de dar la bienvenida a Zytara como nuestro nuevo socio global y de que el Inter se una al ecosistema de DigitalBits, que también se convertirá en el nuevo patrocinador que aparecerá en nuestra equipación. Este acuerdo refleja el compromiso del Inter con la excelencia tecnológica. Aunque las experiencias digitales son fundamentales para todos los clubes, el nuestro apunta más alto. Al aprovechar la banca digital de Zytara y la tecnología blockchain, podremos mejorar nuestro alcance global hacia públicos más jóvenes y más habituados a lo digital”.

Perspectivas tan halagüeñas y tan high-tech se ha desvanecido por algo tan vulgar como no recibir dinero alguno. DigitalBits no paga al Inter desde el inicio de esta temporada y ha dejado de hacerlo a la Roma hace poco. Por consiguiente, ambas squadras han decidido quitar el logo comercial del hasta ahora patrocinador que figuraba en sus respectivas camisetas y ponerse a buscar alternativas. La de la Roma, transitoria, no deja de tener ingenio: en su elástica figuran ahora las siglas “S.P.Q.R” (Senatus Populusque Romanorum: Senado y Pueblo de los Romanos) tan repetidamente usadas en toda suerte de soportes materiales durante la República romana desde el 509 a.c. hasta la creación del Imperio en el 27 a.c., y que se ha convertido en símbolo de la ciudad.

Una explicación que no explica nada

DigitalBits ha respondido a las críticas y a la pérdida de reputación que le ha supuesto estas rupturas con un comunicado que merece la pena citar literalmente: “La Fundación DigitalBits ha emprendido un proceso proactivo para la redefinición de las asociaciones que involucrarán a la marca DigitalBits en el futuro, en línea con los objetivos de sostenibilidad económica y uso de la tecnología blockchain. Los contratos de patrocinio relativos a la exposición de la marca DigitalBits con los equipos de fútbol Roma e Inter se concluyeron con Zytara”—con quien, al parecer, DigitalBits ha roto, aunque no lo diga con claridad—. “La Fundación DigitalBits representa la comunidad y el ecosistema destinados a promover la tecnología blockchain y su uso.»

Como puede comprobarse por este texto tan manifiestamente —y voluntariamente— ininteligible, la sofisticación de algunas empresas del muy avanzado mundo de las criptomonedas no ha calado aún en sus actividades de comunicación. Hacen lo mismo que cualquier otra compañía tradicional cuando se trata de echar balones fuera con explicaciones incomprensibles, lo cual resulta francamente chocante en entidades que dicen ser modernas… salvo que el cripto de criptomonedas les obligue a difundir mensajes crípticos.

En realidad, a lo mejor un dato es más expresivo que la retórica hueca sobre la sostenibilidad, los ecosistemas y la comunidad. Cuando dejó de pagar al Inter en el otoño del año pasado, la criptomoneda de DigitalBits (denominada XDB) valía 0,038718 dólares, es decir, un 96% menos que los 1,03 dólares a los que cotizaba apenas doce meses antes.

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