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Economía

Wrexham AFC: un equipo de fútbol con sabor a Hollywood

Que no se ofenda nadie, por favor. Los nombres están cogidos solo para tratar de proporcionar una idea más clara del caso mediante una burda comparación. El asunto es como si Javier Bardem y Antonio Resines compraran el Unión Adarve de Madrid y fueran a ver sus partidos en el Polideportivo Vicente del Bosque acompañados por Penélope Cruz y Raúl.

Traslademos la imagen a Gales y no será ya imaginación, sino estricta realidad. Los actores Ryan Reynolds (Deadpool, amén de 60 películas más) y Rob McElhenney (It’s Always Sunny in Philadelphia, entre otras exitosas series de TV y varios films) compraron en 2020 el club galés Wrexham por 2,5 millones de dólares y han acudido alguna vez al estadio Racecourse Gorund acompañados por la esposa del primero, la actriz Blake Lively (una veintena de películas, incluidos trabajos a las órdenes de Oliver Stone o Woody Allen), y por David Beckham.

Bien es verdad que, aunque el Unión Adarve merece todo respeto no solo por su desempeño deportivo, sino por la labor que hace en bien del futbol base masculino y femenino a través de una treintena de equipos, el pedigree del Wrexham es más vistoso.

No en balde, es el tercer equipo más antiguo del mundo, pues fue creado en 1864, y en su época más brillante —desde finales de los 70 hasta principios de los 90— llegó a jugar hasta en ocho ocasiones antigua Recopa de Europa.

Les une a los dos clubes, en cualquier caso, que en la próxima temporada ambos militarán en la cuarta categoría de Inglaterra y España, respectivamente (el Wrexham, pese a ser galés, juega en las competiciones inglesas, al igual que los otros dos principales clubes galeses: el Swansea y el Cardiff).

El Wrexham lo hará en esa cuarta división porque, gracias al impulso que le han dado sus actuales propietarios, ha terminado este año como líder de la quinta división y, en consecuencia, la temporada que viene volverá a jugar en la English Football League Two, comparable a la Segunda RFEF española, por primera vez después de 15 largos años.

Un manera diferente de gestionar un club

Y lo hará con un nuevo patrocinador que trae sabor a Hollywood: Betty Buzz, una línea de refrescos sin alcohol y hechos con ingredientes limpios que es propiedad precisamente de Blake Lively.

Betty Buzz se sumará así a los acuerdos de patrocinio que el Wrexham ya tiene con otras dos firmas que transmiten un claro aroma de modernidad: la plataforma de redes sociales TikTok y la gran agencia de viajes que opera a través de internet, Expedia.

Todo esto podría parecer anecdótico si no fuera porque cada gesto que Reynolds y McElhenney hacen con el Wrexham apunta a una manera diferente de gestionar un club, de aparente inspiración hollywoodiense y claramente orientada a conseguir que llegue a cotas más ambiciosas en lo deportivo y en lo social.

En efecto, no se trata solo de que el premio a los jugadores por el ascenso fuera un viaje a Las Vegas o que el equipo vaya a hacer una gira por América este verano en la que se enfrentará a Los Angeles Galaxy II, al Manchester United y al Chelsea. Es que, además, están construyendo una nueva tribuna en el Racecourse Ground para aumentar en un tercio su aforo y llegar a las 15.000 localidades, y han producido hasta una serie documental de televisión, Welcome to Wrexham, cuya primera temporada consta de 18 episodios y que está concebida para generar una corriente de simpatía social hacia el club que vaya mucho más allá de las fronteras de Gales.

Y todo ello, sin aparente postureo. Cuando les preguntaron a Reynolds y McElhenney por el vínculo con la ciudad de Wrexham o con Gales que les había llevado a invertir en el club, fueron tan claros como directos: “Ninguno. Hemos invertido simplemente por feeling”.

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