Chapecoense
Fútbol internacional

Chapecoense hermanó a Sudamérica en el Mundial de Clubes

A lo largo de los 24 años de historia del Mundial de Clubes, han sido muchos los equipos que han soñado con escribir uno de los capítulos más emotivos de la competición. Aunque, ninguno como el del Atlético Nacional colombiano, que en 2016 no solo representó a los suyos, sino también a la hinchada de Chapecoense, después de la catástrofe aérea que sufrió el equipo brasileño pocos días antes.

🥹 La tragedia de Chapecoense

Sucedió el 28 de noviembre de 2016, cuando el equipo viajaba hasta Medellín, para disputar la ida de la final de la Copa Sudamericana, equivalente a la Europa League al otro lado del charco. Una cita sin precedentes para ellos, ya que estaba en juego su primer título continental en la historia. El encuentro, sin embargo, nunca se pudo disputar.

El vuelo 2933 se estrelló y fallecieron 71 de los 77 tripulantes. Entre ellos, 19 futbolistas, el presidente y casi todo el cuerpo técnico. Apenas sobrevivieron tres jugadores: Jakson Follmann , Hélio Hermito Zampier ‘Neto’ y Alan Ruschel, el único que sigue en activo en 2023, de la mano del Juventude, equipo de la segunda división brasileña.

Chapecoense

El Chapecoense entró en una crisis deportiva tras la tragedia de 2016 y en la actualidad lucha por no caer a la tercera división de Brasil.

Misma categoría en la que figura actualmente el Chapecoense, un plantel que no pudo mantener su estatus por motivos obvios tras aquella catástrofe. Resistió hasta 2019 en el Brasileirão e, incluso, ascendió al año siguiente a su primera pérdida de categoría, pero en su retorno a la élite del fútbol nacional de Brasil, volvió a caer a la división de plata, esta vez de forma definitiva. Y, desde entonces, lejos de luchar por el ascenso y mucho menos de asomarse a las competiciones continentales como sucedió en 2016, luchan por la permanencia en la Serie B.

💑 El día que Atlético Nacional tuvo dos aficiones

Tras lo acontecido, Atlético Nacional, que a principios de ese mismo año había ganado la Copa Libertadores, equivalente a la Champions League, decidió que el campeón de la Copa Sudamericana tenía que ser Chapecoense. Un acto que conmovió a todo el continente y, más aún, a la afición del equipo del sur de Brasil. Fue el título más triste, probablemente, en la historia del fútbol. Había poco que celebrar, pero mucho que honrar.

Chapecoense

Atlético Nacional y Kashima Antlers guardan un minuto de silencio en su partido del Mundial de Clubes de 2016, en la memoria del Chapecoense.

Solo dos semanas después, aún afectados por lo sucedido, los aficionados de Atlético Nacional se desplazaron para disputar el Mundial de Clubes, en condición de campeones de Sudamérica varios meses atrás. Pero sus jugadores estaban rotos y, en semifinales, el Kashima Antlers japonés les pasó por encima (3-0). Un partido histórico que, lejos de ser tildado como una humillación en Colombia y el resto del continente, fue aplaudido, porque Atlético Nacional ya se había ganado el corazón de Sudamérica por su hermanamiento con el Chapecoense.

Las imágenes en Chapecó, conmovedoras, iluminaron a una afición que tenía mucho que lamentar, pero que no impidió que, en aquel Mundial de Clubes, se sintiese representado. Por las calles de Medellín se veían camisetas y otros estandartes del equipo colombiano, como si Atlético Nacional tuviera su segunda casa allí. Ante la tragedia, el balompié sacó lo mejor de sus aficiones, hermanadas, en lo que fue otra muestra más de que el fútbol es mucho más que 22 tipos corriendo detrás de un balón. La cosa más importante, de lo menos importante.

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