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Mourinho, el último obstáculo del Sevilla

José Mourinho es un viejo conocido del fútbol español. The Special One‘ ha alcanzado su novena final europea (la segunda con la Roma), haciendo que su camino se vuelva a cruzar con el del deporte nacional. Como si fuese el enemigo final de un videojuego, los gialorossli del portugués se erigen como un rival de altura para el día en el que el Sevilla tiene la ocasión de ganar su séptima Europa League. Por ello, con la gran final en el horizonte, ya se empieza a maquinar lo que puede ser la conclusión de una temporada épica en el Sánchez Pizjuán. Y es que, una vez más, pocos villanos hay más temibles que el entrenador portugués para este cuento de hadas hispalense.

 🇮🇹  Mourinho cambió todo en el Olímpico

Dicen que Roma no se construyó un día. El problema posiblemente fue que no estaba Mourinho al frente del proyecto. Tras salir varias veces rebotado en sus últimas aventuras por la Premier League, el preparador luso regresó a la Serie A. No sería en su amado Inter, sino más al sur, en aquella ciudad que él hubiese levantado en dos ratos sueltos. Desde el primer día se metió a la afición en el bolsillo, pues su objetivo estaba claro. La Roma no estaba hecha como para estar peleando por la Europa League y darse un capricho algún año en la Champions, sino que debía mirar más arriba. Poco a poco, fue construyendo la identidad de un equipo (algo más difícil que ensamblar una urbe) que defendía tan bien como todos los grandes conjuntos que ha dirigido. Creciendo desde atrás, consiguieron la Conference League, el segundo título europeo de la historia del club. En tan solo un año, ya era idolatrado en la capital de Italia.

Los fichajes que realizó para esta segunda temporada seguían perfilando la obra de Mourinho. Paulo Dybala llegó libre, siendo un golpe sobre la mesa de cara al fútbol europeo: iban tan en serio que habían convencido a uno de los agentes libres más interesantes del mercado. Si en esa primera temporada todo salía desde la defensa, en la segunda todo saldría de Dybala. Estando escoltado por un equipo que le libra del trabajo sin balón, de sus botas sale el juego ofensivo de la Roma. Con esas consignas claras, Mourinho sabía que puede competir con cualquiera. La Europa League sería el siguiente paso, superando el corte de nivel con creces. Pese a ello, hay un problema. Si no ganan la final, difícilmente jueguen Champions League… y no entra en la mentalidad de Mourinho algo así.

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🧱  El muro de la Roma

Para ganar esa final ante la magia del Sevilla en la Europa League, la Juventus mostró el camino a seguir. En la ida de las semifinales, los de Turín apostaron porque el partido fuese un correcalles, confiando en resolver por la enorme calidad de sus jugadores. No salió ni por asomo. Para la vuelta, decidieron ser ese equipo que saca más puntos por pura competitividad que juego, y ahí sí que Allegri le complicó la vida a los de Mendilibar. Con una defensa del área excelente y con contraataques en los que iban pocos (pero talentosos) efectivos, el Sevilla estuvo cerca de morder el polvo.

Ahí, Mendilibar no engaña a nadie. Es un entrenador fiel a sus ideas, resucitando a los Nervión en un tiempo récord gracias a su libreto. Sus equipos siempre han sido ordenados, directos y muy buenos en la presión, obviando la forma de enfrentarse a ese tipo de defensas. El Sevilla ante la Juventus tuvo el balón, pero sin la velocidad necesaria como para romper el muro turinés. Solo el talento de sus jugadores (y el acierto en los cambios, todo sea dicho) consiguieron desarbolar esa defensa. Lo visto en dicha semifinal no puede favorecer más a la Roma, pues el estilo de los hispalenses puede favorecer a lo que quiere Mourinho. Su equipo ocupa espacios parecidos en defensa (también usa un esquema de tres centrales para poder cerrar con cinco y poblar el medio), por lo que intentarán atascar el partido de inicio. Ante el Leverkusen y su clara vocación ofensiva, ya sabemos como acabó la historia en Alemania: 31 tiros de los alemanes no evitaron la portería a cero de los italianos.

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💎  La asociación de Dybala y Abraham, clave

Visto que están lesionados Spinazzola y El Shaarawy, la Roma apostará aún más por su estilo defensivo. Y, cuando esto se magnifica, la salida del equipo es clarísima. El juego en largo sobre Tammy Abraham será clave. No es el más talentoso del equipo, aunque sí es un delantero muy útil por su físico portentoso que le da mucho aire a los suyos. Para bajar un balón desde atrás o ganarle metros a la defensa con un desmarque, de su finura depende que la Roma fluya mejor o peor. Y, sí, Roma es un eufemismo de Dybala. Del éxito del ex del Chelsea contra los centrales dependerá el número de balones que recibirá el talentoso mediapunta argentino en una buena posición.

Entre Dybala y Abraham sale el juego ofensivo de los de Mourinho

Entre Dybala y Abraham nace la mayoría del juego ofensivo de los de Mourinho.

Fernando y Loïc Badé (uno de los nombres propios de esta resurrección sevillista) son los más capacitados para contener esa salida de los de Mourinho. Si consiguen frenar el impacto de Abraham, contra Dybala será un poco más fácil. Porque la Roma de Mourinho, así como el Sevilla, es muy honesta en sus intenciones. Saben a lo que juegan y lo van a ejecutar como exige el entrenador portugués. Es el libreto que no le ha fallado a lo largo de una carrera tremendamente exitosa, y no lo va a cambiar cuando afronta su novena final europea. Así como esto puede jugar a favor de la Roma, el Sevilla puede poner pie y medio en el título si golpea primero. Por muchos balones que le tiren al delantero para que los baje y busque al talentoso atacante sudamericano, todo será más complicado si los de Mendilibar están resguardados en el área.

 🐺  La experiencia juega a favor de Mourinho

La batalla, desde el punto de vista táctico, está clara. Mourinho saldrá a defender con su Roma, y al Sevilla siempre le pide el cuerpo dar un paso más. Pese a ello, hay de por medio uno de esos famosos intangibles que deciden partidos. El luso ha estado muchas más veces en una situación similar, mientras que es la primera vez que Mendilibar está en un escenario como la final de la Europa League. Cierto es que la carrera del vasco ha sido muy extensa y experiencia no le falta, pero ya sabemos como funciona el fútbol europeo al más alto nivel. Este factor, sumado a que Mourinho querrá un partido largo, coloca a la Roma en una posición favorable. Es, una vez más, ese rival que parece tener maniatado al protagonista.

No obstante, el Sevilla ha estado mil y una veces en este tipo de encuentros. Como se vio ante la Juventus, los partidos largos les gustan más porque le añaden épica. Si el Real Madrid parece dominar los tiempos de la Champions a su antojo, el Sevilla es su equivalente en la Europa League. En su mano está el poder despejar el camino de este último obstáculo y llegar a levantar su séptimo título, aunque Mourinho ya está preparando su defensa. El muro ya está plantado, y ‘La Joya’ Dybala ya está afinando puntería con los balones que le da Abraham. Una vez más, el duelo parece que será tremendo, teniendo un villano a la altura. Y, como las otras seis, pocas veces le importa a los de Nervión. Solo el fútbol repartirá justicia en Budapest.

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