Hautacam, Pirineos franceses. En un ciclismo donde el dominio suele venir de la mano de la prudencia, Tadej Pogacar representa todo lo contrario: el riesgo convertido en arte. El jueves, en la duodécima etapa del Tour de Francia 2025, el esloveno volvió a hacer de las suyas: lanzó un ataque demoledor a 12 kilómetros de meta en Hautacam, aplastó a sus rivales y se vistió de nuevo de amarillo. Pero lo más impresionante no fue la victoria en sí, sino la manera en que la consiguió. Porque Pogacar, incluso sin oposición real, se niega a ganar de forma aburrida.
🔥 El ataque que lo cambió todo
Cuando Pogacar arrancó a falta de 12 km para la cima, la etapa aún estaba “abierta”. Vingegaard resistía cerca, el UAE Team Emirates parecía controlar, y el calor del Pirineo prometía desgaste más que espectáculo. Pero entonces, Tadej se levantó del sillín y rompió el guion. Su ataque no fue un testeo, fue una sentencia.
En cuestión de metros dejó plantado a Jonas Vingegaard, neutralizó a los últimos escapados, y rodó en solitario hasta la cima. La ventaja final, de 2 minutos y 10 segundos, no solo le sirvió para ganar la etapa, sino para recuperar el liderato del Tour con 3:31 sobre el danés. Una jornada memorable. Otra más.
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“A veces simplemente lo siento. No lo pienso, no lo planifico. Veo una oportunidad y la tomo”, dijo Pogacar en meta, aun jadeando, pero con la sonrisa de quien disfruta tanto como su público.
🏆 20 victorias en el Tour: una leyenda precoz
Con la de ayer, Pogacar suma 20 victorias de etapa en el Tour de Francia, una cifra solo superada por leyendas como Mark Cavendish (35), Eddy Merckx (34) o Bernard Hinault (28). Pero lo suyo tiene un matiz especial: no es velocista, ni cazador de etapas. Es un corredor de clasificación general… que ataca como si cada jornada fuera la última.

Pogacar
Ya ha ganado dos Tours (2020, 2021), fue segundo en 2022 y 2023, y ahora va lanzado a por el cuarto. De conseguirlo este año, igualará los cuatro títulos de Froome, Induráin o Anquetil. Pero más allá de los números, Pogacar ha cambiado la forma en que se compite en las grandes vueltas: en lugar de gestionar, provoca.
📜 Pogacar, un estilo contra la lógica
Históricamente, los grandes dominadores preferían guardar fuerzas. Miguel Induráin machacaba en la contrarreloj y luego controlaba en la montaña. Chris Froome, con su poderoso Sky, subía al ritmo de sus gregarios y remataba solo cuando era seguro. Incluso Jonas Vingegaard, que ganó el Tour en 2022 y 2023, apostaba por la frialdad táctica.
Pogacar rompe ese molde. En 2021 ganó en el Col du Portet atacando a más de 8 km de meta. En 2024, en el Mundial de fondo en ruta, lanzó un ataque a 100 kilómetros del final en terreno quebrado… ¡y ganó! En la París-Niza, ha atacado en bajada, en llano y hasta en la salida de una etapa.
Ayer, en Hautacam, con el maillot amarillo al alcance y la ventaja ya construida en días anteriores, no necesitaba atacar. Pero lo hizo. Porque Pogacar no compite solo para ganar. Compite para emocionar.
📈 Datos que asombran
— 20 victorias en el Tour, a los 26 años. Solo Eddy Merckx tenía más a esa edad.
— Ha ganado etapas en todos los terrenos: montaña, contrarreloj, media montaña y clásicas integradas.
— En los últimos 5 Tours, ha ganado al menos tres etapas por edición.
— Suma más de 60 victorias WorldTour desde 2020. Un promedio altísimo para un corredor de generales.
💬 Pogacar, sin rivales… pero con instinto asesino
El UAE Emirates dominó la etapa con autoridad. Y sin embargo, Pogacar no esperó a que su equipo lo llevara hasta el último kilómetro. No esperó a que Vingegaard fallara. No buscó conservar, sino aumentar. Y eso lo hace único.
Porque, aunque hoy tenga el Tour más encarrilado de su carrera, aunque apenas haya sufrido ataques serios (salvo un leve susto en la etapa de Superdévoluy), él sigue buscando crear espectáculo.
“Lo que hace Pogacar no tiene lógica táctica. Pero tiene lógica emocional. Corre como si le debiera algo al espectador”, escribió hoy el periodista francés Pierre Rolland en L’Équipe.
🟡 El Tour ya tiene ganador… pero sigue teniendo emoción
El Tour 2025 parece tener dueño. Pero eso no significa que haya perdido interés. Porque mientras otros dominadores del pasado ganaban por desgaste o estrategia, Pogacar gana por deseo, por gusto y por espectáculo. Y por eso, incluso cuando no hay rival que lo iguale, verlo competir sigue siendo un privilegio.
Lo más peligroso de Pogacar no es su fuerza. Es su imaginación.
Y mientras eso no cambie, el ciclismo seguirá teniendo a su mejor animador vestido de amarillo.






