Fernando Alonso emana carisma. Dentro y fuera de la pistas. El asturiano se ha caracterizado por ser más que un piloto de Fórmula 1 al uso. O lo que es lo mismo; un Racer, un piloto de carreras. Desde que se subió por primera vez a un kart, desde que cruzara la línea de meta el primero por primera vez, desde que ganara el primer trofeo….
Hoy, después de sus 32 victorias, 108 podios, más de 2300 puntos, casi 400 grandes premios comenzados… se le ve con más hambre que nunca, pero también más relajado, disfrutando de cada momento. Y lo ha vuelto a demostrar en unas declaraciones recientes sobre su vida personal, en las que ha explicado que, de pequeño, no quería ser piloto de F1.
Fernando Alonso no quería ser piloto de F1, quería ser futbolista
Con todo, cerca de cumplir los 44 años, y tras más de media vida ligado a la Fórmula 1 y dando todo tipo de respuestas y declaraciones, todavía hay cosas que no se conocen sobre Fernando Alonso.
Es por ello por lo que en un acto organizado por Cognizant el año pasado, patrocinador del equipo Aston Martin, el asturiano reveló que él no quería ser piloto de F1, él quería ser futbolista, pero también que no pisó una discoteca hasta que tuvo 29 años.
“Yo no elegí ser piloto. Fue mi padre, tengo que admitirlo”, confesó Fernando Alonso. “En mi caso, hice mi primera carrera de karts a los tres años, lo cual, como podéis imaginar, no lo elegí yo. Mi padre estaba muy contento ese día, mi madre menos”, dijo en el acto de Cognizant.
“Disfrutaba más jugando al fútbol que corriendo los fines de semana”
Al pequeño Fernando poco tiempo le bastó para sentir pasión tras el empuje de su padre. Bien es cierto que lo que realmente le apasionaba en ese momento era el fútbol.
“Cuando tenía ocho, nueve o diez años, recuerdo pilotar los fines de semana, pero el resto de días jugaba a fútbol en el colegio y era portero. Me acuerdo de que disfrutaba más jugando a fútbol que corriendo los fines de semana”, desveló el de Aston Martin.

A pesar de ello, el pilotar despertó en él algo especial. “Luego creo que, obviamente, disfrutas de lo que haces, desarrollas algunas habilidades a una edad temprana y, si lo haces bien, tienes más oportunidades. Cumples, ganas, avanzas de categoría y, finalmente, llegas a la Fórmula 1″, explicó.
Ser padre y formar una familia, un objetivo personal
Como recuerda, para llegar a lo más alto, Fernando Alonso hizo muchos sacrificios. “No tenía un horario escolar normal, perdía mucho tiempo, simplemente estaba compitiendo en Italia y en diferentes países. Estaba haciendo los exámenes en las semanas siguientes y estaba luchando un poco con todo”.
“A los 19 años me convertí en piloto de Fórmula 1. La primera vez que estuve en una discoteca tenía 29 años. Así que me perdí muchas cosas”, recuerda el ovetense.
“Estoy contento con mi vida, aunque todavía echo de menos cosas. No tengo hijos, algo que quiero tener como objetivo personal en los próximos años, en no demasiados, ojalá”, comentaba Fernando Alonso de manera escueta.

Fernando Alonso ha dedicado toda su vida a la Fórmula 1, y para ello ha tenido que aparcar ciertas decisiones vitales. No es la primera vez en los últimos años que Fernando Alonso habla de esa faceta de ser padre y de formar una familia.
Los récords de Alonso
Fernando es ya el piloto que más Grandes Premios ha disputado de toda la historia, aproximándose a los 400. Posee más de 100 podios en su palmarés, 32 victorias, 22 poles, 25 vueltas rápidas y lo más importante: dos títulos mundiales. “Ahora mismo el objetivo es conseguir el tercero, no pienso en nada más”, admite.
Fernando Alonso podría batir el récord de Juan Manuel Fangio como el piloto con más edad en ganar un Mundial. El argentino lo logró a los 46 años y un mes. Lo que parece más complicado es que bata la plusmarca de Luigi Fagioli, quien subió a un podio de Fórmula 1 a la edad de 53 años y 22 días, allá por los años 50′.
Probablemente, el mejor espejo está en la trayectoria de un Niki Lauda que ganó dos Mundiales prácticamente seguidos en 1975 y 1977 y tuvo que esperar hasta 1984 para conseguir su tercera y última corona gracias a un McLaren que era infinitamente superior al de sus rivales.






