Marc Márquez volvió a ser noticia por su paso por el quirófano y no por sus exhibiciones en la pista. El piloto de Cervera volvió a recordar un calvario de lesiones que arrancaron en aquella tarde de julio en Jerez hace seis años. Lo que empezó como una fractura de húmero se ha convertido en una sucesión de operaciones, recaídas y problemas físicos que han marcado su trayectoria.
La situación ha llegado a un límite insostenible tras su paso por el GP de Francia. Aunque el piloto intentó mantener el tipo con la Ducati, la realidad de su hombro derecho terminó saliendo a la luz. El famoso tornillo doblado, herencia de una cirugía de 2019, empezó a comprimir el nervio radial, provocando debilidad y entumecimiento en su mano derecha. Este déficit de fuerza fue el detonante de su caída en el sprint de Le Mans, donde terminó fracturándose el quinto metatarsiano del pie derecho.
Un balance demoledor para Marc Márquez desde 2020: 36 carreras de 120 fuera de combate
El hecho de estas lesiones en la carrera del ocho veces campeón del mundo es escalofriante si miramos las estadísticas. Marc Márquez se ha perdido 36 de las últimas 120 carreras disputadas desde 2020. Esto significa que el piloto catalán ha estado ausente en el 30% de los Grandes Premios celebrados en las últimas temporadas, un dato que, a excepción de 2025, explica por qué le ha resultado imposible pelear con regularidad por el título mundial frente a las nuevas generaciones de MotoGP.
El domingo 17, Márquez afronta un ‘dos por uno’ quirúrgico en la Clínica Ruber Internacional de Madrid. Será su séptima y octava operación desde el inicio de esta racha negra. Los médicos, además de fijarse en la fractura del pie, también adelantarán la extracción de ese material metálico desplazado en su hombro que le impedía pilotar con normalidad. Se pierde, como mínimo, la cita de casa en el GP de Catalunya (del 15 al 17 de mayo).
Todo cambió el 21 de julio de 2020. Tras una remontada épica en Jerez, un highside brutal terminó con el neumático delantero golpeando su brazo. Dos días después le colocaron una placa de titanio con 12 tornillos. Solo 13 días más tarde, la placa se rompió por el estrés de intentar volver antes de tiempo, obligando a una segunda intervención con injerto de hueso de banco.
La pesadilla para Marc Márquez continuó en diciembre de ese mismo año al detectarse una infección en el hueso que no consolidaba, lo que le obligó a pasar meses con un tratamiento antibiótico agresivo.

Sin embargo, la operación más determinante fue la de junio de 2022 en la Clínica Mayo de Rochester. Allí, el doctor Sánchez Sotelo le realizó una osteotomía humeral rotacional, cortando el hueso para girarlo 30 grados y devolverle la movilidad natural que había perdido tras tantas cirugías fallidas.
Mano, hombro y pie, las últimas complicaciones de Marc Márquez
Cuando parecía que el brazo estaba recuperado, la mala suerte se desplazó a otras articulaciones. En el inicio de 2023, una caída en Portimao le provocó una fractura en el pulgar de la mano derecha. Ya en 2025, un fuerte golpe en Indonesia dañó la base de la escápula y los ligamentos acromioclaviculares, lo que obligó a otra reparación quirúrgica para evitar la inestabilidad del hombro.

Ahora, este nuevo paso por el quirófano busca limpiar definitivamente el hombro derecho y cerrar la herida del pie tras el incidente en Francia. “No es aceptable”, comentaba el entorno del piloto sobre el nivel de dolor con el que estaba compitiendo. El objetivo es que este parón sirva para que Marc Márquez regrese a lomos de la Ducati sin cables sueltos ni tornillos que opriman sus nervios. El Mundial le espera, pero su cuerpo pide, por fin, un respiro definitivo.





