Economía

Una brecha de 3.000 M€ entre Real Madrid y Nápoles

Cuando el balón eche a rodar en el Santiago Bernabéu el miércoles, 29 de noviembre, para dar comienzo al partido de Champions que enfrentará a Real Madrid y Nápoles, habrá entre los dos clubes siete puntos y más de 3.000 millones de euros.

Lo primero, obviamente, es la distancia que les separará en ese momento en la clasificación del Grupo C de la competición continental.

Lo segundo, la diferencia entre el valor de empresa que poseen ambas entidades: más de 4.000 millones de euros en el caso del club blanco, lo que le sitúa segundo en el ranking europeo y no muy lejos del líder, que es, cómo no, el Manchester City; algo más de 700 millones por lo que se refiere al Nápoles, que ocupa en ese ranking el 17º lugar.

El Nápoles, tuteando a los tres grandes

En todo caso, no se traen estas cifras a colación para ilustrar el consabido tópico sobre las diferencias que existen entre los clubes más ricos y los “no tan ricos”, sino como antesala para constatar un hecho tan incuestionable como positivo: el Nápoles es un club en alza en lo deportivo y en lo económico.

En efecto, ese 17º lugar, más bien modesto a escala europea, no lo es tanto si se mira a través de la lente local: en ese “ranking”, el club en el que jugó Maradona está muy cerca del Milan (15º) y del Inter (14º); y ni siquiera está muy lejos del primer club italiano que aparece en él, que es la Juventus, en el puesto 12º.

Callejón, canterano del Real Madrid y leyenda en Nápoles

Y esto, hay que insistir, si se contempla el muy ortodoxo y pasablemente complejo concepto de valor de empresa, que viene a ser lo que tendría que pagar el comprador que quisiera adquirir una compañía (cosa nada fácil de precisar si la entidad no cotiza en Bolsa). Porque, si acudimos al más terrenal de valor de mercado —es decir, la suma del valor estimado de los jugadores que integran la plantilla—, el Nápoles, con más de 580 millones de euros, ya es el club italiano más valioso.

A ello contribuye, sin duda, que tiene en su plantilla a cuatro de los 15 jugadores más valiosos de la Serie A: Osimhen en lo alto del “ranking”, con 120 millones de euros; Kvaratskhelia, que es cuarto con 85 millones; y, ya más lejos, Anguissa y Lobotka, en los puestos 12º y 13º, respectivamente, con 40 millones.

Éxito económico y éxito deportivo, o al revés

Así pues, el Nápoles está escalando posiciones en la clasificación económica de manera paralela a como lo está haciendo en la deportiva.

Por lo que se refiere a la primera, tras siete años en los que su valor de empresa ni bajaba de los 400 millones de euros ni superaba los 600 millones, el importe ha dado un salto más que notable en 2023, superando los 700 millones, como ya se ha dicho, y creciendo más de un 20% respecto del año anterior.

Aunque en esto de la relación entre valor económico y valor deportivo no se sabe dónde empieza el huevo y dónde acaba la gallina, es indudable que el gran éxito deportivo conseguido en la pasada campaña, con la conquista del primer “scudetto” desde hace 33 años, tiene mucho que ver.

Igual que tiene que ver su desempeño actual, más que aceptable, en la máxima competición europea. No tiene garantizado el pase a la siguiente fase, pero sí lo toca con los dedos. Esto supondría su mejor resultado desde 2017, cuando llegó a los octavos de final.

Lo difícil no es llegar, sino mantenerse

Eso sí, conviene no ignorar que, aunque va en un esperanzador cuarto puesto actualmente en la Serie A, tal posición no parece satisfacer mucho a su directiva tras el éxito de la temporada anterior. Una vez que se fue del club Luciano Spalletti, el entrenador que lo consiguió y ahora seleccionador nacional italiano, su sustituto, el francés Rudi García, dejó el puesto apenas seis meses después de asumir el cargo, cuando el club estaba… en la misma posición que lo mantiene ahora su sustituto, Walter Mazzarri.

Tampoco ayuda mucho a las perspectivas de futuro que el Chelsea se quiera hacer con su máxima estrella, Osimhen, y que el georgiano Kvaratskhelia sea un habitual en las quinielas que se hacen de tanto en cuanto sobre los refuerzos que necesitan los principales clubes europeos.

A pesar de todo, lo cierto es que, aunque goce actualmente de menos fama internacional que los tres grandes clubes italianos, el Nápoles se ha situado habitualmente entre los cinco primeros equipos de su liga desde hace una docena de años. Y, además, posee un importante valor intangible que a la postre no suele serlo tanto: despierta bastantes simpatías en el país (el 38% de los aficionados italianos declaran que el equipo les gusta mucho o, al menos, les cae bien), sobre todo gracias a su larga tradición deportiva y al fuerte arraigo en su propio territorio.

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