Aficionado del Manchester United.
Economía

¿Cuánto se gasta cada año un aficionado al fútbol y por qué?

¿Tiene el lector un idea aproximada de lo que le cuesta cada año seguir a su equipo favorito? Haga el cálculo mentalmente y conserve en la cabeza la cifra resultante. Si se gasta unos 100 euros, lo sentimos: será un aficionado de baja intensidad. Y no es que sea una cantidad despreciable. Simplemente, si cogemos las ligas de Reino Unido, Brasil, España, Italia y EE. UU., sus aficionados se gastan por término medio bastante más.

En cambio, si el lector, sin hacer trampas, ha llegado a la conclusión de que se gasta 200 euros al año en interesarse por su club, enhorabuena: es usted un aficionado francamente intenso. De hecho, supera con creces la media de los seguidores de las citadas cinco grandes ligas.

El aficionado de España, en mitad de tabla

Esa media está en 150 euros por año. Y no, no piense el lector que el primer lugar lo ocupa la muy millonaria Premier League. Esta es “solo” la segunda, con 164 euros. Le supera la del país menos potente económicamente de la lista: Brasil, con 171 euros. ¿Y España? Pues empatada con los ingleses: también 164 euros.

Si estos datos le dejan insatisfecho o le mueven al escepticismo, no culpe al mensajero. Están recogidos en el último ‘Fan Relationship Index Report’ (FRI) que elabora desde 2021 el Customer Lifetime Value Group (CLV), una empresa con sede en el Reino Unido que analiza los datos generados por las actividades deportivas y de ocio para asesorar a las empresas de estos sectores acerca de la mejor manera de incrementar sus ingresos.

Esta compañía asegura que, si el lector se gasta algo más de 200 euros anuales en seguir a su equipo, se está comportando como los hinchas del Manchester City o del Flamengo, que dedican a ello 211 y 201 euros respectivamente. Para llegar a los clubes españoles, hay que bajar un poco más en la clasificación, concretamente hasta los puestos quinto y sexto. Los ocupan Barcelona, con 172 euros, y Real Madrid, con 165.

Son los dos únicos equipos españoles de un top 11 en el que hay, además, cuatro ingleses (Manchester City, Arsenal, Manchester United y Tottenham Hotspur), tres italianos que ocupan los tres últimos puestos (Inter, Milán y Juventus) y dos brasileños (Flamengo y Corinthians).

Por cierto, puede que a alguien poco aficionado al fútbol le extrañe ver a determinados clubes en este top 11 en base a su reciente trayectoria. Por ejemplo, el histórico Corinthians, cuyos aficionados se gastan al año más que los del Barcelona o los del Real Madrid, no gana un campeonato internacional desde hace diez años, ni la Serie A brasileña desde hace cinco.

Sin embargo, el aficionado fetén no se habrá extrañado, porque sabe muy bien que la fidelidad a un club, aunque no hace precisamente ascos de los éxitos deportivos, tiene generalmente otras raíces más emocionales. Pero, ¿son estas las mismas en todos los países? Generalmente sí… pero con distintos grados de intensidad.

Proximidad local no es identidad local

Por ejemplo, el sentimiento de cercanía o proximidad (“el equipo es mi equipo local y juega cerca de donde vivo actualmente”) es el motivo fundamental que declaran los aficionados españoles para ser de tal o cual club, con un 18% de las respuestas. Un porcentaje bastante más elevado que en Reino Unido (15%) o Italia (13%) y muy por encima de Brasil (7%)… aunque por debajo de los EE. UU. (20%).

Por cierto, jarro de agua fría para quienes piensen que el resultado anterior es fruto de una irrefrenable pasión identitaria. No se debe confundir “equipo del lugar donde vivo” con “equipo de mi ciudad natal”. El estudio no lo hace. Este último motivo (“ciudad natal”) es importante, sí, pero con porcentajes sistemáticamente más bajos que el primero (“ciudad donde vivo”) en todos los países.

Sí, también en el caso de España. Es más, nuestro país es el que arroja una mayor distancia entre ser del “equipo de la ciudad donde vivo” y serlo del “equipo de mi ciudad natal”: nueve puntos porcentuales en favor del primer sentimiento.

Además, da la impresión de que el aficionado español peca de individualista o “lobo solitario” en sus criterios. Al menos, si se compara con los aficionados del resto de los países analizados. Así lo sugiere que el motivo “tengo amigos/familiares que están interesados en este equipo, así que también lo sigo” sea el más frecuente en los aficionados de las otras cuatro ligas, todos ellos con porcentajes del 20% o más. Mientras, los españoles nos quedamos en un moderado 16%.

¿Jugar bien? Vale, pero no tanto

Más sorprendente quizá sea la valoración del “éxito en la cancha/campo”. Es un motivo trascendental en la elección del club favorito para los apasionados brasileños (21%), bastante para los españoles (15%) y cuenta algo para los italianos (12%), pero el asunto no inquieta a los británicos (8%) ni a los estadounidenses (6%).

¿Y jugar bien? ¿Se hace uno seguidor de un equipo por su “estilo de fútbol”? No, no se lance el lector a tratar de quedar bien diciendo que sí. Sabemos bien que, en el fútbol, la calidad del juego, ay, no importa demasiado en el fondo. Al menos en algunos países.

Dicen que sí los aficionados de Brasil (18%), y seguramente hay que creerles por aquello del jogo bonito. Sin embargo, para los españoles (16%) e italianos (13%) no es cuestión tan relevante. Y, de nuevo, a los americanos (8%) y a los ingleses (7%) les deja más bien fríos.

Para finalizar, otro dato curioso: la identificación con un club es siempre mucho mayor que con un jugador, por importante que este sea y por ilimitado que sea su “ego”.

El motivo descrito como “este equipo fichó a un jugador de mi país que me gusta y lo sigo para apoyar a ese jugador” es el último de la lista en todos los países estudiados, con porcentajes muy bajos (entre 3% y 4%), salvo en EE. UU., donde llega a un 11%. Quizá sea indicativo de la composición actual del público futbolístico del país que, por otro lado, es cada vez más nutrido, diverso y masivo.

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