Casemiro - Manchester united
Economía

«La venta del Manchester es una farsa»

Se puede decir más alto, pero no más claro. Las palabras del titular de esta información son del empresario finlandés Thomas Zilliacus, presidente y fundador de las empresas novaM Group, Mobile FutureWorks y XXI Century Capital, quien era hasta ahora uno de los únicos tres ofertantes que, con nombre y apellidos, había mostrado un interés real por la compra del Manchester United.

“Con nombre y apellidos” porque, aunque los representantes de los actuales propietarios —la familia estadounidense Glazer— han dicho que hay otros siete u ocho ofertantes, de la mayor parte de ellos no se conoce ni la identidad ni el domicilio. Y Zilliacus “era hasta ahora” uno de ellos, porque se ha retirado de la puja.

Falta de respeto al club

El empresario finlandés lo anunciado públicamente y lo ha confirmado en las redes sociales a través del siguiente tuit: «He declinado participar en una tercera ronda de ofertas por el United. La puja se está convirtiendo en una farsa y los Glazer no muestran ningún respeto por el club. Los retrasos” —la venta se puso teóricamente en marcha en noviembre del año pasado y no se le ve fecha final— “harán que sea muy difícil para cualquier nuevo propietario construir un equipo ganador para la próxima temporada».

De esta forma, los otros dos ofertantes que cuentan con nombre y apellidos —el jeque catarí, Hassim Bin Al Thani, y el multimillonario británico, Jim Ratcliffe— tendrán un competidor menos para volver a formular sus propuestas en una tercera ronda que se cerraría a finales del presente mes de abril… si no vuelve a haber, una vez más, bruscos cambios de opinión y nuevos retrasos por parte de los propietarios.

Como hasta ahora, los Glazer querrán que las ofertas revisadas por ambos alcancen los 6.000 millones de libras (cerca de 6.800 millones de euros) que esperan conseguir desde que lanzaron la venta.

No parece fácil, porque las planteadas por los ofertantes “sólo” llegan a unos 5.000 millones de libras (“poco más” de 5.600 millones de euros). Y porque, aunque ninguno de los dos hace comentarios al respecto, podrían tener serios problemas más allá de los estrictamente económicos, y no es que estos sean precisamente pocos: se harían con un club muy endeudado; con la necesidad urgente de invertir mucho en la renovación de una plantilla que se halla lejos de proporcionar los éxitos deportivos a los que históricamente está acostumbrado el club; y con un estadio envejecido, el mítico Old Trafford, que tiene literalmente goteras y que, por ello, para mayor vergüenza, no ha sido incluido en la lista de los que acogerían la próxima Eurocopa de 2028 en el caso de que se celebre finalmente en Reino Unido-Irlanda.

Los seguidores, hartos

Pero, aparte de los problemas económicos, hay más. Tanto un ofertante como el otro tienen relación con la propiedad de otros dos clubes europeos, cosa que puede entrar en conflicto con las normas de la UEFA.

Jim Ratcliffe es el principal accionista del gigante químico Ineos, propietario del club francés O. G. Niza. Y, aunque el jeque Hassim Bin Al Thani ha insistido en que compraría el Manchester United a título personal, a través de su Fundación Nine Two, levanta no poca inquietud que sea familia directa de los propietarios del Paris Saint-Germain.

No acaba ahí la cosa. Además, el jeque es presidente del mayor banco de Catar, el QIB, cuyos activos suman unos 48.000 millones de euros. Pues bien, el Banco de Inglaterra multó con 1,4 millones de libras (1,6 millones de euros) a la delegación británica del QIB por incumplimiento de “algunas de las normas reguladoras más básicas” en materia financiera, lo que dejó al banco muy expuesto a altos niveles de riesgo.

Aunque el QIB afirmó que adoptaría «medidas correctoras» para evitar que el incidente se repitiera, este antecedente difícilmente tranquilizará a un Gobierno, como el británico, que está promoviendo una nueva regulación destinada a impedir que cualquier millonario, sea empresa o individual, que viole principios tales como el respeto a los derechos humanos o a las normas fiscales, entre otros, pueda comprar clubes de la Premier League.

Y, para completar el complejo panorama, el Manchester United Supporters Trust (MUST) —una de las entidades de defensa de los intereses de los seguidores de los clubes británicos que está oficialmente reconocida por el Gobierno y que, con más de 200.000 miembros, es la mayor del país—, ha difundido un comunicado público en el que advierte de que el equipo «necesita urgentemente nuevas inversiones, lo que sin duda requiere nuevos propietarios. MUST, junto con los aficionados del United de todo el mundo, pide que este proceso (de venta) concluya sin más demora.»

¿Los motivos de esta urgencia? Fundamentalmente dos.

Uno es económico: “No podemos avanzar en los principales proyectos de inversión, como la remodelación del estadio, ya que seguimos en el limbo». Y el otro, deportivo: «Con Erik Ten Hag habiendo hecho grandes progresos en su primera temporada, y con la ventana de transferencias de verano a pocas semanas de distancia, las noticias de estos retrasos (en el proceso de venta) y la incertidumbre prolongada son de gran preocupación. Erik necesita saber de qué recursos dispone para realizar los fichajes que el club necesita, y todos los recursos de gestión del club deben centrarse en apoyarle. Eso no puede ser así con el futuro de la propiedad tan poco claro.”

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