Fútbol internacional

¿Por qué Anfield abucheó a Carlos III antes del Liverpool-Brentford?

El Liverpool jugaba ante el Brentford un partido importantísimo en su carrera por entrar a Champions League. Pese a ello, no era lo más importante del día en las Islas Británicas, ni mucho menos. La Premier League se preparaba para poner su granito de arena en el gran día de la coronación de Carlos III como rey de Inglaterra, por lo que el producto debía estar más cuidado de lo habitual. Antes de que comenzase el partido sonaría el himno en señal de respeto al nuevo monarca. El público de Anfield, por su parte, tenía otros planes. Haciendo un ruido ensordecedor, no dejaron que se escuchara el God Save The King ante la molestia de los aficionados visitantes. La tensión se palpaba en la cara de los protagonistas. Segundos después, los locales sí respetaron el clásico You’ll Never Walk Alone, dando paso a lo que realmente importaba a los ‘reds’. Y es que en Liverpool, pase lo que pase, la monarquía nunca será bien recibida.

🔊 Anfield como megáfono de la ciudad

No es que la relación de la ciudad sea tensa solamente con la monarquía, sino que carga contra todo el sector más conservador de Inglaterra. Tanto es así que Nike, cuando presentó su primera camiseta como patrocinador principal del Liverpool, hizo un anuncio en el que trataron de capturar esa esencia de la ciudad. Comienzan fuerte, tachando la palabra England, y continúan con la narración de una chica con perfecto acento scouse. Para rematar, Klopp dice que son la selección nacional de Scouseland. Ellos viven en Inglaterra, pero lo hacen en contra al poder que se mueve en Londres.

 

Todo sea dicho: este sonoro abucheo al God Save The King no es nada comparado con lo tensa que era la relación hace décadas. Y es que, en los últimos tiempos, solamente el fallecimiento de Isabel II agitó el avispero. Ya se criticó mucho lo que tardó el club en lamentar la perdida de la monarca, por lo que era de esperar una reacción como la vista en Anfield cuando se coronase a Carlos III. El Liverpool, un club tan sumamente ligado a su ciudad, solo puede funcionar como altavoz del trato que reciben los suyos desde Londres.

❌  La enemistad comenzó con Margaret Thatcher

Inglaterra es un país muy distinto si se observa desde dentro de la capital o desde fuera. Ejemplos hay a patadas, como la diferencia en la votación del Brexit a orillas del Río Támesis y las zonas más rurales. Estas diferencias se volvieron irreconciliables en los años 80, siendo la época en la que Margaret Thatcher era la primera ministra de Inglaterra. ‘La Dama de Hierro’ fue la cara visible de una década en la política inglesa, ya sea para lo bueno y para lo malo. Y, desde el lejano Condado de Merseyside en el que está Liverpool, solo podía ser para lo segundo.

Sus políticas afectaron profundamente al sector de la minería, uno que está especialmente ligado al Liverpool. Bill Shankly y Bob Paisley, los dos grandes entrenadores de la historia de los Reds trabajaron en la mina, y como ellos había miles en las gradas de Anfield. No solo se afectó a quién trabajaba bajo tierra, pues las huelgas de estibadores del puerto de Liverpool eran comunes. Prácticamente, todo aficionado tenía a alguien afectado por las políticas de Thatcher. El fútbol, con un Liverpool dominando el país en una de sus épocas más gloriosas, era la única salida para una ciudad en depresión.

La afición del Liverpool carga contra Margaret Thatcher durante un partido.

Luego, como no podía ser de otra manera, el hooliganismo fue la gota que colmó el vaso. La tragedia de Heysel sucedió durante la final de la Champions entre Liverpool y Juventus en 1985, cuando aficionados radicales ingleses provocaron la muerte de 39 aficionados y dejaron 600 heridos. El mundo se puso en contra de Inglaterra, dejando a sus clubes sin participar en Europa durante un lustro. Fue algo traumático para el club y el resto del país, pero lo peor estaba por llegar. Por una negligencia policial, fallecieron 97 aficionados (eran 96 hasta una reciente investigación que demostró que eran más) del Liverpool cuatro años después en Hillsborough. Thatcher, harta de los problemas que provocaban los hooligans, comenzó a implantar medidas para erradicarlos. Si bien esto supuso un avance que acabaría desembocando en lo que es hoy la Premier League, en Liverpool no sentó bien que se señalase a su afición cuando esta vez no fue su culpa.

🔴  Liverpool lucha contra el poder establecido

La tragedia de Hillsborough fue un antes y un después. Aquel día de abril de 1989, se señaló a la afición del Liverpool como la peor calaña que puede haber. Desde Londres, se les usó políticamente para dar un paso que deberían haber dado antes en la lucha contra el hooliganismo. El tabloide sensacionalista y conservador The Sun fue el altavoz utilizado para cargar contra la afición Red, acusándolos de haber provocado el desastre y de robar a los cadáveres. Lo cierto es que fue una negligencia de la seguridad del estadio, y entre los fallecidos había niños que poco tenían que ver con los hooligans.

Un joven aficionado del Liverpool posa con el lema «Don’t buy The Sun«

Desde entonces, la ciudad entera de Liverpool tiene vetado a The Sun. Más de 30 años después, se pueden seguir leyendo lemas contra el tabloide («Don’t buy The Sun«), haciendo imposible el encontrar un ejemplar del periódico más leído del país en Merseyside. Y no solo eso, sino que cada vez que haya que pegar un tirón de orejas a la parte más conservadora del país, allí estarán los scouser. Ya sea Carlos III, Thatcher o Rishi Sunak (el actual primer ministro), siempre estarán dispuestos en usar el arma que tienen en el fútbol. Porque, si solo se acuerdan de ellos cuando el balón comienza a rodar, ese rato será un recordatorio de todos sus errores. Liverpool ni olvida ni perdona, y Anfield siempre será la representación de ese sentimiento.

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