Fútbol internacional

Bielsa como canalizador del cambio definitivo de Uruguay

Marcelo Bielsa es uno de los entrenadores más influyentes de la historia. Él no se considera a sí mismo como un gran entrenador porque nunca entrenó «ninguno de los 20 grandes equipos que hay», todo sea dicho. Aun así, es innegable que, equipo que toca, equipo que mejora. Su dedicación al juego solo se ve sobrepasada por su rectitud moral; pues ‘El Loco’ entrena lo físico, pero también ansía que sus jugadores acaben siendo mejores personas. La Selección Uruguaya, después del final de la longeva y próspera era Tabárez y el batacazo en el Mundial de Qatar, necesitaba referentes como el argentino. Fueron a buscarle, tratando de convencerle de que volviese al fútbol de selecciones tras entrenar a Chile y Argentina. Lo consiguieron, dando el pistoletazo de salida a una etapa en el fútbol charrúa que despierta tanto hype como intriga de lo que puede ser.

🔄 Un cambio necesario para una nueva Uruguay

La Selección Uruguaya de Tabárez era un equipo que ensalzaba esa garra que lleva dentro todo futbolista uruguayo. Diego Alonso fue su sustituto, encontrándose en medio de un relevo generacional complicado y con unas expectativas altísimas. El nuevo jugador uruguayo no es solo pasión, sino que también es más fino. No hay más que ver el centro del campo, zona antaño plagada de jugadores puramente destructivos que han dado paso a otro tipo de futbolista. Fede Valverde y Rodrigo Bentancur son los mejores ejemplos de ello. Entre lo que fue el pasado de los charrúas y su lo que puede ser su futuro estaba el ex delantero del Atlético de Madrid, haciendo que Uruguay se plantase en Qatar con más nombre que expectativas reales. Cayeron en fase de grupos del Mundial 2022, por lo que Diego Alonso puso su dimisión encima de la mesa. Era el momento de reconstruir con alguien como Bielsa.

Posiblemente, en el fútbol no haya alguien que construya mejor de cara al futuro que ‘El Loco’. Su método se erosiona rápido, pero pone los cimientos de cara al futuro. Es quien siembra antes de la cosecha. Y, con una Uruguay que mezcla talento con intensidad, es la elección correcta. Víctor Orta ya le llamó para dirigir al Leeds United, tratando de cambiar la mentalidad del club. Como los uruguayos, disfrutaban de un buen tackle y de la batalla constante en el verde. No obstante, el fútbol de Bielsa también es esa intensidad. Es más, sus jugadores siempre acaparan las gráficas de esfuerzos de alta intensidad y kilómetros recorridos. Esa garra no es lo principal, sino la base sobre la que poner todo el talento que tiene el futbolista.

📋   El famoso 1-3-3-1-3 de Bielsa

Los equipos de Bielsa suelen partir de un 1-4-1-4-1 desde el papel. O, por si se prefiere para adaptarlo al dibujo del fútbol más actual, un 1-4-3-3. Ambos sistemas tienen permutan de uno a otro por su similitud: cierran con cuatro, juegan con pivote y dos interiores, los extremos juegan abiertos y hay una referencia en punta. Hasta ahí llega lo teórico, lo que se plasma sobre el papel. En cuanto pita el colegiado, el sistema es un 1-3-3-1-3. Para que sea más gráfico, su Leeds United 2020/2021 fue un gran ejemplo. Los dos centrales formaban en esa primera línea de tres junto a un lateral (o un pivote), y el restante de la zaga subía al medio. En Elland Road, Ayling (lateral derecho) era el tercer central y Alioski (lateral izquierdo) era interior. Ronald Araújo haría de lateral derecho sobre el papel y tercer central en la práctica, dejando la zaga para Coates y Giménez. Luego, subiendo su posición, estaría Matías Viña, que tiene clara vocación ofensiva desde el carril izquierdo.

Luego, en el medio, el pivote sostiene a todo el equipo tanto en ataque y defensa. Ya de normal es así, pues él es la personificación del equilibrio del equipo. Aquí, el mejor sería Rodrigo Bentancur. Es el mejor centrocampista uruguayo en cuanto a organización y equilibrio, además de que encaja en ese molde de Bielsa. Ya hizo de Kalvin Phillips en Leeds un jugador tremendo, por lo que el del Tottenham podría ser el siguiente. Acompañándole, además del mencionado Viña, Fede Valverde encaja a la perfección en el molde del interior derecho que busca Bielsa. No hay nadie mejor que el Real Madrid para abarcar campo, así como hizo con Stuart Dallas. Su polivalencia, algo básico dentro del movimiento continuo por el que siempre apuesta el rosarino, es otra de las características que le hacen idóneo para la nueva selección charrúa.

Los puestos de ataque tienen bastante más tela que cortar para Bielsa. Darwin Núñez ya ha demostrado que puede jugar en izquierda (desde la banda parte en Liverpool), pero no hay un delantero centro mejor en la hipotética lista de Bielsa. Y, claro, hablamos de un país que se ha despedido de Suárez y Cavani. Tiene que ocupar la punta del ataque. En bandas y en la media punta hay opciones como Pellistri, Facundo Torres o de Arrascaeta. Y, si ninguna convence, se podría dar entrada a Vecino en el medio y jugar con Valverde más adelantado. Sea como sea, su labor es básica: ellos deben agitar al equipo contrario con sus conducciones y ser los primeros defensas cuando pierdan el balón.

🔜  Un potencial altísimo… a largo plazo

Dentro de ese esquema, hay muchos futbolistas que podrían ver como su nivel sube cuando van a defender su país en el verde. Pese a ello, el método de Bielsa exige tiempo, algo complicado con los charrúas. Uruguay sabe que es una potencia futbolística en Sudamérica, y ya en la primera rueda de prensa con el rosarino al mando hubo una pregunta que relacionó el fracaso con no ganar la Copa América. Por nombres y la competitividad inherente en su ADN, van a demandar lo mejor de los suyos desde el primer día. Como es obvio, los futbolistas tienen que empaparse del método del rosarino, algo complicado si hablamos de una selección. Hay menos tiempo que en los clubes, y la distancia entre las semanas de entrenamiento es enorme. Las sesiones dobles de entrenamiento en Thorp Arch con los jugadores del Leeds pueden quedar en una carga ligera de trabajo.

Bielsa mira la camiseta de la Selección Uruguaya durante su presentación

Bielsa mira la camiseta de la Selección de Uruguay durante su presentación.

Esa falta del día a día puede afectar a esos primeros compases del método de Bielsa en Montevideo, pero no es algo definitivo. Ya puso los cimientos de la mejor generación chilena de la historia, y con Argentina, salvo el borrón del Mundial 2002, tuvo buenos resultados. Alguien tan perfeccionista como él va a trabajar todos los días, adecuando sus entrenamientos y siguiendo a los mejores talentos uruguayos para formar su lista. No solo eso, sino que no tardará mucho Bielsa en sugerir una mejora de las instalaciones a la Asociación Uruguaya de Fútbol. Lo hizo en el resto de sus aventuras, siendo algo muy beneficioso a la larga aunque pueda incomodar de primeras.

Sea como fuere, difícilmente llegue esa Copa América de la que hablaban los periodistas uruguayos. Al menos, no lo hará de inmediato, por mucho que quieran tildarlo de fracaso. Si ha llegado a entrenar a los charrúas, es porque su éxito será construir para el futuro. Es posible que se vaya del banquillo sin ganar un título, pero el que venga después tendrá todo listo para llegar y besar el santo. No por nada es uno de los entrenadores más influyentes del mundo, aunque el resto no lo hayamos entendido. Él no es un ganador, sino un entrenador que mejora a los suyos. Y, por ello, no hay más triunfo que la mejora de su grupo. Uruguay, por primera vez en mucho tiempo, mira al futuro con esperanza. La conquista de la tercera puede haber empezado con Marcelo Bielsa.

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