Pelé
Fútbol internacional

La irrepetible historia de Pelé en la Copa del Mundo

«Todos los niños llegan después de un balón… que es la barriga de su madre, hay una afinidad muy importante del balón en nuestra vida, y personalmente en la mía se lo debo todo, le estoy muy agradecido». Son palabras del propio Pelé, ‘O Rei’ do futebol, la primera leyenda, el verdadero dueño del balón. Pelé es el fútbol y el fútbol son los Mundiales. Y, como no podía ser de otro modo, el mayor representante del juego tenía que ser el mejor de todos los tiempos en el torneo que representa su auténtica esencia.

Edson Arantes do Nascimento llegó bendecido desde su primer segundo en la tierra con las cualidades para ser futbolista. Hasta la enfermera lo supo nada más verle: «Oye Celeste, ha nacido un rey y este rey va a ser jugador de fútbol». Y pese a la negación de su madre, el pequeño Edson tenía un destino que cumplir: convertir a Brasil en la selección de fútbol más prolífica de la historia. En el momento de su nacimiento, en 1940, Brasil nunca había ganado la Copa del Mundo. Algo que estaba a punto de cambiar.

🇸🇪  Suecia, 1958: el nacimiento de una leyenda

El hijo de Dondinho siempre soñó con emular a su padre. Para tener un balón, una camiseta y jugar como su progenitor. Limpiar botas en la estación de ferrocarril fue su primer trabajo, la caja con la que las limpiaba luce en su estantería junto a los mayores galardones que un jugador de fútbol puede recibir, recordando que antes del futbolista está la persona y que a través de la humildad también se puede alcanzar la gloria.

Ese menudo chico que jugaba en las calles de Bauru con una pelota medio descosida pronto sería captado por el Santos. Allí comenzó su leyenda. Sus actuaciones a la edad de 15 y 16 años fueron tan asombrosas que Vicente Ítalo Feola, seleccionador brasileño, se vio obligado a convocarle para el Mundial de Suecia en 1958 con tan solo 17 años. El inicio no fue fácil. ‘Pelezinho’, como le llamaban de pequeño, no disputó ninguno de los dos primeros partidos frente Austria e Inglaterra. Sin embargo, el empate frente a los ingleses hizo que los capitanes presionaran a Feola para que le hiciese debutar. El resto es historia.

Junto con otra de las jóvenes promesas del equipo, Garrincha, Pelé debutó contra la Unión Soviética el 15 de junio de 1958. Se convirtió así en el más joven en jugar la Copa del Mundo. Cuatro días más tarde, repitió titularidad y marcó el único gol del partido contra Gales. Una auténtica genialidad impropia de un chaval de su edad que llevó a Brasil a semifinales. Allí esperaba Francia, «la única selección que preocupaba».

«En aquel momento los franceses eran los mejores». Pero un hat-trick contra los galos y un contundente 5-2 encaminaron a Pelé hacia la leyenda. En la final, Suecia, el país anfitrión. 5-2, con dos tantos del joven Edson. Solo cuatro partidos después de nacer, de enfundarse la camiseta verdeamarela, Pelé ya era campeón del mundo.

🇨🇱 Chile, 1962: un campeonato amargo

Con 21 años, ya tenía un aura mítica y llegaba con Brasil al Mundial de Chile en 1962 para defender el título. Jugó, marcó y ganó en el debut frente a México en un partido donde también anotó Mário Zagallo, jugador y técnico que sería importante en su carrera. En el segundo partido contra Checoslovaquia, el hijo de Dondinho se lesionó en Viña del Mar y tuvo desgraciadamente que decir adiós a todo lo que restaba de torneo.

Por suerte para Brasil, su mera presencia en el banquillo ya aterrorizaba rivales y la canarinha se hizo mítica. Primero superaron, con mucho sufrimiento, a España en el último partido de la fase de grupos gracias a dos goles de Amarildo. De vuelta en Viña del Mar cayó Inglaterra por el camino y Pelé parecía estar listo para regresar en semifinales. Nada más lejos de la realidad, ya que un nuevo tirón le apartaba, ahora sí, de manera definitiva.

La anfitriona Chile era derrotada en semifinales, y sus compañeros le vengaron de Checoslovaquia en la final. El «partidazo de Amarildo» otorgó a Pelé su segundo entorchado mundial.

🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿  Inglaterra, 1966: la política le aparta del triplete

Dos años antes del Mundial de Inglaterra, Brasil se sumía en el terror con un golpe de estado militar en 1964. Castelo Branco, dictador de Brasil, convirtió el tricampeonato mundial en una cuestión de estado. De ese modo, la Selección brasileña con Pelé a la cabeza viajaba hasta el Reino Unido con casi 40 jugadores y el descarte final se realizó en el propio suelo inglés.

Una selección que en sus propias palabras «no estaba preparada y mucho menos mentalizada para poder jugar una Copa del Mundo con lo que estaba pasando». Bulgaria, Hungría y Portugal esperaban a unos brasileños desmotivados.

‘Pelezinho’ marcó ante Bulgaria en el único partido que Brasil ganó del torneo. Debido a que tanto Hungría como la Portugal de Eusebio les iban a dejar en la cuneta. El sueño de ser tricampeón de Mundo parecía que se esfumaba y que no llegaría más…

🇲🇽 México, 1970: la máxima expresión de la belleza

En vísperas al Mundial de México de 1970, Edson Arantes do Nascimento es obligado a regresar a la Selección con 30 años. El periodista y entrenador João Saldanha se hizo cargo del combinado brasileño. Estaba dejando a Pelé en el banquillo, por lo que justo antes del torneo es cesado y sustituido en el cargo por Mário Zagallo, que jugó los campeonatos de 1958 y 1962. Este dirigió al conjunto que ha practicado este juego de la manera más bella que se recuerda en una cita de tal magnitud.

Zagallo implementó un jugo muy ofensivo, rodeándole de los mejores peloteros brasileños. Muchos jugadores de clase y técnica como Carlos Alberto, Jairzinho, Gérson, Clodoaldo, Tostão o Rivelino, con ‘O Rei’ como la joya de la corona.

Brasil fue destrozando rivales partido tras partido sin apenas sudar ni una gota. ‘O Rei’ ya no es que tuviera esa aura, es que era una auténtica leyenda. Dejó tres goles en la fase grupos, aunque todos recuerdan más dos jugadas que no acabaron en gol. Él, y solo él, sabía que el portero de Checoslovaquia jugaba adelantado, así que buscó superarle con un disparo que casi entra desde su propio campo.

Posteriormente, ya en semifinales, frente a una Uruguay que dio «más patadas que toques al balón» en palabras del árbitro español de la contienda —Ortiz de Mendibíl— dejó una jugada que es historia de esta competición. Encaró al portero uruguayo que salió muy a destiempo. Dejó pasar el balón ante el asombro de todos para rodear por la izquierda y recuperar el esférico. No entró, pero dio igual, por qué representa todo lo que era ese Brasil del 70.

Ya en la final, Brasil se midió a Italia, los dos combinados llegaban empatados a dos títulos cada uno. La verdeamarela no dejó lugar a la duda. Con un contundente resultado de 4-1 con asistencia y gol de Pelé, este otorgaba a Brasil el reinado de los mundiales que no ha soltado hasta nuestros días. De este modo, Edson ponía punto y final a su etapa en las Copas del Mundo con cuatro jugadas, 12 goles en 14 partidos disputados y tres campeonatos ganados.

«O rei do futebol, onde o futebol é a Copa do Mundo»

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