Bendtner
Fútbol internacional

¿Qué fue de… Nicklas Bendtner, el supuesto heredero de Henry?

Es muy difícil hablar sobre el presente de Nicklas Bendtner sin ahondar en su pasado. Y, para meternos en su pasado, hay que tener buen estómago. Ludopatía, alcoholismo y un carácter complicado son los ingredientes para armar un peligroso cóctel en cualquier persona. El bueno de Nicklas tenía todos y un poco más. Por ello, para definir hacia donde va, toca bucear en su historia. ¿Cómo pasó de ser un heredero de Thierry Henry en el Arsenal a golpear a un taxista con un cinturón? ¿Qué hace un futbolista cuando no sabe qué hacer con el don que le han dado? Bendtner lo intenta responder.

 

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⚽​ De Copenhague a Londres

Nicklas Bendtner nació un 16 de enero de 1988. Desde muy joven, el espigado danés demostraría que tenía un talento fuera de lo común para el fútbol. Arsène Wenger, en el año en el que sus Invencibles ganaban la Premier League, le fichó sin dudarlo. En 2004, el francés ya estaba maquinando lo que debería ser el Arsenal del futuro. Bendtner, con esa planta y esa habilidad, tenía que ser en el heredero de Thierry Henry. Él sería el líder de los gunners en el estadio que estaban a punto de terminar. El problema es que eso de fichar por el que era el mejor equipo del mundo a tus 16 años para ser el relevo generacional del mejor jugador del club es complicado.

Poco a poco, empezó a trascender el carácter díscolo del jugador. Ya fuese en su cesión en el Birmingham para foguearse o en el día a día con el Arsenal, Bendtner no era fácil de llevar. En su propia autobiografía, el danés dio una pincelada de lo que fueron aquellos años. “Estaba demasiado borracho como para sentarme en una mesa de casino. En la ruleta solo se trata de ir a rojo o negro, así que pensé que no sería tan difícil. Había perdido 400.000 libras en poco más de una hora. Era un dinero que no tenía, dejando mi cuenta al descubierto. Estaba en quiebra. Conseguí llegar hasta los baños y echarme agua en la cara. Busqué un cajero y conseguí algo de dinero para recuperar parte de lo perdido”, recordó. Tenía por aquel entonces 23 años, siendo una figura reconocible. La ludopatía y el alcoholismo ya formaban parte de él.

Bendtner Arsenal

🌃​ Bendtner, el lord de la noche

Su pasión por la vida nocturna y las luces de los casinos le traían de cabeza. Cada lesión, que era algo frecuente, no se lo tomaba como un nuevo punto de partida. Eran, más bien, la obtención de más tiempo libre para salir y apostar. Esto le ha traído más de un problema que ha conseguido esquivar a su manera. «Una de las chicas con las que estuve dijo estar embarazada. Decía que había un precio si no quería que hablase. ‘¿Qué significa?’, le pregunté. Quería un aumento de pecho, así que terminé pagándole su visita al cirujano plástico”, contó. La fama de señor de la noche que tenía, sumado a sus actuaciones, le tenían en el punto de mira constante. Para los aficionados ingleses, gracias a esa ironía que les acompaña, era Lord Bendtner. El único que confiaba mínimamente en él era Wenger. Cansado de su relación paternal que tenía con el francés, le insultó para forzar su marcha del Arsenal. No lo consiguió.

La cosa es que no podemos culpar al legendario entrenador de los gunners. El danés tenía una personalidad magnética, siendo uno de esos insoportables entrañables. Veías como desperdiciaba su talento, pero algo tenía para seguir ahí. Un claro ejemplo de ello fue cuando, en la Eurocopa de 2012, celebró un gol enseñando sus calzoncillos. En estos se observaba el logo de una casa de apuestas. Estaba haciendo publicidad de una de las razones que acababa con su carrera. Tan gracioso como estúpido. Por lo que fuera, el Arsenal le dio la carta de libertad un año después de su regreso de su infructuosa cesión a la Juventus. Ya no aguantaban más su indisciplina, por mucho talento que tuviera. Bendtner vivía a la deriva, ahora sí que sí, definitivamente. En 10 años, jugó 170 partidos, marcando 47 goles y dando 22 asistencias. Lo que podía haber sido y nunca fue.

Un lustro sin Arsène Wenger: un antes y un después en el Arsenal

🚕​ El mayor enemigo de los taxistas y de sí mismo

Se marchó al Wolfsburgo, dando pistoletazo de salida al confuso final de carrera que tuvo. Y este final estuvo marcado, principalmente, por sus problemas con los taxistas. Estando borracho (novedad), protagonizó un episodio muy violento. Tras discutir con un conductor, se bajó los pantalones, restregó sus genitales contra el taxi y golpeó el vehículo con su cinturón. Estúpidamente surrealista. Esto pasó en 2014. Pues bien, a los cuatro años, como si fuese un mundial, tuvo otra. Le arrestaron por agredir a un taxista, rompiéndole la mandíbula. Tuvo que ir con una tobillera electrónica durante 50 días. Esto fue mientras daba los últimos coletazos en el fútbol nórdico. Regresó al Copenhague, equipo del que fue canterano, pero no le fue demasiado bien. Tras la pandemia, esperó una oferta millonaria de algún club de una liga emergente, pero no llegó nadie. Bendtner se había acabado.

 

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Decidió retirarse a sus 33 años, dejando un extraño sabor de boca en el mundo del fútbol. Nadie se acordaba del supuesto heredero de Henry. A Bendtner tampoco le importaba demasiado. Por fin podría vivir la vida que siempre quiso, sin necesidad de tener que ir a entrenar. Una vez dijo que se merecía su sueldo porque por «culpa» del fútbol no podía esquiar, por lo que ya podía ir tranquilo a la montaña. Ahora se dedica a un programa de bromas ocultas con Amazon Prime y tiene un pódcast en el que habla un poco de todo, por lo que ahora sí está desarrollando su gran talento. Porque si de algo tenía más que brillantez con el balón, era personalidad.

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