Lille OSC v Stade Rennes - Ligue 1 Uber Eats
Fútbol internacional

El Stade Rennais apunta a revelación de Ligue 1… ¿y de Europa?

Este año parece que sí. Tras varias oportunidades perdidas de hacer algo grande en Europa, el Stade Rennes atraviesa un momento dulce, que debería ir a más con el paso de los años. Motivos para ilusionarse no faltan: una cantera encomiable, estilo de juego atractivo o captación de futbolistas jóvenes en la etapa donde varios de ellos se presupone que están a punto de explotar. Este es el caldo de cultivo para un club histórico en el fútbol francés, cuyo techo europeo está en los octavos de final de Europa League (2018/2019) y en la única fase de grupos de Champions que alcanzó, en la 2020/2021 con Sevilla y Chelsea como verdugos.

🤤 Jogo bonito a la francesa

Dirigido por Bruno Genesio, el Stade Rennais se hace fuerte desde la tenencia de la pelota. Uno de los equipos que menos necesita correr, por su capacidad asociativa para producir ocasiones. Dinámico, con ritmo en sus circulaciones habitualmente y desborde exterior. Eso sí, ha pagado caros sus excesos de confianza esta temporada, aquellos donde se pone en ventaja, da un paso atrás y termina por sufrir para defender el área. Eso fue lo que, principalmente, le costó el liderato de grupo en Europa League. Le falta control, sus mejores posesiones son aquellas enfocadas en atacar y no en bajar pulsaciones a los partidos.

©️ Benjamin Bourigeaud, su cabecilla

Es uno de esos mediapuntas cerebrales, tirados a banda a lo Canales, que, asociativamente, son los mejores amigos de sus compañeros. Aclara y mejora jugadas desde su visión de juego, usa bien ambas piernas, es especialmente creativo cerca del pico derecho del área y tiene un guante para poner centros o amenazar con disparos desde esa zona. Es el capitán sin brazalete, tras cinco temporadas y media en el equipo bretón, donde resulta difícil de creer que no haya recibido nunca la llamada de Deschamps. Lo tendría en silencio.

😖 Frenazo del mejor Terrier

El canterano del Olympique Lyonnais cada vez es un jugador más completo: inteligente, técnico y consistente. O lo era, al menos, antes de su reciente lesión en el ligamento cruzado anterior de la rodilla. En cualquier demarcación ofensiva, por su capacidad para marcar diferencias después de recibir, indistintamente, al pie o al espacio, y por la explosión goleadora el curso pasado, cuando vio puerta en 21 ocasiones repartidas en los 36 partidos que disputó. Otro que tampoco ha sido internacional absoluto con Francia, aunque sí relevante en categorías inferiores.

🐣 ¿Próximos jóvenes en romper el cascarón?

En plantilla, Genesio cuenta con hasta dieciséis futbolistas sub23. Fruto del scouting del Stade Rennais y de una de las canteras más prolijas del fútbol francés. Encabezan el primer apartado jugadores como Majer (24), Gouiri (22), Theate (22), Kalimuendo (20), Doku (20) o Sulemana (20). Estos dos últimos con paralelismos muy marcados, ya que son extremos de lo más desequilibrantes aunque reciban en parado, pero muy lastrados por las lesiones desde que llegaron al club.

Los dos primeros, por su parte, atesoran una calidad técnica superior a la media, pero han de ganar consistencia. El croata, un mediapunta o interior para mezclar, con muy buen golpeo y visión de juego. Como el fichaje más caro en la historia del club, Amine Gouiri, más segunda punta que ‘9’, con sensibilidad en sus contactos y desmarques diferenciales.

👶 ¿La mejor cantera de Francia?

Quizá, no la mejor, pero sí una de ellas. Hay competencia, especialmente, con la de Lyon. De ella han salido talentos como Ousmane Dembélé, Eduardo Camavinga, Tiemoué Bakayoko, Georginio Rutter, Sofiane Diop, Yacine Brahimi, Ramy Bensebaini o un fetiche donde los haya como fue Yoann Gourcuff, entre otros. Sus nuevas perlas, más allá de un Mathys Tel que se marchó al Bayern por 20 millones a sus 17 años, son Omari (22), central que disfruta a campo abierto; Assignon (22) y Truffert (21) como laterales incisivos, Ugochukwu (18) de mediocentro de contención o Désiré Doué (17), algo individualista, pero desequilibrante como él solo, llamado a comandar a medio plazo a un proyecto en ebullición.

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