Rayo Vallecano v RC Celta - LaLiga Santander
Primera división

Gabri Veiga en el espejo de Brais Méndez

Ser celeste, en la era Aspas, debe ser muy frustrante. Y ser Iago, en tiempos donde el Celta parece amar la inestabilidad, aún debería ser más deprimente. Si no existiese la Canteira do Vigo, digo. Porque mientras la dirección deportiva y la cúpula ofrecen muchas veces más problemas que soluciones, sus inferiores, inagotables, viven en un mundo paralelo de luz y color. El último en aparecer en escena, inmersos en la desilusión por el adiós voluntario de Brais Méndez e involuntario de Denis Suárez, es un Gabri Veiga que, si bien no tiene la finura de estos, a sus 20 años presenta una amalgama de recursos petrificante.

Es un niño probeta, que reúne cosas de cada talento que ha pasado por Balaídos recientemente. Lleva 11 participaciones de gol esta temporada. Es el segundo jugador nacido en el 2002 o posterior que más participaciones de gol ha tenido en las cinco grandes ligas en Europa. Solo está por detrás de Jamal Musiala, que lleva 19. En la liga y como centrocampista, es el rey de los jugadores jóvenes.

⚖️ Las comparaciones las carga el diablo

Para Veiga, a diferencia de Brais en San Sebastián, esta es su temporada de asentamiento, mientras Méndez vive la de consagración. Ambos en el mejor momento de sus respectivas carreras, aunque uno dentro de un grupo pulido y perfeccionado a fuego lento bajo la mirada de un sabio del balompié como Alguacil, que le tiene como guinda del pastel, para que se luzca; y el otro como solución improvisada dentro de un plantel que se va pisando los cordones desde hace ni se sabe.

Son ya diez goles y siete asistencias para el de la Real Sociedad en 33 encuentros, cifras sin precedentes para él, que ni mucho menos promedió con la celeste. Son ocho y tres para ‘Gabri’ en 26 compromisos. Si a Imanol le falta Brais, es probable que los txuri-urdin no se vayan a resentir tanto sin él, como si Carvalhal se encuentra un día sin Veiga. Y eso, evidentemente, tiene que ver más con los equipos que con los jugadores. Veiga lleva 41 partidos con el Celta y prácticamente todos hasta hace tres meses fueron en un papel no secundario, sino terciario; pero el rendimiento del ’24’ como ya un cabecilla de proyecto, estrés del descenso mediante, es un intangible que no vimos venir.

🪄➕🗡️ Tintes de jugón, alma de llegador

‘Gabri’ Veiga aún tiene que definirse. Tiene presente y futuro como pasador, especialmente lanzador de transiciones; tiene conducción diferencial para estos contextos de ida y vuelta, tiene motor, soluciones en espacios reducidos o tras recibir de espaldas… y hasta movimientos profundos para ganar línea de fondo o alguna jugada donde encara en uno para uno y sale vencedor. Es diestro, pero si te descuidas, pensarás que es zurdo, y la culpa no será tuya.

Eso, por no hablar de que define bien en el área y de que atesora uno de los mejores disparos de media distancia de la liga, por si en Vigo no tuviesen suficiente ya con los de Óscar Rodríguez. Podemos, incluso, proseguir con sus robos en campo rival o con los movimientos al espacio que abran líneas de pase a sus compañeros, porque sin balón resulta que también es un aventajado. Por ahora, se puede resumir con ese tópico de Raúl: “no es un diez en nada, pero es un ocho en todo”.

🗝️ Hace de Brais, de Denis y… hasta de Mina

El verano ha sido complicado en Vigo. Evidentemente, lo de Brais, en mayor o menor medida, se veía venir. Y duele. Igual que no ver a Denis sobre el verde, por temas de egos o tiras y aflojas en los despachos, después de su reconversión a centrocampista total y director de orquesta en el 1-4-1-3-2 de Coudet. Por los motivos que hay detrás, lo de Mina no duele, pero futbolísticamente es otro que ha dejado un vacío que Paciência y Strand Larsen no han llenado, por mucho que sean delanteros con virtudes más allá del gol. Y ahí está Veiga, que contribuye a que se les eche un poco de menos a cada uno de los que se marcharon.

Esto explica mucho de que esté tan indefinido aún. Si sus entrenadores, en plural, porque el vaivén en el banquillo de cada año sigue ahí, le requieren como playmaker, Veiga juega de playmaker. Que se le pide enfocarse más en tres cuartos de campo y crear o finalizar ocasiones like Brais, se enfoca en tres cuartos de campo like Brais. Y si falta la profundidad made in Mina, él ayuda a qué se dé da la profundidad made in Mina. Chico para todo. Socio y discípulo de Iago, que luce en el plan vertical de Calvalhal; que abastece, retroalimenta y hace sonreír al ‘Príncipe de las Bateas’ como el que más.

Celta de Carvalhal: Novedades, pros y contras

Ir al contenido