Fútbol internacional

El suspiro que separó al Alavés de una gesta histórica

En 2001, el Deportivo Alavés se enfiló a las cumbres más altas de Europa. Con su modestia histórica, pero con una ilusión inigualable que le ha dado el hecho de luchar siempre contra las adversidades. El equipo vitoriano, apodado como el ‘Glorioso’, jugó un 16 de mayo de 2001 la final de la Copa de la UEFA. Hasta entonces, poca gente conocía los orígenes de este club, su evolución y su épica. Algo que pasearía por Europa eliminando a los contendientes más feroces. Fue tan surrealista, como imprevisible. Nada anormal, como atípico.

Solo el Liverpool pudo con los elegidos por José Manuel Enal ‘Mané’. En una de las mejores finales que se recuerdan en la competición, los reds doblegaron a los vacos en la prórroga con el antiguo gol oro. Fatídico desenlace. Sin embargo, muchos siguen considerando al Alavés el gran vencedor de esa edición. Por ello, recordamos más de dos décadas después las figuras que hicieron posible que el Alavés estuviera a un suspiro de alcanzar la gloria.

🙃 De la desaparición a la UEFA

En solo seis años, el Alavés pasó de estar en la Segunda B española a subir a Primera división y plantarse en una final de la Copa de la UEFA. Esa travesía por las catacumbas del fútbol español casi se llevó por delante a la entidad. Pese a esto, en la campaña 1997/1998 se consiguió el ascenso a la máxima categoría. En la primera temporada de Mané en el banquillo. El entrenador de Balmaseda ya había hecho historia cinco años antes con el modesto Lleida, al que llevó también a Primera en 1993. El técnico milagro volvía a repetir la historia.

Ya en esa temporada del ascenso, el conjunto vitoriano llegó hasta las semifinales de la Copa del Rey, dejando por el camino al Real Madrid, Aurrera, Oviedo, Compostela y Deportivo de La Coruña. Caería en las semifinales ante el Mallorca. A partir de ahí, se salvaron in extremis en su regreso a Primera, ganando el último partido a la Real Sociedad.

Alavés - UEFA

Sin embargo, en el siguiente curso el Alavés intentó fichar con cabeza y traer a gente de calidad y el equipo finalizó en la sexta posición la liga, a tan solo un punto del Madrid. Se ganó el billete para ir a la Copa de la UEFA.

Actualmente, vivimos en una época en que el fútbol está dominado por unos pocos y cuesta mucho ver actuaciones de este estilo. Los ‘grandes’ ocupan las posiciones avanzadas de la clasificación y para una ciudad como Vitoria, más laureada por los éxitos del baloncesto que por los del fútbol, viajar por el Europa fue un premio que nadie se podía imaginar.

🏊 El Alavés nadó entre los grandes

Aquel equipo de Mané, sorprendió a Europa con su juego. Un fútbol alegre, pero con una defensa sólida. Marcó 35 goles en esa edición de la UEFA. Todos recuerdan a Karmona y su liderazgo en la zaga, Jordi Cruyff con sus llegadas desde segunda línea, Contra y sus centros precisos, Geli y su velocidad y Javi Moreno y sus goles.

Uno a uno fueron cayendo rivales a su paso. El primer viaje fue a Turquía para jugar contra el Gaziantepspor. Tras el 0-0 de la ida, los vascos consiguieron ganar 3-4 en la vuelta en tierras otomanas. Tras eso llegaría el Lillestrøm noruego, al que superaron 5-3 en el global. Ya en la ronda de dieciseisavos, empezaron a entrar en liza equipos de renombre como el Rosenborg. Otro equipo noruego al que el Alavés superó por 4-2.

En los octavos tocó el Inter de Milán. Esa eliminatoria fue épica. Tras el empate 3-3 en Mendizorroza, el equipo de Mané ganó 0-2 en el Giuseppe Meazza en el partido de vuelta para dar una de las sorpresas del torneo. En los cuartos, el conjunto vitoriano dejó fuera a otro modesto del fútbol español como es el Rayo Vallecano, que firmó una estupenda participación en aquella Copa de la UEFA. Pero era el año del Alavés. Superó a los madrileños por 4-2.

En la semifinal, el Alavés goleó al Kaiserslautern, al que destrozó por con un global de 9-1 (5-1 en la ida y 1-4 en la vuelta). Ese triunfo daba la posibilidad al equipo vitoriano de afrontar la cita decisiva contra el Liverpool en el Westfalenstadion de Dortmund.

😏 Una de las mejores finales de la historia

Ningún rincón de España se perdió esa cita. Los ingleses, dirigidos por Gérard Houllier, partían como favoritos tras eliminar al Barcelona en las semifinales. Nadie esperaba que un debutante como el Alavés pudiese ganar la competición. Y más ante los Carragher, Hyypiä, Gerrard, Owen, Fowler o Heskey. En el minuto 16, el Liverpool ya ganaba 2-0 con los goles de Babbel y Gerrard. Iván Alonso recortó distancias, pero Gary McAllister puso el 3-1 en el electrónico.

Tras la reanudación, el Alavés consiguió darle la vuelta al partido. Javi Moreno tiró la portería inglesa abajo en dos minutos. Así se llegó al empate a tres. Aunque todavía quedaba mucho encuentro. Dio tiempo a que Fowler volviera a poner por delante a su equipo, pero Jordi Cruyff, hijo de la leyenda neerlandesa, Johan Cruyff, mandó el partido a la prórroga en los últimos minutos reglamentarios de la final con un cabezazo.

 

Ya en la prolongación, el Alavés se quedó con dos jugadores menos por las expulsiones de Magno y Karmona. Y para más dramatismo, Geli envió un despeje hacia su propia portería dejando el marcador definitivo de 5-4. Era gol de oro y ese autogol proclamó campeón al Liverpool.

Fue efímero. Los pequeños detalles. La injusticia de un gol de oro. Por la heroicidad que representó, el Alavés fue el gran vencedor de esa edición de la Copa de la UEFA. Nunca más ha vuelto a una final europea. Sí llegó a la final de la Copa del Rey de 2017 contra el Barcelona. Pero ese equipo del ‘Glorioso’ y esa trayectoria por Europa jamás será olvidada por los aficionados victorianos y por todos los seguidores españoles.

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