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El Everton vuelve a enfrentarse a su historia


Un año más, misma historia de siempre. El aficionado del Everton vive dentro del día de la Marmota. La salida de Carlo Ancelotti abrió la Caja de Pandora en Goodison Park, dejando al equipo al borde de un descenso histórico. Desde 1951 no bajan los toffees, y ya van dos temporadas seguidas en las que tendrán que salvarse de la quema en las últimas jornadas. El año pasado lo consiguieron en el penúltimo partido de la campaña, y esta vez parece que será en el último día. Dependen de sí mismos ante Leeds y Leicester, pero el habitual en Goodison Park se pregunta una vez más dónde quedó la ahora añorada mediocridad del pasado.

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 😥  Ambición desmedida, castigo asegurado

Hace una década, el Everton estaba afrontando el adiós de David Moyes. El preparador escocés formó a uno de esos equipos rocosos que le daban brillo a la competición. Con pena —casi descienden en su segunda temporada— y gloria —llegaron a jugar la fase previa de Champions— mediante, hizo de los toffees un equipo incómodo y con las ideas claras durante sus más de 500 partidos al cargo. Su trabajo les puso como el primer equipo después del Big-6 y a él le valió el respeto de Sir Alex Ferguson. Tanto es así que, cuando se retiró el legendario preparador, le eligió a él como su sucesor en el Manchester United. Por mucho que se fuese Moyes, todo apuntaba hacia el asentamiento del Everton entre los más grandes.

La primera temporada de Roberto Martínez al frente apuntaba en esa dirección, quedando quintos. Eso sí, aquel Everton era una cristalización del «quiero y no puedo». Tanto fue así que, tras dos años en el cargo, despidieron al español. Su segunda campaña se desarrolló en la mediocridad de la media tabla, y se sabían capaces de estar arriba. Farhad Moshiri apareció en escena para que los toffes pudieran dar ese salto de calidad. Ya tenía experiencia en el mundo de los clubes de la Premier League, pues había poseído un porcentaje del Arsenal. Veía en Goodison Park un lugar ideal en el que hacer negocio. Era el momento de crecer, de darle al Everton lo que decía merecer. «No quiero que este club sea un museo. Tenemos que ser competitivos para ganar», dijo cuando llegó.

Farhad Moshiri es el blanco de las críticas de la afición del Everton

Farhad Moshiri es el blanco de las críticas de la afición del Everton.

Moshiri llegó dispuesto a dejarse una millonada. Los medios comenzaban a hacerse eco de todos los jugadores que estaban llegando a la parte azul de Liverpool. Daba igual el precio, pues estaba dispuesto a pagar lo que fuera. Ronald Koeman, después de trabajar bien en el Southampton, fue el elegido para liderar un proyecto que exigía éxito inmediato para justificar el desembolso. Llevó al Everton a jugar competición europea, pero su mal arranque en la segunda campaña no superó el exigente corte de la dirección. Sin saberlo, esa ambición desmedida estaba fraguando lo que es el club actualmente.

 📉  Ancelotti fue el principio del final del Everton

Fueron pasando los entrenadores y los toffees no terminaban de carburar con ninguno. Siempre se quedaban a las puertas de algo más grande, y en medio de una temporada que comenzó torcida, Ancelotti aterrizó en Goodison Park. Había quedado libre después de su controvertida salida del Napoli, por lo que era el momento idóneo para tener en nómina a un técnico de su categoría. El equipo remontó el vuelo antes y después de la pandemia, evitando la parte baja de la clasificación para acabar siendo uno de los mejores equipos después del confinamiento por el covid-19. Por fin, Moshiri podía dejar de despedir preparadores, pues el bueno de Carlo sí que le daba confianza.

Ancelotti dio un cambio radical al Everton

Ancelotti dio un cambio radical al Everton.

James Rodríguez, Abdoulaye Doucouré y Allan eran tres nombres contrastados para apuntalar el proyecto. El Everton comenzó como un tiro la temporada 2020/2021, llegando a incluso a emocionarse la afición con ganar la Premier. No sería así, pues aquella temporada fue un infierno. Las lesiones y las dificultades que provocaba el covid-19 hicieron imposible regresar a Europa, dejando en nada el esfuerzo de Ancelotti. Sea como fuere, tenía el respeto de la afición y carta blanca con la directiva. ‘Carlo Magnífico’ era el hombre sobre el que construir, el que había guiado a los suyos en su primera victoria en Anfield desde hace demasiado. Entonces, apareció el Real Madrid, y ya se sabe cómo acabó la historia. El italiano se marchó sin pensarlo dos veces para ser partícipe de la Copa de Europa más épica de la historia, dejando al Everton sin su arquitecto.

Rafael Benítez, el hombre que consiguió la quinta Champions League del Liverpool, llegó para entrenar al Everton. Era un matrimonio extraño e incómodo, de esos que están avocados al fracaso desde su concepción. No hubo lugar para la sorpresa. El español fue despedido, y los toffees tuvieron que capear con el temporal durante la pasada campaña con Frank Lampard al mando. Sobre la campana y con una actuación heroica de un Richarlison que se quería marchar, consiguieron salvar la categoría en la penúltima jornada ante el Crystal Palace. Aquel partido vieron de cerca el precipicio, quedándose a las puertas de descender por primera vez en más de 60 años.

El alivio generalizado se transformó en disconformidad en la grada y tranquilidad en la directiva. Moshiri pensaba que era un bache, algo que se solventaría mágicamente de cara a la próxima temporada. No se había dado cuenta de que ya no estaba el hombre que daba sentido a un proyecto que fichaba a granel y no esperaba a nadie. Esta campaña despidieron a Lampard y llegó Sean Dyche. Se estaban aferrando al fútbol inglés más puro para salvarse un año más. No tardó en deshincharse el globo después de un inicio correcto. Solo les salva que sus rivales están peor que ellos. Les une, además de su necesidad, su castigo por querer volar demasiado alto.

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Lo positivo de toda esta historia es que, a falta de una jornada de terminar la temporada de Premier League, dependen de sí mismos para salvarse. Son 17º con 33 puntos, dos por encima de Leeds United y Leicester City. Con ganar ante el Bournemouth, que llega salvado a Goodison Park, les valdría. Pese a ello, es de esperar que la afición muestre su descontento durante el partido. Hasta hace no demasiado, soñaban con jugar en Europa y el descenso era un absurdo. «No communication. No plan. No vision«, reza una pancarta en Goodison Park. Otra recuerda esas palabras del dueño sobre el club siendo un museo que pronunció cuando llegó: «Si no quieres un museo, ¿por qué mantienes el club, dinosaurio?». Y es que, para ellos, no habría mejor noticia que Moshiri se marchase tras poner el club en venta. Poco a poco, se van asomando al precipicio. Esta temporada quizás no, pero el temor de seguir enfrentándose a su historia seguirá presente.

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