Quaresma
Fútbol internacional

Recordando a… Quaresma, el artista del golpeo a tres dedos

Portugal siempre ha sido una cuna de grandes talentos para el fútbol. Y uno de los recordados por todos es Ricardo Quarema. El de Lisboa llamó la atención desde sus inicios. Su velocidad y habilidad para el regate le hicieron ser un futbolista diferente. Además, patentó el toque de balón con el exterior y de rabona como un recurso más para pasar, central e incluso marcar. Personaje rebelde por definición, Quaresma dejó imágenes icónicas para el fútbol. A lo largo de su carrera ha sido adorado y repudiado a partes iguales. Pero a él lo segundo siempre le dio igual.

😅 Quaresma aprendió junto a Cristiano Ronaldo

Quaresma nació en Lisboa en 1983 y comenzó su formación en las categorías inferiores del Sporting de Portugal. Su estilo de juego eléctrico le hizo ser un jugador destacado. Por su posición y forma de jugar le compararon con Luis Figo, que era el jugador de moda en Portugal cuando Quaresma avanzaba por los equipos de formación del Sporting. Por su magia, fue apodado ‘Harry Potter’. Su crecimiento fue continuado y debutó con el primer equipo lisboteta con 18 años.

Y no pasó desapercibido. En ese equipo coincidió con un joven Cristiano Ronaldo. Incluso estuvo por encima del de Madeira como futura promesa. Los dos tuvieron un crecimiento a la par y formaron uno de los ataques más temibles de la historia del Sporting. Cristiano atacaba por la izquierda y Quaresma por la derecha. Solo duró dos temporadas en el conjunto verdiblanco, en los que ganó la liga, la Copa y la Supercopa de Portugal.

El Barcelona, que había tenido buenas experiencias con jugadores portugueses como el propio Figo, lo incorporó en 2003 con 19 años. Sin embargo, su etapa de azulgrana no fue exitosa. Joan Laporta fue el presidente que le firmó, pero Frank Rijkaard no acabó de confiar en el talento del lisboeta, a quien señaló de indisciplinado. También vivió a la sombra de la estrella del equipo: Ronaldinho.

 

Solo fue titular en 14 de los 28 partidos que se le contabilizan con el club catalán, donde dejó un gol y dos asistencias. Quaresma solo duró una temporada. «No aprendí nada de fútbol», declaró posteriormente tras salir del Camp Nou. Su situación hizo que el Barça se desprendiera de él a cambio de 6 millones de euros. El Oporto fue su destino.

🎞️ Porto y Estambul están en sus mejores recuerdos

Quaresma retornó a Portugal y relanzó su carrera coincidiendo con José Mourinho. En Porto se vio una de las mejores versiones del luso. Rápido, fuerte, talentoso e imaginativo. Reinó en su país con el Oporto y se revalorizó. Mourinho lo pidió en 2008 para el Inter de Milán, que desembolsó cerca de 25 millones de euros. Marcó en el primer partido oficial con los nerazzurri, pero el estilo de juego de ese equipo no le favorecía. No volvió a anotar esa temporada y fue elegido como el peor fichaje de la temporada en Italia.

Pese a esto, consiguió ganar la Champions League en la temporada 2009/2010 ante el Bayern Múnich en el Santiago Bernabéu. Pero el Inter tenía a un jugador que no rendía como se esperaba y que cobraba mucho. Ahí comenzó su camino de trotamundos. Salió cedido al Chelsea seis meses y fue vendido al Besiktas por algo más de 7 millones de euros.

Tuvo un buen rendimiento con los turcos. Fue como una segunda juventud para él. Jugó 227 partidos en los que marcó 38 goles y dio 77 asistencias en dos etapas. La primera acabó a los tres años por disputas con los directivos del club. Con 29 años decidió irse a los Emiratos Árabes Unidos para jugar en el Al-Ahli un año. Posteriormente, volvió al Oporto, aunque de pasada. Julen Lopetegui no confió en él y el jugador se sintió traicionado. Cogió las maletas otra vez para abrir su segundo capítulo en el Besiktas.

🏆 Decisivo en la Eurocopa que ganó Portugal en 2016

Ricardo Quaresma jugó 80 partidos con la selección de Portugal. Debutó en 2003 en un amistoso ante Bolivia, pero no se asentó en el equipo hasta 2006. Como el buen vino, ganó protagonismo con el paso de los años. Fernando Santos no pudo pasar de largo su desempeño en el Besiktas y le convocó como revulsivo para la Eurocopa de 2016. Además, justo antes de viajar a Francia, en un amistoso contra Estonia, marcó dos de los siete goles de Portugal, dio dos asistencias y fue el autor de un centro que acabó en un tanto contra su portería de un jugador rival.

En Francia fue el complemento perfecto de Cristiano Ronaldo. Y como jugador de banquillo, tuvo un papel fundamental para que Portugal avanzara hasta las semifinales de la Eurocopa. Marcó el gol decisivo en octavos ante Croacia en la prórroga y, en los cuartos contra Polonia, también transformó el lanzamiento de penalti clave en la tanda para clasificar a su país. Ya después los portugueses derrotarían a Gales y Francia para ganar el torneo continental. Más adelante también fue importante en la Copa Confederaciones de 2017 y en el Mundial de Rusia de 2018, donde jugó sus últimos minutos con la elástica portuguesa.

En cuanto a su etapa en clubes, en 2019 fichó por el Kasimpasa turco y la temporada siguiente se unió al Vitória Guimarães, donde estuvo hasta julio de 2022. Desde entonces, Quaresma no ha jugado más. Sin haber dicho oficialmente a sus 40 años que cuelga las botas, sigue siendo un futbolista libre y que puede incorporarse a cualquier club. Hay nostalgia de ver otra vez esas diabluras y ese golpeo a tres dedos característico que tiene.

Ir al contenido