Fútbol internacional

El Sevilla más incómodo cae en la orilla ante un City supercampeón

Lo que el fútbol te da, el fútbol te lo quita. Hace apenas dos meses y medio, el Sevilla celebraba su séptima Europa League en Budapest tras una agónica tanda de penaltis en la que ajustició a la Roma. Hoy, en El Pireo, ha sido esa misma vía la que ha terminado con la posibilidad de que el equipo hispalense sumase su segunda Supercopa de Europa, mientras veía como un Manchester City más humano que de costumbre estrenaba esta competición en su palmarés. Cole Palmer, el chico con duende que ha irrumpido con fuerza en este inicio de temporada, rescató a los de Guardiola con un gol a falta de media hora para el final, que devolvía las tablas después de que En-Nesyri, que también rozó el 2-0, abriese la lata a los 25 minutos de juego.

😲 El pragmatismo del Sevilla funcionó

De inicio, el equipo español corrió pocos riesgos con el balón en su poder. La premisa era clara; no regalar ni un «buenas noches» al campeón de Europa. Las salidas en corto se contaron con los dedos de una mano, mientras que En-Nesyri, Ocampos y compañía acudían a cada balón largo para disputarlo como si fuera el último de sus carreras. No salió del todo bien en el primer periodo y Ederson vivió bastante cómodo. Pero, paradójicamente, un envío mordido de Bono, que le pegó mal a una pelota que buscaba romper líneas por dentro, desencadenó el primer tanto. No importó el cómo, sino el qué. Y, con superioridad para correr como le gusta desde tiempos inmemoriales, el Sevilla se puso en ventaja, gracias a la conexión Acuña – En-Nesyri.

El marroquí recogió los frutos a su incansable trabajo sin balón, que fue lo mejor colectivamente de su equipo antes del descanso. El Manchester City tuvo más tiempo el balón, pero no lo tuvo mejor. Intimidó bastante menos de lo que acostumbra a Bono y, para más inri, exhibió bastantes problemas con él en campo propio. El bloque medio proactivo del campeón de la Europa League incitaba a que los centrales rivales filtrasen por dentro. Especialmente, a Akanji, para posteriormente morder cada recepción de los centrocampistas, de espaldas, y así poder robar y correr.

Gvardiol Manchester City Sevilla

Joško Gvardiol debutó como titular en el lateral izquierdo del Manchester City.

Guardiola sacó su lado más intervencionista y pensó que si Mahoma no iba a la montaña, tendría que ir la montaña a Mahoma. Rodri comenzó a acercarse a Aké, el otro central, mientras el suizo ganaba altura de líbero «a lo John Stones», una de las principales ausencias del City, junto a Bernardo Silva y Kevin De Bruyne, lesionado de gravedad. Esto tampoco solucionó demasiado el problema del cuadro inglés, que a pesar de sufrir en los primeros 45 minutos, generó situaciones peligrosas a través de algún disparo de Cole Palmer y Jack Grealish, extremos a pierna cambiada, desde la frontal. La más clara fue para Nathan Aké, que a punto estuvo de batir a Bono con un testarazo que se topó con los reflejos del héroe de Budapest y de otras muchas veces.

😬 El que perdona, lo paga

El Sevilla se fue por delante en el marcador a vestuarios, aunque, desde que marcó el 1-0, dejó de amenazar en transición. La posesión le duraba demasiado poco. Todo lo contrario a lo que sucedió en el cuarto de hora inicial del segundo acto. Los de Mendilibar salieron con el cuchillo entre los dientes y forzaron unos minutos terroríficos del Manchester City, por cómo perdía la pelota y por lo partido que estaba en el momento de presionar tras pérdida. Era el momento de encuentro del cuadro andaluz, con un colosal Ocampos que activó los desmarques en profundidad de En-Nesyri. Esto desangró al vigente campeón de la Premier League, pero no fue suficiente para poner tierra de por medio. Ederson Moraes volvió a aparecer.

Muchas veces decimos que el gol es la mejor terapia. Y, por mucho que sea un tópico, el partido de hoy demuestra que también tiene mucho de realidad. Palmer empató la contienda en uno de esos centros made in Manchester City, de los que se van cerrando y buscan un desmarque al segundo palo. El canterano apareció cuando más falta hacía. Y qué decir de Rodri, que ya fue el centrocampista más clarividente cerca de la frontal en el primer tiempo y que dibujó una asistencia clave en otro día marcado en rojo en el calendario.

De repente, el Manchester City se volvió ultra ordenado, comenzó a generar situaciones de peligro fácilmente y borró del mapa los contragolpes del Sevilla. De nuevo, Bono le sacó un remate al palo largo a Cole Palmer y otro martillazo a Aké en un libre indirecto botado por Foden, que hoy no brilló en su teórica mejor posición, como mediapunta.

🥅 Esta tanda sonrió al City

Sin prórroga de por medio, los lanzamientos desde los once metros eran los encargados de decidir al supercampeón de Europa, que fue un Manchester City que marcó los cinco lanzamientos. El Sevilla aguantó hasta el quinto, prácticamente calcó la dirección de los tres primeros.

Entonces, Bono estuvo a punto de volverse a poner la capa de superhéroe en el que parece que será su último partido con esta camiseta y tocó el quinto disparo citizen, obra de Kyle Walker. Este entró llorando, cuestión de centímetros. Los mismos que impidieron que el definitivo de Gudelj fuese a la cazuela. El golpeó del guerrillero serbio fue a parar al travesaño y, la Supercopa de Europa, a las vitrinas del conjunto mancuniano.

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