Granada
Primera división

El resurgimiento de Granada y la edad de oro del deporte nazarí

El 22 de mayo de 2022 Granada estaba desolada. Jorge Molina tuvo en sus botas un penalti que hubiera significado la permanencia. Lo marró. La ciudad entera se envolvió en lágrimas. El sentimiento de tristeza invadió los corazones de más de un millón de granadinos que habitan tanto dentro como fuera de la provincia. Su club del alma acababa de descender a Segunda división y el recuerdo de las duras épocas pasadas atacaba a una afición que veía como su equipo, que venía de debutar en Europa de la mano de Diego Martínez, regresaba al infierno.

El dolor fue tan profundo que ni siquiera el ansiado ascenso del Coviran Granada, su club de baloncesto, que regresó a la ACB por primera vez desde 2012, pudo tapar las desgracias. Nunca en la historia Granada había disfrutado de baloncesto y fútbol a la vez en el primer nivel y tampoco iba a ser así en el curso 2022/2023.

Poco más de un año después, la situación dio un giro de 180 grados, cuando Paco López condujo al cuadro nazarí de vuelta a la élite como campeón de Segunda división; el Coviran se salvó en una última jornada frenética en Liga Endesa y el Granada femenino tumbó al Deportivo de la Coruña en el playoff de ascenso y se plantó por segunda vez en la máxima división española. Un triplete histórico, sin precedentes, que en las faldas de Sierra Nevada todavía tratan de asimilar.

El Granada y Raúl Fernández inexpugnables en Los Cármenes

Gracias a los tres ascensos que se certificaron en el curso 2022/2023, pues también subió el Recreativo Granada, filial rojiblanco, a Primera RFEF, y la permanencia del Covirán en ACB, Granada es el único lugar de España, junto a Madrid y Barcelona, donde se puede ver fútbol en Primera, masculino y femenino; al filial en Primera RFEF o superior; y baloncesto en ACB.

Desde Legal Sport hemos dado voz a aficionados, periodistas y figuras cercanas al entorno de los clubes, así como de la ciudad, para que expliquen cómo se ha vivido en Granada este resurgir en el ámbito deportivo, las causas, las consecuencias, los estados de ánimos y las expectativas tras un curso de ensueño.

📜  Evolución histórica de los clubes en la ciudad

Granada cuenta con dos entidades deportivas principales, el Granada Club de Fútbol y el Club Baloncesto Granada, que desapareció en 2012 y de cuyas cenizas, aunque sin relación directa, nació el Fundación CB Granada.

Pese a que la sección de baloncesto ha funcionado bien durante años, su tardía fundación, allá por 1994, siempre hizo que los granadinos no tuvieran una vinculación tan estrecha con el deporte de la pelota naranja como con el fútbol, con mayor tirón social. No obstante, que el equipo de balompié viviera muchos años en la sombra, lejos del profesionalismo, contribuyó al desapego generalizado de la ciudad por el deporte.

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Estadio Nuevo Los Cármenes, con Sierra Nevada de fondo.

Empecemos por el principio. La historia del deporte granadino arranca con la fundación del Granada Club de Fútbol en 1931. En sus primeros años de existencia, el cuadro andaluz creció de manera fulgurante y se plantó con cierta rapidez en Primera división. Su debut llegó en 1941 y, desde entonces, ya fuera en Primera —en la que jugó durante 17 temporadas— o en Segunda, se instaló en el máximo nivel del fútbol español durante 40 años.

Al Granada le salían las cosas, pero el fútbol todavía no era tan influyente en la sociedad. A medida que avanzaron los años y el deporte se introdujo más y más en las capas sociales y culturales de las sociedad granadina… el Granada entró en receso. En 1981 descendió a 2ªB y, durante casi 30 años, estuvo alejado del fútbol profesional. Incluso, se vio relegado a Tercera división al inicio de los 2000.

Eso sí, entretanto, el CB Granada se creó en 1994 y llegó rápidamente a la ACB. Allí se mantuvo, con algunas excepciones, hasta su futura desaparición en 2012. El Palacio de los Deportes de Granada acogió a un equipo que generó cierto arraigo entre los ciudadanos mientras la sección de fútbol que vivía su peor etapa histórica.

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Palacio de los Deportes de Granada.

José Ángel Martos, jienense adoptado por Granada, periodista en Radio MARCA, cree que dicho periodo fue fundamental para entender el desapego, primero, y la transición hacia el éxtasis, después: «Cuando eres un niño y el equipo de tu ciudad está en 2ªB o en Tercera, al final te conviertes en seguidor del Real Madrid o del Barcelona. Si bien es cierto que la sección de baloncesto sí estaba en ACB, nada se puede comparar a lo que mueve el fútbol. Esa etapa de los nazaríes alejados de Primera división hizo mucho daño».

🤔 El fútbol regresa a la élite de manera artificial

Tras años de tumbos, el Granada cayó en propiedad extranjera cuando la familia Pozzo compró el club en 2009. En tan solo dos años, consiguió, bajo la dirección de ‘Fabri’ González, dos ascensos consecutivos para regresar a la Primera división (2011 y 2012) 36 años después.

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Jugadores del Granada celebran un gol.

Aquel Granada tuvo un impulso puramente económico, artificial, pero imprescindible para que la gente se volviese a interesar por su equipo. Más que amor puro por el club, a todas luces inexistente, en la ciudad sí empezó a a generarse una llamada de atención que unía a los aficionados alrededor de la novedad y la ilusión.

Aquella plantilla, formada por jugadores como Manuel Lucena, Diego Maínz, Mikel Rico, Dani Benítez, Roberto Fernández, Iñigo López, Guilherme Siqueira, Álex Geijo u Odion Ighalo, enamoró a los nazaries hasta cimentar una estecha relación con el sentimiento granadino. Por ejemplo, el recuerdo de los míticos goles en ambos ascensos de Ighalo todavía perdura en la memoria de la ciudad. Inolvidable será siempre el tanto ante el Elche que devolvió al equipo a Primera.

 

Camilo Mudarra, granadino, aficionado al deporte y a los clubes de la ciudad, habitual en los medios de comunicación y en las redes sociales para tratar cualquier cuestión relacionada con Granada, recuerda aquellos ascensos: «Se vivió como una sorpresa generalizada; nadie daba un duro por llegar así de rápido a Primera y quizás no se disfrutó acorde a la dimensión de la gesta, pero sí fue una sensación increíble».

Aquellos ascensos fueron capitales de cara a encabezar el resurgir deportivo de la ciudad, pues recordemos que el baloncesto apenas atraía masa social. Así, por primera vez, en Granada los niños tenían ídolos con los que decorar su habitación y a los que ir disfrutar cada domingo: «Los chavales que tenían 5 o 6 años comenzaron a ir al fútbol con sus familias. Con un Granada en Primera división es mucho más fácil vincularte a los colores del equipo de tu ciudad desde pequeño«, comenta ‘Cami’.

«Esos niños, que hoy tienen 12, 14 o 18, han crecido con un Granada en la élite que antes no existía y no tienen que buscar fuera lo que ya tienen en casa«, continua ‘Cami’. El orgullo de representar a la Alhambra en el máximo nivel del fútbol español supuso el clic definitivo para que la unión entre la ciudad y el deporte se terminase de forjar.

El Granada CF crecía y la vinculación se estrechaba, aunque faltaba camino por recorrer, pues los aficionados todavía se inclinaban más por los gigantes. «La gente venía a ver al Real Madrid y al Barcelona y casi les apoyaba a más que al propio Granada», coinciden tanto Martos como Camilo.

💥 El boom definitivo: el Granada de Diego

Tras la salida de los Pozzo, con el Granada vendido a Wuhan DDMC y la entrada de capital chino, el club sufrió el descenso tras seis campañas consecutivas en la división de oro. Al bajar, el cuadro de Sierra Nevada invirtió un auténtico dineral sin resultado. No consiguió regresar por la vía rápida y el futuro quedó en entredicho.

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Diego Martínez, durante una rueda de prensa con el Granada en Europa League.

Entonces, Diego Martínez fue contratado para dirigir a los rojiblancos en Segunda división. Su año en Osasuna no había sido bueno, pero a Granada no le llevaron únicamente los temas deportivos: en su juventud, Diego estudió en la Universidad de la ciudad y comenzó a entrenar en conjuntos de la provincia, como el Arenas de Armilla o el Motril. Además, se manejaba como pez en el agua en el entorno del fútbol andaluz.

El gasto en fichajes fue mínimo y Martínez sacó adelante una plantilla que mezclaba veteranos andaluces, conocedores de la categoría, con jóvenes de la casa. Diego entendió que para sacar adelante el proyecto necesitaría del calor y el apoyo de su afición. Para ello, Los Cármenes debía ser un miembro más del equipo. Diego intentó acercar el club a la grada tanto como pudo y se convirtió en una pieza indispensable en la simbiosis definitiva entre club y ciudad.

Así, el Granada regresó a Primera y, por las mismas, siempre bajo la dirección impoluta de Diego Martínez, se plantó en Europa. «Los buenos resultados y el funcionamiento coletivo están ahí, pero esa cercanía y naturalidad con las que Diego hizo partícipe a la afición de su plantilla fueron gasolina. No olvidemos que el Granada llegó a ganar al Nápoles y pelear cara a cara con el Manchester United«, recuerda Martos.

💤 Campeonato de Segunda y empuje final tras el descenso

Tras la marcha de Diego Martínez, el Granada eligió para el cargo de entrenador a un Robert Moreno que, nada más aterrizar, se cerró en banda y dio la espalda a los aficionados. No funcionó y la afición pasó de llevar en bolandas al equipo a enfrentarse con el club. Como no podía ser de otra manera, la campaña terminó en un irremediable descenso que, sin Diego, hacía presagiar los peores augurios.

 

Tras el breve paso de Aitor Karanka con el que se consumó el descenso, Paco López se hizo con las riendas de los rojiblancos y consiguió lo impensable: ganar la liga y ascender de forma directa.

Fran Olmo, narrador de los partidos del Granada en Radio MARCA, explica el cambio que se produjo entre el descenso (2022) y el ascenso (2023): «Este año ha sido increíble. La gente reaccionó y el equipo no ha perdido un solo partido en casa. Creo que la afición se desconectó un poco el curso anterior, pero con Paco se ha recuperado ese espíritu pasado. Muchos han vivido este ascenso como una honra al año de Europa, en el que la pandemia les impidió apoyar al Granada en el estadio».

🏀 Pablo Pin y el regreso del baloncesto

Precisamente, en el mismo lapso de tiempo, el Fundación CB Granada regresó a la ACB. Pablo Pin, que dirigió al club desde que se fundó en 2012, no cesó en su intento de recuperar el baloncesto para la causa deportiva en Granada y llevó al club desde la Nacional hasta la Liga Endesa.

Olmo apunta a lo económico para destacar la importancia de que los dos clubes regresen a la élite: «Tener a todos en el primer nivel es una locura. Para la ciudad es capital; se van a crear muchos puestos de trabajo y la gente va a poder disfrutar de los mejores eventos deportivos cada fin de semana. En los taxis, en los bares… Se ve una felicidad tremenda. Se alegran por sus equipos y quieren que esto se prologue porque beneficia al desarrollo económico de la ciudad».

Por primera vez en la historia, fútbol y baloncesto coincidirán en Granada al máximo nivel. Camilo Mudarra y José Ángel Martos se rinden a Pablo Pin, técnico del Covirán Granada y artífice del resurgir del baloncesto en la ciudad. «Pablo Pin es el mejor; no hay palabras para describir lo que ha hecho«, afirma Martos.

«Yo le conozco personalmente y me alegro mucho por él. Es el único que quiso rescatar al Covirán y llevarlo al lugar que merece. Ha sido un viaje de diez años, desde la nacional hasta la ACB, pero Pin es un granadino más y trabajaría gratis por su club», apunta ‘Cami’.

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Olmo también señala a Pablo Pin como el responsable del crecimiento del baloncesto y analiza como Pin recogió los valores del antiguo CB Granada, al que dejaron morir, para que no cayeran en el olvido: «No se puede entender el Covirán sin Pablo Pin. Si bien el Fundación nace separado del mítico CB Granada, Pablo siempre intentó que la entidad culturalmente tuviera el mismo significado para los aficionados». Además, que Pin sea ciudadano nazarí y hombre de la casa generó mucha empatía: «Pablo Pin es un fan más. Lo que hace ahora como entrenador lo haría solo por amor al equipo y la ciudad«.

👧 El futuro está en las niñas y el fútbol femenino

Por último, el impulso del femenino puede ser la cuadratura del círculo. Una ciudad enteramente representada en todas las disciplines y estratos de la sociedad. ‘Cami’ recalca la importancia del ascenso del Granada CF Femenino: «Mi hija pequeña tiene cinco años y muchas de sus compañeras de clase juegan al fútbol. Ahora, con el Granada en Primera división, pueden tener esa meta para en un futuro llegar ahí«.

Para que la rueda no deje de girar y el interés, los beneficios, el arraigo y las posibilidades vayan a más, el apoyo y las relaciones tienen que ser constantes: «El Granada no puede dejar de invertir en el femenino. Los negocios tienen que apoyar la sección económicamente con patrocinios para que el Granada pueda ser un habitual, porque las niñas son parte imprescindible de la afición que sostendrá al Granada en el futuro y hay que cuidarlas como tal».

Olmo también reivindica la trascendencia del crecimiento de la sección de fútbol femenino: «Que las niñas granadinas vean a sus ídolas celebrar en la Fuente de las Batallas va a dar empujón al futfem. Cada vez hay más equipos y licencias. La apuesta es total y ahora no podemos bajar el ritmo».

A pesar de la hazaña y el estado de gracia que atraviesa el fútbol femenino, Olmo y Martos no pierden el foco y avisan de que, en la ciudad, todo sigue girando alrededor del masculino: «El dinero y la inversión dependerán de que al masculino le vaya bien en Primera. Es que es el que genera más ingresos e interés derivado para todos los que vienen por detrás«.

Así, ambos periodistas creen que la unión de las secciones puede ser una buena estrategia: «El Granada tiene que asociarse con el baloncesto y promocionar el femenino. Eso facilitaría la unión, comunicación, el acceso, la identificación con los símbolos y valores, etc«.

Granada ha dado un paso adelante en cuanto a cultura deportiva con inversión, trabajo y esfuerzo, pero también con el calor y el apoyo de su gente. La comunión nazarí por fin es total entre sus equipos y sus aficionados. Gracias al sentimiento de la gente hacia sus clubes, una ciudad que se desconectó de su deporte hace unos años, hoy vuelve a ser una de las capitales del deporte en España.

#EternaLucha

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