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Tenis

Carlos Alcaraz, entre la convicción y las dudas

Una lesión en la pierna derecha impidió a Carlos Alcaraz competir en Melbourne. Un mazazo que truncó su defensa del número uno, en un evento en el que figuraba entre los principales aspirantes. El español, tres meses después de su último partido —retirada ante Rune en París—, regresará a la competición la próxima semana en el ATP 250 de Buenos Aires.

La vuelta al ruedo del murciano genera dudas. En 2022 su eclosión fue similar a la que en su día vivió el big four, con cinco títulos —entre ellos dos Masters 1000 y el US Open— que le catapultaron a la cima. Rápido de piernas, con una derecha que causa pánico, exhibió un juego tan valiente y efectivo como vistoso, con la dejada como mejor adorno. El problema, en pleno éxtasis, fue una lesión abdominal que le impidió disputar las ATP Finals.

El físico, que también ha castigado tanto a su compatriota Nadal, es la gran incertidumbre. Alcaraz solo tiene 19 años, pero su historial médico es extenso. Sin complicaciones graves, pero siempre impertinentes. Tras tres meses sin competir es difícil vaticinar si será capaz de mostrar su mejor versión o si necesita tiempo. Lo que seguro que echa en falta el español es ritmo de competición, por ello ha planificado un calendario cargado de citas —algunas no a la altura de su ranking—.

Un calendario exhaustivo en dos superficies

Carlos Alcaraz, pese a que tiene en el horizonte las citas de Indian Wells y Miami, ha apostado por disputar la gira de arcilla en Sudamérica. Esta semana estará en el ATP 250 de Buenos Aires. Posteriormente, pondrá rumbo al ATP 500 de Río de Janeiro, donde defiende corona. Inmediatamente después viajará a Acapulco, sobre cemento, para preparar el primer Masters 1000 de la temporada que arranca el 8 de marzo.

Cuatro torneos en apenas cinco semanas. Un calendario exhaustivo para coger rodaje y engancharse al ritmo de sus rivales. Ahí emergen las dudas. ¿Son demasiados partidos? ¿Existe el riesgo de que aparezca otra lesión? Desde luego, su plan es similar al que en otras ocasiones ha llevado a cabo Rafa. La gira por América del Sur le puede dar títulos, confianza y rodaje para encarar las prestigiosas citas de marzo.

El otro riesgo que conlleva su calendario, más allá del cansancio, es el cambio de superficie. En su corta trayectoria en la élite, Carlos Alcaraz siempre ha mostrado dificultad a la hora de adaptarse. El pasado año sufrió para inclinar a Munar en Río de Janeiro; en Montecarlo, fue víctima de Sebastian Korda; en Canadá no pudo con Tommy Paul; y en Basilea, a punto estuvo de ser apeado por Jack Draper.

Carlos Alcaraz, un regreso en la sombra

Lo mejor para Carlos Alcaraz es que no se verá las caras con ningún top ten en Buenos Aires. Sus rivales más peligrosos, al menos por ranking, serán Cameron Norrie, Lorenzo Musetti o Diego Schwartzman. Tenistas de entidad, sí, pero que están un escalón por debajo. Escenario ideal para tomar ritmo, sin lo que puede exigir un Djokovic, Sinner o Rune, rivales más propios de las últimas rondas de un Grand Slam.

El foco mediático también es importante. En el Abierto de Australia iba a tener muchas miradas sobre su figura. En Argentina es el favorito, pero el evento no trasciende tanto a nivel mundial. El murciano tendrá el privilegio de retomar su actividad en el circuito en un segundo plano.

Tres meses después de su penúltima lesión, el hasta hace poco rey del circuito retorna a las pistas. Con las dudas de su físico, pero con la convicción de que solo necesita tiempo para recuperar el nivel que asombró al mundo. Porque no es la primera vez que Carlos Alcaraz regresa tras lesión, y porque su cabeza, como ha demostrado en las citas donde la mayoría de jóvenes tienden a arrugarse, está preparada para lidiar con la presión y asumir la responsabilidad que conlleva ser número dos del mundo con solo 19 años.

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