Chelsea Mudrik patrocinio
Economía

El Chelsea se mete en otro lío de patrocinio

El Chelsea, un club en horas bajas desde el punto de vista deportivo, pues deambula actualmente por el 10º puesto de la clasificación de la Premier League, a 17 puntos del líder, parece tener una afición especial a meterse en continuos charcos en materia de patrocinio, como prueban algunos antecedentes recientes.

Pues bien, lejos de descansar en el empeño, sigue perseverando en él. Acaba de firmar un acuerdo de patrocinio con BingX para que la marca de esta empresa figure en la equipación de sus jugadores durante lo que queda de esta temporada y las próximas dos, a razón de 14 millones de euros anuales.

¿Y quién es BingX? Una empresa creada en 2018, que cuenta con 10 millones de clientes y que opera en 100 países del mundo (aunque, sorprendentemente, sus servicios no parecen ser aún accesibles en Inglaterra). ¿Cuál es, entonces, el problema? Los hay y son dos.

Dos importantes conflictos potenciales para el Chelsea

El primer problema es que se trata de una plataforma de intercambio de criptomonedas, un tipo de negocio que es frecuentemente señalado como peligroso por su muy elevada volatilidad y, sobre todo, por su posible vinculación al blanqueo de dinero.

Chelsea

El Chelsea acaba de firmar un acuerdo de patrocinio con BingX para lo que resta de temporada y las próximas dos.

En este último riesgo se muestra especialmente sensible buena parte de la sociedad inglesa… a pesar de lo cual 18 de los 20 equipos de la Premier League cuentan con patrocinios suscritos por empresas dedicadas a las criptomonedas.

El segundo problema, mucho más grave desde el punto de la reputación pública, es que BingX se define a sí misma como “un firme soporte de la comunidad de criptomonedas de Rusia”. Y lo es hasta el punto de que no hace ni dos meses que organizó, en sus propias palabras, «un evento destacado durante la Semana Tecnológica de Moscú» en el que mostró su «compromiso con la innovación y el compromiso dentro de la comunidad criptográfica rusa».

Nihil obstat del Gobierno de Su Majestad

¿Y qué pasa, entonces, con las sanciones a Rusia? Pues, en este caso, nada. El Gobierno británico ha declarado que no tiene constancia de que BingX mantenga relaciones con ninguna de las personas o empresas que figuran en la lista de que están sancionadas como consecuencia de la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Y la Premier League no aplica al respecto otro criterio o norma que los que dicta el Gobierno.

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En suma, que BingX y el Chelsea tienen carta blanca para llevar adelante su contrato de patrocinio. De hecho, si le lector entra ahora en la web de la primera, se encontrará con que dos tercios de la pantalla están cubiertos orgullosamente por el anuncio del acuerdo, con el mensaje, a grandes letras, de: “Potenciando el futuro. Exchange Cripto Oficial Socio del Chelsea FC”.

Otra cosa es que se vaya a mostrar igualmente orgulloso de este acuerdo un tal Mykhailo Mudryk, talentoso internacional ucraniano que está enrolado en las filas de los blues. O que este patrocinio resulte coherente con las posiciones que, según se pensaba, había mantenido hasta ahora el club inglés en relación con la guerra de Ucrania.

¿Dónde dije digo…?

En efecto, el Chelsea parecía claro en su apoyo a Ucrania. Es verdad que el club fue hasta 2022 propiedad de un ruso, el famoso magnate Roman Abramóvich. Pero la invasión de Ucrania y las consiguientes sanciones a Rusia le obligaron a vender el club; y se hizo con él un millonario estadounidense, Todd Boehly, presidente de la compañía de inversiones y servicios financieros Eldridge Industries.

Así pues, una vez Abramóvich fuera del club, la simpatía del Chelsea por la suerte de Ucrania se consideraba evidente. Prueba de ello es que la entidad contribuyó de manera muy relevante a la organización del encuentro Game4Ukrain», destinado a recaudar fondos para Ucrania a través del programa United24 creado por el propio Gobierno ucraniano.

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De hecho, acogió la celebración de ese partido en su estadio de Stamford Bridge el pasado 5 agosto. En él, se enfrentaron dos equipos —capitaneados por Shevchenko y Zinchenko, respectivamente— que estuvieron integrados por jugadores y exjugadores, tanto hombres como mujeres, de un elevado número de países. Hasta hubo un español: Gerard Piqué.

Bien es verdad que, en febrero de 2022, el club había difundido un comunicado que fue interpretado de manera generalizada como un apoyo a Ucrania, pero cuya literalidad reflejaba más bien una cierta y sibilina equidistancia.

Decía en él que «la situación en Ucrania es horrible y devastadora”, que “los pensamientos del Chelsea están con todos (“everyone”) en Ucrania” y que “todos en el club rezamos por la paz». Así pues, a la luz del acuerdo con BingX, la intención de ese repetido uso del “everyone” parece resultar ahora mucho más reveladora. Cosa diferente es que la operación le vaya a proporcionar al Chelsea una de las dos cosas que, se supone (o suponía) que tiene que producir todo patrocinio a las partes en él implicadas: dinero (eso está claro en este caso) y mejor reputación pública. Esto segundo, en cambio, está bastante menos claro.

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