Europa League

La Juventus sobrevive ‘in extremis’ a un gigante Sevilla

No se sabe si es el escudo, el aura o la suerte. Tiene muchos nombres, quizás demasiados, ese don del oportunismo que solo poseen los más grandes en el fútbol. Hoy, en el duelo entre Juventus y Sevilla (1-1) de las semifinales de la Europa League se vivió uno de esos momentos que levanta tantas emociones como eufemismos. Con el tiempo cumplido, los italianos empataron un partido en el que fueron muy inferiores a unos andaluces que ya se veían con pie y medio en la final de su competición fetiche, dejándolos sin un premio que deberán ganarse en una semana en el Sánchez Pizjuán.

💪  El Sevilla presenta su candidatura

Era la primera rueda de prensa que daba antes de un partido europeo. Siempre fue alguien a quien escuchar, así que estaba claro que Mendilibar iba a dejar alguna frase para el recuerdo. «Parece que estar aquí me ha tocado en la tómbola», dijo antes de enfrentarse a todo un Manchester United en Old Trafford. Lo de esa eliminatoria ya es historia del Sevilla, forzando milagrosamente el empate en Inglaterra y goleando en el Sánchez Pizjuán. Ya nadie creía que el veterano técnico vasco había tenido suerte, ganándose el respeto de Europa. La Juventus, uno de esos equipos que lleva la victoria en el ADN por mucho que ahora no esté bien, esperaba en semifinales para ser la prueba del algodón. Ellos debían ser la nueva gran prueba de esa feria en la que juega Mendilibar.

El gol de En-Nesyri puso la guinda a una buena primera parte del Sevilla

Con un Juventus Stadium tan imponente como siempre, la afición bianconera sabía que tenía que ser su día. Por mucho que hubiese mejorado el Sevilla, no debían ser rival para un equipo que gana más que juega en esta temporada. Los turineses, para evitar sufrir su déficit de juego, abrazaron el ritmo alto. Craso error. Mendilibar, tildado de defensivo, demostró que él solamente entiende el ataque de otra manera, y pocos equipos se mueven tan bien como el suyo cuando hay ida y vuelta. Así, en medio de un intercambio de golpes entre dos rivales sin complejos, el primer gancho al mentón fue de los de Nervión. Youssef En-Nesyri, el delantero que poco le tiene que envidiar a los mejores en 2023, batió a Wojciech Szczęsny por bajo. La jugada fue velocísima, y como no, llegó por banda. Puro ‘Mendi’, y poca tómbola.

😮  La Juventus sobrevive de milagro

Solo hubo dos lunares en la primera parte del Sevilla. Por mucho que lo intentaron ante una Juventus que se derrumbó con el gol, no consiguieron doblar su ventaja. Y sería más complicado en la segunda, pues Ocampos se retiró lesionado. Nunca fue buen negocio dejar vivo a uno de estos equipos con tanta solera, pero había que aguantar con ello. Allegri tenía jugadores para agitar el partido, para evitar que el Sevilla transitase hacia el ataque tan alegremente. Lo malo para él y la ‘Vecchia Signora‘ es que quizás tomó un par de buenas decisiones tarde: Iling Junior tuvo que entrar antes y Vlahovic duró demasiado en el verde. El joven atacante inglés parecía ser el único con la determinación necesaria como para remontar el partido, aumentando con cada regate el cabreo de su afición. No podía ser que el último en llegar entendiese mejor que los veteranos lo que estaba en juego.

Poco a poco, el Sevilla fue perdiendo fuelle. Conseguían pasar alguna vez la divisoria con peligro, pero ese esfuerzo colectivo para contener a sus rivales provocaba que las piernas pesasen cada vez más. Son en estos momentos de debilidad en los que se deciden las eliminatorias en Europa, en los que se demuestra de que está hecho un equipo. Y este Sevilla, por mucho que sea el tercer partido europeo de Mendilibar, demostró tener madera de campeón. Rakitić y Jesús Navas, como si tuvieran 10 años menos, hicieron un viaje en el tiempo futbolístico. Cada esfuerzo turinés se contrarrestaba con el corazón que le ponían dos hombres que han personificado el éxito reciente del Sevilla. El esfuerzo era tan titánico que, desde fuera del campo, no parecía haber sufrimiento en el bando de Nervión. Y esto, en Europa, ya sabemos lo que significa: se aproximaba un giro de guion.

Los pases de seguridad de la Juventus aumentaban a medida que iban subiendo los decibelios de los pitos de la grada, ya que los suyos no podían pasar. No había manera. En esa tómbola que tan poco le gustó a Mendilibar en cuartos, su Sevilla se estaba llevando de Turín todos los boletos que llevaban a la final. Pero ahí, entre la espada y la pared, es donde los gigantes de Europa han edificado su leyenda. Con el tiempo cumplido, la primera jugada que no defendió bien el Sevilla acabó en gol. Hasta tres toques de cabeza hubo en el área, finalizando Gatti prácticamente en la línea. Era el segundo tiro a puerta de la ‘Vecchia Signora‘, haciendo el tanto aún más doloroso. Allegri, que sí tiene la experiencia europea que le faltaba a su contraparte sevillista, sonrió desde la banda. Mendilibar, con su habitual semblante serio, ya solo puede pensar en lo que pasará en una semana después de haber remado tanto. Una vez más, el Sánchez Pizjuán dictará sentencia en la Europa League.

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