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⚽ Fútbol internacional

El batacazo del Liverpool, ¿un síntoma del futuro o una consecuencia del pasado?

El panorama era muy distinto para el Liverpool hace un par de meses. Acababan de ganar la Carabao Cup en la final más épica y emotiva de la era de Klopp en Anfield, y el sueño de despedir al alemán con un pleno de títulos era una realidad. Poco a poco, el paso del tiempo rompió la esperanza del kloppismo crepuscular. Primero desapareció la opción de levantar la FA Cup en Old Trafford, luego la de llevarse la Europa League en Bérgamo, y, por último, la posibilidad de ganar la Premier League en Goodison Park. Lo de aquella final en Wembley ya es un recuerdo lejano, uno que promete ser el último feliz en un tiempo. ¿Qué le ha pasado al Liverpool para pasar del todo a la nada en cuestión de semanas?

🎯​ La puntería, quimera de los últimos días de Klopp en Liverpool

Cuando se busca entre las posibles causas de la caída red, hay una que brilla por encima del resto. La puntería les ha abandonado. Hasta a Mohamed Salah, el goleador más fiable que ha tenido el Liverpool desde Luis Suárez, se le ha mojado la pólvora. No hay delantero en nómina sin su ocasión clara fallada en los dos últimos meses. Y, claro, todas ellas llegaron en momentos clave del partido. Si se reduce la muestra a los partidos más importantes del mencionado lapso de tiempo (contra el Manchester United, City y Crystal Palace en Premier, y contra la Atalanta en Europa League), los números son demoledores. Los expected goals señalan que tuvieron que marcar 11,78 goles, pero solo anotaron 3. Provocaron la pérdida de 7 puntos en liga y la eliminación en Europa.

Los números alarmantes en cuanto a la puntería del Liverpool no se quedan ahí. Dentro de la Premier League, no hay ningún equipo que falla más ocasiones claras y tampoco nadie remata más al palo. Lo cierto es que esta tendencia ya existía en la parte previa de la temporada, pero lo preocupante llega en la actualidad. Da la sensación de cansancio en los jugadores ante el error. Por mucho que antes sí fueran capaces, la ansiedad y el vértigo por estar en lo más alto les ha mojado la pólvora. Paradójicamente, es lo que principalmente ha provocado su caída.

Virgil van Dijk Liverpool Klopp Salah

El Liverpool no ha dejado de acumular tropiezos en los últimos meses.

No obstante, era algo que se podía ver venir. Sin contar a Salah y a Diogo Jota, el Liverpool apenas tiene goleadores fiables. Entre que el egipcio atraviesa un mal momento de forma y el luso ha estado demasiado tiempo en el dique seco, el peso del gol ha recaído en futbolistas que no tienen el mismo instinto. Al que menos hay que reprocharle en este sentido es a Darwin Núñez, pues ha dado un paso al frente en esta temporada. La cosa está en que ni con esas deja de ser un delantero que depende en exceso de las rachas. Luego, Luis Díaz no debería tener semejante responsabilidad, y Cody Gakpo vive perdido lejos de su posición. En cuanto dejase de estar el viento a favor, el riesgo de que todo se cayese estaba ahí.

👎​ Menos goles marcados, más goles recibidos

Detrás de la falta de acierto, hay otra realidad preocupante que escondían los goles. El Liverpool de Klopp ya concedía demasiadas facilidades en defensa a lo largo de esta campaña, y ahora se ha visto magnificado. A base de garra, goles y la calidad de sus defensas consiguieron maquillarlo. El alemán quería provocar un intercambio de golpes del que serían ganadores la gran mayoría de veces. Hasta la final de la Carabao Cup, los reds recibían casi un gol por partido en todas las competiciones (0,97 tantos por encuentro) y anotaban 2,5 por noche. Después de ganar en Wembley al Chelsea, el goalverage positivo se reduce hasta casi la mitad. Y sería más dramático si no se tienen en cuenta los 11 goles que le metieron al Sparta de Praga en Europa League. El ataque no ha respondido, pero la defensa tampoco.

El Liverpool se ha visto afectado por la famosa teoría de la manta. En esta se explica el fútbol de una manera tan simple como efectiva, pues señala que no se puede tener todo en el campo. Vamos, que con la manta o te tapas los pies o la cabeza, nunca ambos a la vez. Los reds intentaron solucionar sus problemas de puntería siendo más agresivos, lo que hizo que se asumieran más riesgos en defensa. Y, ni con estas, consiguieron arroparse la cabeza. La dichosa manta se les quedó a medio camino, así como las aspiraciones que tenían en Anfield de despedir a Klopp con más títulos en la vitrina.

​🔜 Arne Slot y la difícil misión de reconducir a un equipo perdido

Entre la defensa y la delantera se ha creado un clima terrible para despedir al legendario entrenador alemán. La bronca entre el propio Klopp y Salah en la banda del London Stadium es la prueba del algodón. Si se han peleado papá y mamá en público, es que algo va muy mal. Todo ello ha llegado el día después de confirmarse extraoficialmente la llegada de Arne Slot al banquillo de Anfield. Por mucho que su trabajo no ofrezca garantías fuera del Feyenoord, tampoco es que el Liverpool le pueda asegurar mucho más en la actualidad. El neerlandés no lo va a tener sencillo para reconducir un vestuario que, a falta de tres jornadas del final, vive a la deriva.

Ni Xabi Alonso, ni Amorim, ni De Zerbi… Arne Slot, el verdadero «deseo» del Liverpool

Lo evidente es que le va a tocar hacer limpieza, algo que parece que ya ha comenzado a hacer. Pese a no conocer a la plantilla, los medios más cercanos a los reds han sugerido que Slot ya tiene una lista de posibles fichajes y de intransferibles. Igualmente, las prisas no son buenas consejeras. El grupo de futbolistas que ahora ha mostrado su peor cara es el mismo que ha mantenido vivo el sueño de ganarlo todo. Puede ser que no fuesen tan buenos como se creía por aquel entonces, pero tampoco son tan horribles como parece ahora. El análisis no se puede dejar llevar por el tremendismo de la actualidad ni por la melancolía que acompaña el final de la era Klopp. Toca ver si la autodestrucción del Liverpool es consecuencia del pasado o síntoma de una plantilla que necesita cambios, y no será fácil (ni rápido) encontrar el motivo principal.

Al menos, no queda mucho para que en Anfield empiece un nuevo episodio. Era algo que se sabía desde hace meses, pero era imposible predecir semejante hecatombe antes de que se fuese de Klopp. De suceder, se esperaba que fuese más adelante, como si el alemán tuviese una especie de inmunidad ante la crueldad del fútbol. Sea como fuere, los vientos de cambios se asoman por Liverpool, con Arne Slot como motor. Quizás, al ser un elemento externo, ayude a pasar de página y a olvidar bien la caída de los últimos meses. En su mano estará el recuperar la magia de aquella lejana —no en el calendario, sino en lo futbolístico— final de la EFL Cup. Allí estará la clave de la ilusión por un nuevo renacer del Liverpool, pues no es imposible encontrarlo en la actualidad.

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