I GUERRA MUNDIAL NAVIDAD TREGUA
Fútbol internacional

El partido de Navidad que paró la Primera Guerra Mundial

El fútbol, por mucho que no se quiera, es un arma política. Como el resto de deportes, tiene un altavoz tremendo para enviar mensajes y que estos calen en la sociedad. De hecho, el movido siglo XX se puede contar desde el prisma deportivo. Ya sea con los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 y el auge del nazismo o con la Democracia Corinthiana en Brasil, hay mil ejemplos. Y, entre todos ellos, hay uno que se sale de la norma. Durante el inicio de la Primera Guerra Mundial, la sociedad le mandó un mensaje a las altas esferas, y no al revés. En la Navidad de 1914, el fútbol protagonizó una milagrosa muestra de humanidad en medio de un campo de batalla.

​💥 La Gran Guerra y el miedo en las trincheras

El 28 de julio de 1914 se decretó el inicio de la Gran Guerra, más tarde renombrada como la Primera Guerra Mundial. Tras varios años en los que el colonialismo europeo llevó las tensiones entre las grandes potencias al límite, el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo dio inicio a las hostilidades. En aquellos años, el fútbol ya tenía un peso considerable en la sociedad, pero no el suficiente como para vivir ajeno a lo que pasaba en el mundo. Las ligas nacionales quedaron suspendidas, y los equipos de la época veían como sus jugadores partían al frente.

La propaganda de guerra provocó que hubiese un desenfrenado optimismo que no correspondía con la realidad. En los inicios del conflicto, este se concebía más como una lucha entre el bien y el mal. La guerra de trincheras no tardó en disipar esas ideas, pues la tierra de nadie igualaba a todos por su crueldad. Avanzar unos pocos metros suponía apilar una cantidad tremenda de cadáveres. Los que sobrevivían tenían que hacerlo en condiciones inhumanas, rodeados de barro y enfermedades. Por ello, esa primera Navidad lejos de casa iba a ser especialmente dura. En vez de estar rodeados de los suyos, estaban con gente a la que podían acabar enterrando al día siguiente. Además, todo estaba aliñado con la sensación de que ellos podían ser los siguientes en morir.

Primera Guerra Mundial tregua Navidad

El conflicto en las trincheras del frente occidental marcó el transcurso de la Primera Guerra Mundial.

🎄​ La Navidad trajo la tregua, y el fútbol mandó un mensaje

Los soldados de un bando y otro decidieron que, al menos por un día, ignorarían a sus superiores. Querían estar en su casa, no matándose en el barro del frente occidental. Todos eran iguales en su deseo por pasar la Navidad como Dios manda. A un lado y otro de la trinchera se comenzaron a felicitar las fiestas, y entonces surgió la idea que cambió todo. Aunque solo fuese por las fiestas, lo justo era tener una tregua. Sin importar la nacionalidad ni el bando, todos se reunieron en la tierra de nadie. Comenzaron a cantar villancicos y a intercambiar pertenencias. Se dice que, para subrayar ese hermanamiento, hubo un cura que dio una misa en dos idiomas. Como si se hubieran puesto todos de acuerdo, sus buenos deseos se extendieron a lo largo del frente.

Aquí es donde entre el famoso partido de Navidad. Los historiadores se debaten entre la realidad y la ficción, pues no está documentado que existiera de verdad. La leyenda más extendida es que se disputó un encuentro entre alemanes e ingleses que terminó 3-2 gracias a un tanto en el último suspiro. Por muy bonito que quede, esa crónica es demasiado precisa si tenemos en cuenta las condiciones. Esta tregua de Navidad se dio a lo largo de todo un frente y se registraron varios juegos en varios puntos, por lo que la historia pierde fuerza irremediablemente.

‘Away days’, más que un retrato del fútbol inglés

Toda esta leyenda se termina de caer si tenemos en cuenta que la publicó el poeta inglés Robert Graves. Estuvo en el frente como oficial, y aprovechó la magia del momento para publicar en 1962 esa retransmisión del partido de Navidad en diferido. Sea como fuere, es la que se quedó como la versión oficial; de todos los partidos que se jugaron, fue el que trascendió. Así como los niños en la calle, los soldados usaron lo que tenían a mano para echar un partido en medio de una zona destruida por la crueldad de la guerra. Encontraron humanidad donde no la había.

🕊️​ El mensaje de paz va más allá de la Navidad

Teóricamente, ese partido que sigue oscilando entre la ficción y la realidad se celebró en Ypres. O, al menos, así lo considera la UEFA. Las trincheras de Flandes vieron como se formaba un mensaje de paz y hermanamiento alrededor de un balón improvisado en Navidad. Por desgracia, este no caló de manera inmediata. Aquellos que no estaban en el barro querían que continuase el conflicto. Los buenos deseos, villancicos y pachangas navideñas volvieron a tornarse en fuego cruzado, miedo y muerte. La Gran Guerra continuó hasta noviembre de 1918, casi cuatro años después de aquella tregua.

El tiempo, en su labor como el juez más justo que existe, le dio el peso que merecía a esta historia. «No me hubiera perdido esa única y extraña Navidad por nada», escribió Bruce Bairnsfather, humorista británico que sobrevivió al conflicto y estuvo presente. Gente como él dio una lección que, más de un siglo después, sigue sin entender la humanidad. No sobraría ver otra tregua marcada por el fútbol en medio del clima belicista que empapa la actualidad. El espíritu de esos partidos navideños es lo único que puede salvarnos como especie, y por eso mismo conviene recordar a aquellos héroes cada año.

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