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Mundial Catar 2022

La selección de Irán hace vibrar a un país en llamas

En la historia de los Mundiales, pocos combinados nacionales habrán llegado al torneo inmersos en un mayor caos que el actual cuadro iraní. No tanto por cómo logró su clasificación, que fue de forma holgada, con 25 puntos de 30 posibles en un clasificatorio asiático donde nadie la superó en cuanto a números. La inestabilidad, realmente, vino dada por problemas internos tras obtener el billete, con sus dos capitanes enfrentados públicamente entre sí y un cambio de seleccionador polémico por el buen funcionamiento del equipo. Para colmo, por si Irán no tuviera ya suficientes problemas, en el país estalló una revuelta social aún vigente, que también está afectando a lo futbolístico, pero que no está impidiendo ver una selección que se metió de lleno en la pelea por el pase a octavos tras ganar a Gales.

⚔️ División de vestuario

El caos comenzó cuando, repentinamente, el seleccionador que completó con éxito la clasificación de principio a fin, fue destituido. Los rumores pusieron el foco en un motín de parte del vestuario, liderado presuntamente por Mehdi Taremi y Alireza Jahanbakhsh, contra la figura de Dragan Skočić. Sin embargo, Sardar Azmoun, otro de sus pesos pesados, abogó públicamente por la vía conservadora, por la continuidad del croata en nombre de toda la plantilla hasta después del Mundial. Entonces, Taremi sí hizo públicos los rumores, alegando que el comunicado del delantero del Bayer Leverkusen solo representaba a unos pocos interesados en su pervivencia.

Se mascaba tal tensión que, tanto el presidente interino de la Federación Iraní de Fútbol, Mirshad Majedi; como el Ministro de Deportes, Hamid Sajjadi, tuvieron que intervenir. La resolución, más sorprendente aún que la destitución de Skočić, llegó en forma de readmisión del seleccionador menos de una semana después. Y, para terminar de rizar el rizo, volvieron a cesarlo dos meses y medio antes del Mundial. Algo surrealista teniendo en cuenta que es el entrenador que, habiendo dirigido más de diez partidos (18) a la selección, contaba con el mayor porcentaje de victorias en la historia del país.

Finalmente, su sustituto fue un viejo conocido como Carlos Queiroz, que comenzó el camino mundialista al frente de Colombia, que lo terminó de la mano de Egipto y que, tras ser destituido de ambos cargos pese a diseñar selecciones competitivas, dirigirá ahora su cuarta fase final de una Copa del Mundo. La primera, con Portugal en 2010 y, las tres siguientes, representando a Irán. Una figura más de de seleccionador que de entrenador, ya que es su novena aventura al frente de un conjunto nacional.

📣 Revueltas sociales

Por si no tuviesen suficiente conflicto interno, este mes de septiembre estalló una revuelta popular en el país. La causa fue el asesinato de una joven ciudadana, Mahsa Amini, a manos de la policía por no portar el velo (hiyab) de forma reglamentaria. Eso la convirtió en un símbolo feminista que desembocó en numerosas manifestaciones y sublevaciones contra el régimen implantado en Irán. Evidentemente, esto se vio reflejado en el fútbol, hasta el punto de poner en duda su participación en Catar.

Varios futbolistas reivindicaron en sus redes sociales lo que estaba ocurriendo y se pusieron de parte de la revuelta popular. Aunque eso no quedó solo en internet, también retaron al poder establecido sin cantar el himno de su país en repetidas ocasiones o vistiendo chaquetas negras para tapar los símbolos nacionales, algo que está explícitamente prohibido. La televisión estatal respondió con la censura de varias retransmisiones futbolísticas, incluidas aquellas ajenas a la selección donde se apoyaba el símbolo de Mahsa Amini.

Las medidas parecían ir muy en serio, cuando Ali Daei, mito del deporte iraní y segundo máximo goleador en toda la historia del fútbol de selecciones, fue detenido por el régimen. Llegó a encontrarse en paradero desconocido durante un tiempo. Se rumoreó, incluso, que la censura iba a extenderse a la lista de Queiroz, supuestamente presionado para no incluir a algunos jugadores como el propio Sardar Azmoun. El técnico portugués, sin dar explicaciones, aplazó unas horas la convocatoria. Finalmente, sí le incluyó entre los 26 elegidos de una Irán que, más allá de estar utilizando el fútbol para reivindicar los derechos humanos de sus ciudadanos, sueña con alcanzar los primeros octavos de final en su historia, confirmando que el fútbol es lo más importante dentro de las cuestiones menos relevantes.

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