Fernando Alonso Aston Martin
🏎️ Fórmula 1

El juego psicológico de Aston Martin tortura a Red Bull

Bahréin no ha sido una cita más del calendario. Parte de las dudas sembradas en el invierno se disiparon sobre el circuito de Shakir. El dominio de Red Bull, el salto de Aston Martin… Queda todo el Mundial y el escenario, en Jeddah, puede ser distinto. Sin embargo, esa primera prueba ha desatado un cruce de declaraciones que ha desembocado en un juego psicológico. El objetivo de todas las escuderías es el mismo: evadir la presión. Hasta los de Christian Horner bajan las expectativas, sumidos en la amenaza del equipo de Fernando Alonso.

El túnel del viento, la ventaja de Aston Martin

Aston Martin, como el resto de la parrilla, tiene trazado un plan de mejoras. Este fin de semana solo esperan optimizar lo vislumbrado en Bahréin. El paso adelante se apreciaría en Imola. La principal diferencia entre este equipo y el resto es que cuenta con una notoria ventaja de horas a emplear en el túnel del viento. En concreto, Aston Martin cuenta con 400 horas, 80 más que Mercedes, 100 más que Ferrari y 148 más que Red Bull —arrastra sanción—.

De ahí viene el temor de Helmut Marko, sobre todo a medio plazo. “A medida que avance la temporada y nos quedemos sin tiempo en el túnel de viento, nuestra ventaja se desvanecerá. Por eso es muy importante que nos llevemos los puntos ahora», ha confesado recientemente. En el seno de Aston Martin rebajan el entusiasmo ante el desconocimiento del funcionamiento del coche en otros circuitos, pero a la par hablan de que este AM23 es solo el punto de partida y que, con una base sólida buena, el rendimiento mejorará sin dar palos de ciego.

En Bahréin Red Bull fue sobrado. Tanto que Russell, en otro juego de palabras, se atrevió a pronosticar que ganarán todas las carreras. Lo cierto es que desde el box pidieron a sus pilotos bajar el ritmo, por lo que el verdadero potencial de esta escudería es terreno desconocido. Lo evidente es que muchas escuderías tienen miedo a que en Jeddah, como pronostican algunos, Aston Martin tenga incluso mejor ritmo —pese a las curvas rápidas y el menor desgaste—. La batalla fuera de la pista está servida.

Ferrari no inspira confianza

Precisamente en esa trifulca de palabras y decisiones la Scudería no sale bien parada. En la qualy pudieron discutir la pole —si Leclerc hubiese apostado por un segundo intento—. En carrera, el podio parecía seguro. La fiabilidad le jugó una mala pasada a Ferrari, pero, aun así, era difícil prever el terremoto. El francés David Sánchez, jefe de diseño del equipo, dimitió tras la primera prueba. El segundo gran cambio —tras el movimiento de Iñaki Rueda— desde la llegada de Vasseur. Ese juego psicológico también lo tiene perdido una escudería que sigue sin dar con la tecla tras más de una década de sequía.

Mercedes ‘pasa’ de todo

Todos les esperaban, por mucho que en pretemporada prefirieran esconderse. Y, en cierto modo, aparecieron en Bahréin. Pero, de nuevo, lejos de las cosas importantes. Mercedes se replantea todo, incluso partir de otra idea, lo que conllevaría echar por la borda este 2023. Necesitan un monoplaza ganador para retener a un Lewis Hamilton que, según los últimos rumores, estaría dispuesto a una última aventura en otro sitio. De momento, ni han entrado en la batalla mental. Mercedes simplemente se ha borrado, colocándose como cuarta escudería, donde Alpine no debería ser un problema —de momento—.

El juego ha comenzado, no solo en la pista, sino también en los despachos. Cruce de declaraciones, cambios de rumbo… La sensación es que Bahréin no ha dejado todo claro. Eso y que Red Bull no se fía de Aston Martin. De ahí que Helmut Marko lanza tantas indirectas —o directas— contra el AM23, Dan Fallows y compañía. Restan 22 carreras y el giro de guion puede llegar. De momento, todos quieren ser campeones, pero nadie quiere asumir ese papel. El problema es que algunos están condenados a asumir ese rol…

 

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