Polideportivo

Pippa Woolven gana la carrera de obstáculos al RED-S

Mejorar el rendimiento es el objetivo de todo deportista para estar en el más alto nivel durante el mayor tiempo posible. Para ello, asumimos que el entrenamiento siempre es la mejor opción. Sin embargo, algunas veces no es así, como en el caso de Pippa Woolven, una atleta británica que siguió entrenando hasta que no pudo más.

😮‍💨 Renunciar a un sueño para poder vivir

Woolven empezó su carrera deportiva profesional cuando tan solo era una adolescente. Competía en la modalidad de carrera de obstáculos y todo apuntaba a que sus triunfos en la disciplina serían cuestión de tiempo. Tanto era así que incluso llegó a conseguir una beca deportiva en la Universidad Estatal de Florida gracias, por ejemplo, a que fue la atleta sub-20 mejor clasificada en Inglaterra en la carrera de obstáculos de 2.000 m —marca personal de 6:36.50—, y la número tres del país en la modalidad de 3.000 m entre 2012 y 2014.

Durante esa época empezó a notar los problemas de rendimiento, a pesar de entrenar de manera constante: «Tenía lesiones que antes no sufría con frecuencia. Me cansaba de una manera anormal». Sabía que algo raro le pasaba porque incluso empezó a afectar a su ciclo menstrual, pero no conseguía identificar qué era. Woolven reconoció que, a pesar de saber consciente de que algo no iba bien en su cuerpo, decidió seguir corriendo.

Pippa Woolven - Atletismo

Pippa Woolven, atleta británica, en los Juegos de la Commonweath, en 2014.

No tener un diagnóstico concreto de lo que le ocurría hizo que se perdiera la posibilidad de estar en unos Juegos Olímpicos. En 2014, consiguió la clasificación para los Juegos de la Commonwealth en Glasgow  y fue quinta en las pruebas para los JJ. OO. de Londres 2012. Todo apuntaba a que Pippa estaría presente en la cita olímpica de Río 2016. Sin embargo, después de los Juegos de la Commonwealth, su cuerpo dijo basta y tuvo que renunciar a seguir compitiendo.

Woolven no dejó de investigar para averiguar qué la había llevado a ese límite. Pippa se centró en estudiar los síntomas físicos y psicológicos que habían afectado a su rendimiento, y descubrió el síndrome RED-S.

🥵 RED-S llama a la puerta de Pippa Woolven

Tras recibir cartas de otros atletas con los mismos problemas, Pippa empezó a sentir alivio cuando averiguó que no estaba sola en la lucha contra la enfermedad que la había obligado a dejar lo que más amaba: el atletismo. Finalmente, en 2017, Woolven fue diagnosticada con RED-S, síndrome que el Comité Olímpico Internacional (COI) definió como «un deterioro en las funciones fisiológicas que consiste en irregularidades en la tasa metabólica, función menstrual, salud ósea, inmunidad, síntesis de proteínas y salud cardiovascular» y afecta tanto a hombres como a mujeres.

Tardó un año en recuperarse físicamente y en 2021 se retiró definitivamente. Poner nombre a su enfermedad impulsó a Woolven a ayudar a los demás. Con el objetivo de normalizar el síndrome y poder tratarlo de manera adecuada desde los primeros síntomas, Woolven creó el Proyecto RED-S, donde informa, asesora y ayuda a través de profesionales de la medicina a todos aquellos que lo padecen: «tenemos tres objetivos muy simples: conciencia, prevención y recuperación».

El RED-S es una realidad a la que los deportistas deben hacer frente. Y desde que Pippa Woolven dio voz a este síndrome, la respuesta internacional no ha tardado en hacer acto de presencia. Antes del Mundial de 2019 y de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, World Athletics publicó un consenso con nuevos conocimientos sobre la deficiencia. Un pasito más en la lucha contra el peor enemigo de los deportistas: la enfermedad.

Ir al contenido