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Los sindicatos de árbitros en Argentina: un auténtico quilombo

Si los 9.000 árbitros argentinos valoran la variedad por encima de todo, están de enhorabuena. Desde ahora, contarán con hasta tres organizaciones sindicales a las que podrán afiliarse para defender sus intereses.

Hace escasas fechas, la recién creada Unión de Árbitros Deportivos de Argentina (UADA) quedó inscrita en el Registro de Asociaciones Sindicales de Trabajadores del país tras la resolución firmada por la Ministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Raquel Kelly Olmos, que así lo autorizaba.

Pocos días después, el nuevo sindicato aprovechó la celebración del 2º Encuentro de Dirigentes del Fútbol Argentino, que tuvo lugar en el estadio Aldo Cantoni de la ciudad de San Juan, con la asistencia de unas 10.000 personas, para hacer su presentación formal en sociedad.

La UADA se ha unido, así, como alternativa sindical, a las otras dos organizaciones de esta naturaleza que existen en el país.

Una larga trayectoria de conflictos

La más longeva es la Asociación de Árbitros de Argentina, fundada en 1965 y afiliada a la Confederación General del Trabajo.

Durante más de 30 años, fue el único sindicato de colegiados de fútbol. Sin embargo, tuvo la funesta manía de entrar cada vez más en conflicto con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), —que también es ocurrencia que un sindicato se enfrente a la patronal—, por lo que esta decidió tirar por la calle de en medio y crear en 1988 un sindicato paralelo: el Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina (SADRA). Por ello —y por su costumbre de alinearse inicialmente con las posiciones de la AFA—, este fue calificado de inmediato como “sindicato amarillo”.

La gran mayoría de los aficionados prefiere que haya VAR

Y, cuidado, que la idea de que el SADRA fue impulsado directa y expresamente por la AFA no es una mera hipótesis. El famoso Julio Grondona, quien fuera presidente de la AFA durante 34 años, no tuvo reparo en afirmar en una ocasión, durante un programa de televisión, que “la realización más grande de mi vida ha sido haber creado un sindicato nuevo”, en obvia referencia al SADRA, lo que le valió la reprimenda pública de una jueza laboral por “práctica desleal”.

En todo caso, como el cántaro suele volver a la fuente, las buenas relaciones iniciales entre AFA y SADRA se fueron emponzoñando y hoy no se pueden ni ver.

El dirigente del sindicato, el ex árbitro Guillermo Marconi, ha llegado hasta a presentar hace pocos meses una denuncia contra la AFA por “atentado contra la libertad gremial”. Sin embargo, esta fue desestimada por la jueza que entendió el caso, Viridiana Díaz Aloy. Un resbalón judicial que sirvió, además, para que se pusiera de manifiesto que el SADRA ha perdido afiliados de manera sangrante en los últimos años y cuenta actualmente, según se dice, con una muy escasa capacidad de representación.

Un doble trasfondo

En medio de esta enrarecida situación, el ex árbitro Sergio Pezzotta —calificado por Marconi como “traidor”, porque “era mi segundo en el SADRA, pero le dio un ataque de ansiedad y prefirió irse”— ha liderado la creación del nuevo sindicato, es decir, de la UADA.

Y va lucidamente acompañado en ella, pues le escoltan, entre otros, Juan Pablo Pompei —un histórico ex colegiado, con más de 500 partidos dirigidos y siete años como internacional— y Fernando Espinoza —un colegiado internacional en ejercicio que está considerado como valor en alza dentro del arbitraje argentino—. Este ha afirmado que “la UADA es un nuevo desafío para trabajar por todos los chicos que estuvieron mal cuidados, mal representados. Este sindicato no queremos que sea como SADRA, queremos que sea de todos”.

Pezzotta nació en la ciudad de Rosario; Espinoza, en la de Mendoza. No es casualidad que ambos provengan del interior del país, porque, más allá de las evidentes rivalidades por ver quién manda en el arbitraje argentino, hay un trasfondo doble este quilombo sindical.

El primero es que la veterana Asociación Argentina de Árbitros agrupa fundamentalmente a los colegiados de Buenos Aires y zonas aledañas. Por ello, se le acusa de darles un claro trato de favor, en detrimento de los árbitros de las provincias del interior. Así pues, la UADA sería una respuesta a esta situación discriminatoria y tendría entre sus objetivos principales defender “lo que piensa el futbol del interior del país”, como ha declarado Espinoza.

El segundo trasfondo es el deterioro, ampliamente reconocido, que aqueja al arbitraje argentino, salpicado en los últimos tiempos de graves conflictos, extremadas y sospechosas decisiones, y hasta agresiones físicas y verbales de algunos colegiados a jugadores.

¿Tendrá la UADA capacidad de influencia para revertir la situación? Por de pronto, conviene tomar nota de un detalle que no parece anecdótico: en el acto de San Juan en el que se facilitó la presentación pública del nuevo sindicato, esta tuvo lugar justo antes de la intervención que cerró el evento. Una intervención que estuvo a cargo de Claudio Tapia, que es el Presidente de la AFA…

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