Copa del Rey

Osasuna toma Bilbao y jugará su segunda final de Copa del Rey

Salió por la puerta grande de San Mamés el Club Atlético Osasuna, que resistió la cuarta prórroga consecutiva desde dieciseisavos para plantarse en la segunda final de Copa del Rey en su historia. La otra, en 2005, la perdió contra el Betis. Fue gracias al primer gol como profesional de Pablo Ibáñez, en el minuto 115, uno de los seis canteranos del club que tuvieron minutos en una de las noches más importantes de la historia del club.

Derrota durísima para un Athletic que asedió a los navarros en el partido de vuelta, perdonó y lo pagó carísimo. Héroe Sergio Herrera, que no necesitó la tanda de penaltis para lucirse.

⛳ El balón parado aupó al Athletic

Los pupilos de Ernesto Valverde impusieron su pizarra de principio a fin, pero no su acierto de cara a puerta. El gol que forzó la media hora extra llegó en un córner acariciado por Iker Muniain, que prolongó Vesga en el primer palo para que Iñaki Williams igualase la eliminatoria. Jugada que se repitió después. Y una situación, el palón parado, que fue un suplicio para Osasuna. A pesar de que los rojillos, habitualmente, son una roca para defender su área.


La RFEF permitió que el partido comenzara con diez minutos de retraso, tras la solicitud de Osasuna. La policía tuvo retenido media hora el autobús del equipo.


En cualquier caso, el dominio local fue mucho más allá de esas acciones de estrategia. También se impuso desde la energía en su presión para asentarse en campo contrario, las vigilancias de Íñigo Martínez y Yeray Álvarez para tener atado a un combativo Kike García, el juego interior de Muniain, los apoyos de Guruzeta en la punta, los balones largos a la espalda de la zaga rival o las carreras al espacio de los Williams. Estos dos se retroalimentaron muy bien. Incluso, Nico le dio una asistencia digna de Iniesta a Iñaki, que no subió al marcador por fuera de juego. El menor, que torturó por su banda a Moncayola –a la postre asistente en el gol de Osasuna, perdonó dos claras.

🧤 Sergio Herrera mantuvo con vida a Osasuna

El verdadero MVP del encuentro fue el guardameta visitante. Imposible explicar el pase de Osasuna sin Sergio Herrera. Sacó hasta cinco ocasiones claras de gol. No le salió el plan a Jagoba, que de inicio partió con Moi Gómez y Aimar Oroz como interiores. Un once, con Kike García de ‘9’ para ejercer como hombre boya, pero sin tanto jugador para atacar el espacio. Parece evidente que Osasuna quiso otro escenario de partido. Al menos, al comienzo. En la prórroga, el Athletic acusó el cansancio y se pudo defender más cómodo en campo propio.


 

Jagoba Arrasate: «En un día como hoy me acuerdo de Roberto Torres, Oier Sanjurjo y de la gente que ha hecho esto posible» () «Tengo amigos y algún familiar en la grada que son del Athletic y no he querido exteriorizar sobremanera la celebración del gol».


💪 El triunfo del arrasatismo

Esta será la primera final que dispute el técnico vasco, que ya alcanzó la ronda de semifinales en la 2013/2014, de la mano de la Real Sociedad. También dio guerra en Copa del Rey con el Numancia. Rompe su techo, por tanto. Y, para más inri, tras este pase a la final se asegura también la disputa de la próxima Final Four de la Supercopa de España, un hito sin precedentes en el club. En caso de ganar la última instancia copera, también jugará Europa League, algo que no sucede desde que en 2007 pisase las semifinales de la todavía denominada Copa de la UEFA.

Al final, la visión a largo plazo de un proyecto que se ha fraguado a fuego lento, da sus frutos. Con gente de la tierra y paciencia, que es la madre de la ciencia. Por mucho que lo que esté de moda sea destituir entrenadores a las primeras de cambio.

Ir al contenido