jordi alba
Mundial Catar 2022

Luis Enrique sí quiere a Busquets y Jordi Alba

Vivimos con prisa. Sin tiempo para pararnos a pensar, a hacer balance y a valorar con frialdad lo que tenemos. Tópicos tan ciertos como que nos cansamos cada vez más rápido de nuestras pertenencias. Y, aún más grave, nos cansamos antes de quienes nos rodean. Con ese escenario, no era de extrañar que Luis Enrique Martínez, en su enésimo intento por llevar la contraria al orden establecido, rescatase a Jordi Alba y Busquets. Dos futbolistas que son el centro de la diana en cada tragedia acontecida en Can Barça, pero que tienen la selección como un paraíso para evadirse de su día a día. De momento, siguen empeñados en dar la razón a Lucho. Porque anímica y tácticamente, él les tiene en un pedestal.

♣ El contexto lo es todo

Uno de las claves fundamentales de España es su presión. Ordenada cuando el rival inicia el juego desde atrás y agresiva tras pérdida. Una pérdida que, a diferencia del actual FC Barcelona de Xavi, llega generalmente con menor frecuencia y con una red de seguridad que acumula más compañeros cerca del poseedor y menos por delante de la línea de la pelota. Como todo, esto tiene sus pros y sus contras. Y en clave Sergio Busquets y Jordi Alba, pesa más lo primero que lo segundo.

🏠 Sergio Busquets in da house

El mediocentro agradece tener menos espacio que abarcar sin balón, siendo propenso a defender hacia delante anticipar en lugar de contemporizar durante toda su carrera. Por ello, el hecho de que en España predomine más el orden posicional y las distancias respecto a sus compañeros sean más cortas, es indispensable. Los jugadores en la sala de máquinas son los mismos en muchas ocasiones, Gavi y Pedri, pero actúan de forma diferente. Esos apoyos cercanos y frecuentes no solo cambian radicalmente a Busquets sin balón, también con él. Porque ‘Busi’ siempre tuvo un radar en la cabeza, superdotado para identificarse como hombre libre, ver y activar a sus compañeros que no están marcados a uno o dos toques.

Luis Enrique: “Nadal ha sido el mejor de la historia con Federer/Djokovic, pero en un ránking de sacadores, el 1º no sería. A Busi le pasa igual. Si conseguimos el escenario que queremos, en campo contrario, con balón y presión tras pérdida adecuada, se convierte en el Nadal nº1”.

Otra cuestión inherente del fútbol de selecciones, a diferencia de la tendencia actual en clubes, reside en que los oponentes presionan menos o lo hacen de manera más desordenada. Lógico, si se tiene en cuenta que se ven de pascuas a ramos. Y, por ende, Busquets ve la jugada de cara con mayor frecuencia o, si lo hace de espaldas, suele ser con mayor tiempo y espacio para pensar y ejecutar a placer. Lo que se vio ante la pasividad y desorden defensivo de Costa Rica, sin ir más lejos. Esto explica también la preocupación de Flick, por ejemplo, en hacer que Gündoğan fuese su sombra, con un marcaje personal exhaustivo.

🥇 El prime de Jordi Alba

El lateral izquierdo, por su parte, es mucho más protagonista porque Luis Enrique se ha encargado personalmente de devolverle la confianza perdida en Barcelona. Y eso que sus comienzos en la selección fueron convulsos. Juega más, juega mejor, y viceversa. Potenciado por Pedri y Dani Olmo, con quienes tiene un entendimiento enorme a la hora de combinar en el sector izquierdo y hacer que ese triángulo sea lo suficientemente flexible como para intercambiar carriles y alturas, desordenando más al rival que a la propia España. Gana imprevisibilidad un lateral que, atacando espacios, ha sido legendario toda su carrera. Porque aunque haya perdido algo de piernas, lo ha ganado en astucia.

Luis Enrique: “Jordi Alba es, sin ninguna duda, el mejor lateral del mundo en el último tercio del campo. Sigue siendo rapidísimo, defiende bien, mantiene mucho el balón… Un jugador de altísimo nivel, igual que ‘Busi’. Hay una campaña, la gente se cansa de los veteranos”.

Jordi Alba nunca ha sido un lateral izquierdo riguroso en términos posicionales. Básicamente, por aquello de que no se puede estar en misa y replicando. Es un arma de doble filo. Si gana línea de fondo, no puede impedir que los rivales le cojan la espalda. Lo que ocurre en España es que las subidas son, muchas veces, más selectivas, y las coberturas en esa zona, mejores. Pero, ante todo, porque el balón lo recupera antes de que tengan que correr presos del pánico en transición defensiva y Jordi evidencie haber perdido la marca.

El de Badía y el de Hospitalet, respectivamente, son especiales. Cuándo no lo han sido. Solo que, ahora, su físico menos preponderante, necesita que se les arrope con una manta más. Una de esas de ganchillo que a tu abuela y a Luis Enrique le sobran; pero que en casa de Xavi, si las tiene, no las encuentra.

Ir al contenido