Argentina v France: Final - FIFA World Cup Qatar 2022
Mundial Catar 2022

Leo Messi se corona en una oda al fútbol para el recuerdo

El fútbol, como en la vida, siempre da una segunda oportunidad. Caes. Te levantas. Así se forjan los campeones y así se escribe la historia. Argentina tiene un posgrado y un máster. Ganó en el estadio de Lusail a Francia 3-3 (4-2 en los penaltis) en una de las mejores finales que se recuerdan de la Copa del Mundo. Duelo histórico entre Leo Messi y Kylian Mbappé que se decantó a favor del argentino. Leo ha dejado para el final de su carrera su copa más anhelada. ‘La Albiceleste’ ya tiene su ansiada tercera estrella 36 años después.

El partido, como el fútbol, fue una romántica locura. Empezó con un tango, bailado por Ángel Di María con Koundé y Dembélé, y Messi como músico hasta que Mbappé decidió cambiar la marcha de la historia. También quería su cuota de protagonismo, aunque no lo pareciera. Y entre Messi y Mbappé se pelearon por el tocadiscos, que acabó con música de suspense: la de los penaltis. El ‘Dibu’ Martínez volvió a ser decisivo en este arte y Montiel, héroe inesperado, le sirvió el Mundial a Argentina en el lanzamiento decisivo. Los argentinos parecen predestinados a sufrir. Pero tienen a Messi. Hay un país detrás. Son los nuevos reyes del fútbol

🏗️  La pizarra de la final

Lo volvió a hacer. Lionel Scaloni calcó de nuevo el sistema de su rival como hizo en los cuartos de final ante Países Bajos. En aquel duelo le fue a pedir de boca. Bajo el paraguas de un 1-4-3-3, los dos equipos saltaron al terreno de juego en busca de la gloria. Argentina sorprendió con Nicolás Tagliafico en el lateral izquierdo en detrimento de Marcos Acuña. Arriba y por la izquierda, la apuesta era Ángel Di María. ‘El Fideo’ se lesionó en el tercer partido de la fase de grupos contra Polonia y, desde entonces, solo había jugado ocho minutos ante Países Bajos. Confió Scaloni en un jugador nacido para jugar finales. Tenía razón el sabio argentino.

Por su parte, Didier Deschamps recuperó a su guardia pretoriana. Dayot Upamecano regresó al eje de la defensa, pese al partido extraordinario de Konaté ante Marruecos. En el centro del campo, apareció la coleta de Adrien Rabiot. Hombre de confianza en Catar. Ya sin rastros, al menos conocidos, del ‘virus del camello’, todo volvía a su origen. Hasta un renqueante Giroud partía en la punta de ataque.

💓  Una final con corazón… y mucha garra

El césped del Lusail reflejó dos sentimientos. Dos formas de entender el fútbol y de vivir. Argentina salió como si le fuera la vida en ello. Algo no muy lejano a la realidad. Empezó el torneo perdiendo contra Arabia Saudí y se fue haciendo más fuerte con el paso de los partidos desde la energía única que significa la unión del grupo. Por su parte, Francia, lo dejó todo a su calidad y potencia. Algo que le había funcionado hasta el momento para plantarse en la final. Sin embargo, el corazón puede más que la razón. Y en eso, Argentina, como equipo y país, ha sido sobresaliente en esta Copa del Mundo. Nadie anima más que ellos. Ninguna afición empuja más que la suya. 

Como si esa magia se traspasara a la pelota, la finalaza arrancó de color albiceleste. Y entre los allí presentes, Di María fue el más travieso. Con todos los ojos mirando a Messi, con sobrada justificación, ‘El Fideo’ fue el que rompió la banca. Imparable desde la primera intervención. No tuvo rival en el uno contra uno, encontró a sus socios en ataque y, lo más importante, desesperó a Jules Koundé. El del Barça miraba a sus compañeros con ojos de sufrimiento y encontró la empatía de su compañero en el Camp Nou: Ousmane Dembélé.

Lionel Messi y Ángel Di María se abrazan en uno de los tantos contra Francia (Getty Images)

El extremo, que estaba cuajando unos minutos muy tibios, bajó al barro a ayudar a Koundé. Ocasión para Di María. La final saltó por los aires. Fuera de su posición, Dembélé cometió penalti sobre el argentino. Quinta pena máxima para Argentina en el Mundial. Di María cedió responsabilidades para Messi. Argentina ponía una mano en el tronco de la copa. Mordía primero.

No se encontró a sí misma Francia. Una caricatura del equipo contundente e infranqueable visto con anterioridad. Argentina, que si algo tiene es un talento natural para leer las flaquezas del rival, siguió apretando. Francia rozó el KO. Messi, Julián Álvarez y Alexis Mac Allister se asociaron para hilvanar una contra letal que definió Di María con el segundo. El extremo dejó anclada en Catar una pesadilla que le acompañaba cada noche desde el año 2014. Una lesión le privó de jugar ante Alemania. Ahora, entre lágrimas y con sus dedos dibujando un corazón, se desquitaba.

🔍 Where is Mbappé? 

Where is? ¿Dónde está? Es la frase que han utilizado algunos aficionados en esta Copa del Mundo para reírse del contrario o de algún jugador destacado que no ha aparecido. En la final, Francia no se presentó en el primer tiempo. Parece que se quedó en casa como su gran estrella: Karim Benzema. El sistema de Deschamps no encontró en ningún momento a Antoine Griezmann y, claro, sin el ‘Principito’ como canalizador, Francia no halló la luz. No apareció Mbappé. Dembélé estuvo desaparecido. Decepcionantes eliminatorias las suyas. Nadie se puso el traje habitual. El reflejo fue cristalino: ningún disparo ni acción en área rival de los galos en 45 minutos.

Deschamps intervino de la única forma posible. Con cambios. Retiro a unos desacertados Giroud y a Dembélé antes del descanso por Marcus Thuram y Kolo Muani y también retiró en el segundo tiempo a Theo Hernández y a Griezmann por Camavinga y Kingsley Coman. Sustituciones raras, casi incomprensibles desde fuera, pero que con el paso de los minutos cambiaron el devenir de la final. Muani, Camavinga y Coman aportaron una energía inédita en ‘Les Bleus‘ hasta el momento.

Kylian Mbappe en el segundo gol de la final contra Francia (Getty Images)

Y cuando el aficionado argentino ya estaba entonando el Where is Mbappé?, el delantero francés dijo «aquí». Here! Como un depredador, agazapado, aprovechó la activación de los galos antes de caer en el precipicio para dar dos zarpazos a Argentina. Nicolás Otamendi, impecable en todo el torneo, se durmió ante Kolo Muani, que rascó un penalti a 10 minutos del final. Transformó Mbappé, que, segundos después, se inventó una pared con Thuram para poner patas arriba el choque. Doblete ultrasónico y pichichi para el modo Super Saiyajin del atacante del PSG. Un solo jugador devolvía la fe a todo un país. Auténtico fuera de serie. La prórroga se vislumbraba en el horizonte.

 🍭 Dulce locura final

En el tiempo extra volvió a renacer Argentina. Equipo con mil vidas. Pero Francia ya estaba en el partido. Sin embargo, el sueño de ese niño de Rosario llamado Lionel retumbó en Catar y en todo el planeta futbolero. Con la derecha, en un remate mordido que entró por centímetros, Messi puso otra vez a Argentina por delante. Parecía el final. Pero no. Quedaba más. Montiel cometió un penalti por manos a tiro de Kylian y Mbappé, cerrando su hat-trick, igualó todo de nuevo. El ‘Dibu’ Martínez a escena. Primero, posibilitando los penaltis gracias a una milagrosa parada a un remate de Kolo Muani en la última jugada del Mundial. Después, en la tanda. Fue el mejor invitado a la fiesta de Argentina. Messi toca el cielo. El fútbol sonríe. Gracias por esta final. 

🟢  Mbappé (0-1)

🟢 Messi (1-1)

🔴 Coman (1-1)

🟢 Dybala (2-1)

🔴 Tchouaméni (2-1)

🟢 Paredes (3-1)

🟢 Kolo Muani (3-2)

🟢 Montiel (4-2)

Enzo Fernández ganó el trofeo a mejor jugador joven. El ‘Dibu’ el guante de oro como mejor portero, Mbappé la bota de oro como máximo goleador (8 goles) y Leo Messi el balón de oro como mejor jugador de Catar.

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