ATLETICO MADRID CELTA
⚽ Atlético de Madrid

De Paul acerca al Atlético de Madrid a la próxima Champions

Más de uno lo veía imposible hace un par de meses, pero ahora es (casi) una realidad. El Atlético de Madrid, tras tanto sufrir, ha cerrado virtualmente su clasificación en la próxima Champions League. Gracias a un tardío tanto de Rodrigo De Paul, los de Simeone ganan al Celta (1-0) y se colocan con ocho puntos de ventaja sobre el Athletic de Bilbao a falta de tres jornadas del final. A su vez, los celestes pierden un punto que puede ser vital de cara a la salvación.

Champions o liga, ¿qué le conviene más a las arcas del Atlético?

❌​ La ausencia de riesgo lastró al Atlético y al Celta

El día pintaba increíblemente bien en el Metropolitano. Entre el sol que bañaba la capital, la fiesta en la grada por el Día del Niño y la recogida de alimentos fuera del estadio, todo estaba bien en clave rojiblanca. Con una victoria ante el Celta, los colchoneros podían confirmar matemáticamente su presencia en la próxima Champions. Debía ser la guinda del pastel. Pese a ello, los gallegos no se iban a dejar. Las mismas matemáticas, esas que colocaban al Atlético entre los cuatro primeros, ponían a los celestes en el punto de mira. Los cinco puntos de ventaja respecto al Cádiz suponían un buen colchón para salvarse del descenso, pero no el suficiente como para dejarse ir.

Las necesidades de unos y otros se apoderaron del partido. Tanto era así que la fiesta estaba en la grada, liderada por los más pequeños. Ambos equipos vivían en un impasse que no dejaba que el encuentro se rompiese. Cada riesgo se tomaba con cuidado, creando una aburrida contradicción. Había chispazos, sí, pero eran insuficientes para quebrar el incómodo statu quo. Ni el Atlético ni el Celta pudieron cambiar el plomizo ritmo del primer tiempo. A sabiendas de como es Diego Pablo Simeone y de las necesidades celestes, el descanso iba a servir como bisagra para lo que estaba por venir.

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El Celta no dejó que el Atlético estuviese cómodo en ningún momento.

☄️ Rodrigo De Paul, héroe inesperado ante Guaita

El inicio del segundo tiempo comenzó con mucho más ritmo, y los responsables fueron los visitantes. Claudio Giráldez pidió que sus futbolistas tomasen más riesgos con el balón, lo que provocó que el partido ganase ritmo. Simeone, desde la otra área técnica, recogió el guante. Ante el dominio del Celta en los primeros minutos de la segunda parte, el Atlético fue a buscarles a la yugular. Sin presionar tan bien como en los días grandes, sí lo hicieron lo suficientemente bien como para que ganase intensidad el choque. No hizo falta que hubiese grandes oportunidades como para ver que ambos equipos (ahora sí) querían los tres puntos. Habían dejado los miedos y la calculadora atrás para jugar al fútbol.

Solo había un impedimento para ver los goles. O, bueno, dos: ambos porteros estaban excelsos. Por ello, la amenaza de un asedio del Atlético de Madrid sobre la portería rival no era tan preocupante. Vicente Guaita, así como Oblak al otro lado, vivía con ese ángel que solo tienen los cancerberos en los días grandes. Daba la sensación de que no importaba lo que le tirasen, porque se lo iba a parar. Cada disparo rojiblanco era el paso previo a su estirada. Ni dejó a Pablo Barrios marcar el que hubiese sido el mejor gol de su corta carrera. Entonces, los colchoneros forzaron un córner. Iba a ser uno más, y así fue tras repelerlo. El balón acabó en la frontal, llovido, como ese esférico con el que todos soñábamos en las pachangas del recreo. De Paul, en honor a ese niño interior que le lleva por el camino de la irregularidad, pensó «¿por qué no?». Controló con el pecho, y, sin dejar caer el balón, lo reventó. El balón entró en el Día del Niño. Si solo una genialidad podía con Guaita, ahí estaba.

El gol despertó a la afición rojiblanca. Entre todos, así como le gusta a Simeone, iban a dejar cerrada la clasificación a la próxima Champions League. Por su parte, el Celta no se lo podía creer. Otra vez más, los nervios de la calculadora lastraron sus esfuerzos. El shock del tanto de Rodrigo De Paul les recordó sus prioridades. Los más cabales dirán que es prácticamente imposible descender, pero no está la puerta cerrada. Para un equipo que vive instalado en el sufrimiento, esa pequeña rendija es más que suficiente para seguir igual. Y es que, paradójicamente, por ahí entró el balón que batió a Guaita. Mientras que se despiden de un Atlético al que sí le salen las cuentas, solo les queda apretar en las tres jornadas que quedan.

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