Atlético de Madrid

Un Atlético sufridor y efectivo corta la racha de la Real Sociedad

Al Atlético de Madrid, en el Día de las Peñas, le volvió a faltar dominio frente a uno de los conjuntos más en forma de la liga, aunque no el acierto en las áreas necesario para sumar su quinta victoria consecutiva. Samuel Lino abrió la lata mediado el primer acto y Griezmann no perdonó desde los once metros en el minuto 89, después de que Oyarzabal coronase otro partido para creer en él con un gol a cuarto de hora para la conclusión. La polémica estuvo presente un día más en el Metropolitano, en uno de esos partidos que se deciden por detalles y que terminaron con la buena dinámica de una Real Sociedad invicta en el último mes.

 

🦈 Un Atlético con más mordiente

El partido con mayor cartel de la jornada tuvo un claro dominador en cada una de las dos mitades. Los de Simeone, de más a menos, un día más. La Real Sociedad, a diferencia de lo que acostumbran, fue in crescendo a medida que transcurrió el encuentro. De inicio, los de Alguacil no se impusieron ni a través de ataques muy directos, ni en aquellos posicionales con más posesión que los locales. Faltó intercambio de movimiento, ritmo asociativo para mezclar por dentro, desborde en el uno contra uno por fuera… Barrenetxea y Kubo apenas recibieron en situaciones ventajosas y fueron fácilmente maniatados por Nahuel Molina y Samu Lino, que venían de sufrir defensivamente en Champions.

Tampoco se puede decir que fuese plácido el primer periodo para los del ‘Cholo’, pero sí que tuvieron más claro cómo dañar al oponente con ataques verticales. La profundidad, a pesar de que el partido se jugaba unos metros más cerca de Oblak que de Remiro, dio su fruto, con un desmarque de Lino a la espalda de Hamari Traoré, desconectado de la jugada, que habilitó Koke con un envío para enmarcar. El brasileño no perdonó a una Real Sociedad que incomodó desde su bloque alto, por mucho que no generase apenas peligro. Y eso que en el primer minuto de juego se pudo adelantar con un tanto de Oyarzabal, invalidado por posición antirreglamentaria.

⛳ El balón parado, de debilidad, a fortaleza

Si el pasado miércoles contra el Feyenoord (3-2) el balón parado defensivo fue una tortura para el Atlético de Madrid, esta vez, el ofensivo estuvo muy cerca de dar sus frutos. Con Griezmann como lanzador, quién si no. A punto estuvo De Paul, hoy titular en detrimento de Saúl Ñíguez, de marcar el 2-0 al filo del descanso, tras una dejada de Koke que, de no haber sido por el poste, se habría convertido en la asistencia indirecta del fin de semana. También la tuvo Witsel nada más regresar de los vestuarios, con un remate en el segundo palo que se volvió a topar con la madera. Las acciones ensayadas hablan bien del nuevo-viejo Atlético de Madrid.

💙 La Real Sociedad, a puro corazón

La mejoría de los donostiarras en el segundo tiempo tuvo mucho que ver con su buen posicionamiento sobre el campo y la determinación en los duelos, para evitar correr tanto hacia la portería de Remiro y convertir el partido en un monólogo durante algunos tramos. El Atlético de Madrid tuvo que bajar de nuevo al barro, pero ni así pudo contener los envites de una Real Sociedad con mucho pundonor, que aprovechó su mejor tramo de encuentro.

Avisó Oyarzabal con un disparo al palo, tras un reverso que habla a las claras de la confianza que ha ganado el capitán en las últimas jornadas. El VAR evitó que Mikel pudiera lanzar un penalti señalado por mano de Morata en un cabezazo de Brais Méndez, que finalmente no se cobró. Y a la tercera fue a la vencida para el nuevo delantero centro txuri-urdin, que terminó en banda derecha. Desde ahí igualó el luminoso el ’10’, en un contragolpe que clarificó Carlos Fernández con una asistencia que muestra su enorme lectura y sentido asociativo. Ese que tantas alegrías le dio al mejor Granada de su historia.

Sin embargo, el Atlético no había dicho su última palabra. Morata se vació en cada pelea, lejos de la portería rival, de espaldas y encimado por los centrales visitantes. Su partido despertó los aplausos del Metropolitano, pero perdonó la más clara en una acción embarullada, que finalmente desembocó en el penalti por mano del propio Carlos Fernández.

Así se rompieron definitivamente las tablas. Antoine Griezmann, tras otro choque de un desmesurado sacrificio sin balón, en el que presionó, replegó, llegó a defender como volante izquierdo del 1-5-4-1 por tramos y revoloteó alrededor de Morata, obtuvo el premio del gol. Ya nada puede parar al ‘Le Petit Prince’, quien, en un arrebato de sinceridad, declaró tras el duelo su inconformidad con la regla de las manos, que confunde a los jugadores y que esta vez considera que benefició a los rojiblancos.

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