Real Betis Atlético Madrid
Atlético de Madrid

Empate a nada entre Betis y Atlético de Madrid

El fútbol en agosto tiene muchos puntos positivos, aunque siempre ignoramos los negativos. Para el que crea que no, que se vea el Real Betis 0-0 Atlético de Madrid. Dos de las mejores plantillas de España se quedaron trastabilladas en su enfrentamiento, siendo incapaces de romper el partido con un cambio de ritmo. Así, entre muchas buenas intenciones y pocas buenas ejecuciones, llegaron unas tablas que, como el partido, se quedan en un cómodo punto intermedio. Nadie gana y nadie pierde, por lo que todos se quitan del medio uno de los partidos más complicados del año.

❌  El Atlético de Madrid se fue al descanso sin chutar a puerta

Un Betis-Atlético de Madrid es, por derecho propio, uno de los mejores partidos de la temporada. Por cartel, pocos hay mejores. Las expectativas, por tanto, estaban por las nubes. El problema cuando suceden estas cosas es que no se suelen cumplir. Siempre hay un pero. Y, claro, si estamos en la segunda jornada, esos contratiempos aumentan exponencialmente. La primera parte fue un fiel reflejo de esto. Entre el calor y una forma física que aún no es óptima, ambos equipos iban a remolque de lo que exigía el encuentro.

Isco Real Betis Atlético Madrid

Betis y Atlético de Madrid se perdieron en su duelo en el centro del campo.

Dentro de ese ritmo complicado, el Betis comenzó a coger ventaja. Sin grandes alardes, con los pocos resquicios que encontraban, hicieron suyas las mejores llegadas sobre el área del Atlético de Madrid. Como no podía ser de otra manera, a Simeone no le hacía ni pizca de gracia. El argentino no paraba de insistir en la movilidad de sus centrocampistas, buscando ese juego que canaliza Griezmann. No acababan de encontrarse, yéndose al descanso sin hacer ni un mísero remate a puerta. Los rojiblancos estaban lejos de su mejor versión.

🧱  El Betis lo intentó, el Atlético se lo impidió

Por desgracia para el Atlético de Madrid, el Betis no quiso bajar el pistón. Con menos calor y con más kilómetros en sus piernas tras la primera mitad, los verdiblancos iban sacando al partido de ese ritmo tan complicado de ver. La movilidad de Borja Iglesias era un dolor de cabeza para los centrales rojiblancos, dándole aire a los suyos en ataque. Estaba solo, pero sus esfuerzos ayudaban a que los de segunda línea tuviesen tiempo para llegar. Isco, dentro de su intento de renacer futbolísticamente, era el más favorecido por el trabajo de su compañero. Simeone ya había intentado frenar sin éxito esas internadas del mediocampo bético, por lo que tocaba poblar la media cancha un poco más. Ya había salido Barrios, acompañándole Saúl Ñíguez y un cambio de dibujo. Funcionó bien, rebajando la efusividad bética. Quizás no estaban lo suficientemente fluidos como para asaltar el Benito Villamarín, pero más vale cortar la sangría antes de que cueste puntos que ir a por los tres. Puro cholismo.

Un Atlético de dos caras: de la desazón a recuperar la fe en Griezmann

El cambio de dibujo comenzó a cobrar sentido con el paso de los minutos. Lino, Riquelme y Morata se erigieron como unos buenos compañeros de baile para Griezmann, provocando que el Betis se hundiese cada vez más en su área. Tampoco es que este arreón del Atlético aumentase demasiado el ritmo, siendo las imprecisiones propias del arranque de temporada las que impedían ver un gol. De todas formas, nadie se iba a quejar. Ganar los tres puntos hubiese sido excelente, pero peor hubiese sido irse con las manos vacías.

Quizás, quién sabe, este solitario punto que se han repartido ambos equipos les sirve de cara al mes de mayo. La lástima es pensar lo que podía haber sido este choque si se hubiese celebrado en un mes, o qué hubiese pasado si ambos equipos hubiesen sido más precisos. Lo bueno es que, al menos, este encuentro sirve para coger ritmo. Así son las cosas del fútbol en agosto.

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