Lucas Perez
Primera Federación

Lucas Pérez, cuando la felicidad vale más que el dinero

¿Cuánto cuesta la felicidad? Una pregunta difícil, ¿eh? Seguramente existan cientos de respuestas posibles. Lo que cada uno entienda por felicidad. Es muy subjetivo. Para algunos será el primer café de la mañana con las sábanas todavía marcadas en la cara o la sonrisa que le dedica un hijo al ver a un padre o a una madre al salir del colegio. Dicen que la felicidad está en los pequeños placeres cotidianos. Otra gente preferirá conducir un coche de 100.000 euros o irse de compras a las tiendas de ropa más cara.

Para Lucas Pérez, la felicidad está en su tierra, con los suyos. Por ese motivo ha vuelto al Deportivo de la Coruña. Ha renunciado a jugar en la élite para irse a otra primera, la Primera RFEF, tercera categoría del fútbol español. Lo ha hecho con una sonrisa de oreja a oreja y con la misión de ayudar al Deportivo a volver al fútbol profesional. Está loco… pensarán algunos. Pero el caso es que el corazón puede más que la razón. Y en el asunto de Lucas, de 34 años, las dos cosas iban al unísono.

 🥳 Se desata la lucasmanía en La Coruña

El delantero gallego debutó con la elástica deportivista ante el Unionistas de Salamanca. La expectación fue máxima. 23.745 espectadores presenciaron su estreno. El 68% del aforo. Tercera división. Su regalo fue un doblete para guiar al equipo a la victoria. El Deportivo anda cuarto en el Grupo 1 de la Primera RFEF a cuatro puntos del líder.

 

Según datos del club, más de 7.500 personas compraron una entrada y desde su llegada la entidad ha vendido más de 300 abonos nuevos. De camisetas… ya han perdido la cuenta de las que llevan vendidas. El Deportivo, que fracasó en su intento de subir la temporada pasada en la final del playoff contra el Albacete, tiene en Lucas Pérez el mejor aliciente para volver a creer. 

❤️ Romanticismo en el fútbol moderno

Que la decisión de Lucas sorprenda tiene por explicación la evolución que ha tenido el mundo del fútbol. Es uno de los deportes que mueve más dinero y en eso se ha convertido; en un negocio de dinero. Pocos rompen la regla. Uno de los ejemplos más recientes es la apuesta del Al-Nassr con Cristiano Ronaldo. Un movimiento que lleva una cifra astronómica de dinero detrás, ya que el portugués se va a convertir en el jugador mejor pagado del planeta.

Por el camino contrario ha transitado Lucas Pérez, que para poder cubrir los kilómetros que separan Cádiz y La Coruña ha tenido que abonar al club gaditano los 493.000 euros de su cláusula. De su bolsillo. Además, dejará de percibir su salario de primera, que estaba rondando los dos millones de euros. El delantero le ha dado la espalda al fútbol moderno. Lo ha bajado de esa nube extraplanetaria para convertirlo en natural. Para retrotraerlo a sus orígenes. 

🌏 Un viaje por medio mundo que acaba en Galicia

‘O Neno’, como es conocido en La Coruña, ha abierto su tercera etapa en el club de sus amores, con el que pudo debutar en la temporada 2014/2015. Pero en el camino, el ariete ha pasado por 12 clubes distintos de cuatro países. Empezó su carrera en el club de su pueblo, el Órdenes. De allí se fue a Madrid para pasar por la cantera del Atlético de Madrid y del Rayo Vallecano. Sin embargo, en 2011, con 22 años, cogió las maletas para probar suerte en Ucrania, donde jugó para el Karpaty y el Dinamo de Kiev.

De allí se mudó a Grecia para vestir la camiseta del PAOK, que lo cedió al siguiente año al Deportivo. Una cesión que se convirtió en compra. Su primera explosión en La Coruña en la temporada 2015/2016, con 19 goles y 11 asistencias, dejaron 20 millones en las arcas del club gallego. Los que pagó el Arsenal por sus servicios. Sin embargo, en Inglaterra no le fue tan bien la cosa y regresó al ‘Dépor’ en calidad de cedido. Segunda vuelta a casa.

Ya para finalizar, el West Ham se hizo con sus derechos por algo más de cuatro millones de euros y de allí regresó otra vez a España para vestir las camisetas del Alavés, del Elche, del Cádiz y, por último, de nuevo del Deportivo. Un trotamundos que ahora quiere acabar su carrera cerca de casa. 

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