Mbappé Dieguenazo
Opinión

El ‘Dieguenazo’: hablemos de Kylian Mbappé

No me apetece hacerlo, pero debo. Hablemos de Kylian Mbappé ahora que ha pasado el mercado de fichajes. Aunque, bueno, cualquier momento es malo para hablar de la peor (o mejor, según se mire) saga de fichajes de la historia. Es un tema tan sumamente trillado y cansino que no tiene más vuelta de hoja, pero al mismo tiempo siempre encuentra la forma de avanzar. Siempre hay una segunda lectura, una nueva storie ambigua o una nueva filtración interesada. Tanto es así que, con el mercado acabado y siendo totalmente imposible que juegue con el Real Madrid en esta temporada, sigue saliendo información. Ahora se dice que no va a renovar. Otra vez lo mismo. Se viene el ‘Dieguenazo’ más pesado de todos.

🎻​ Mbappé, director de orquesta por vocación

Igual que muestro mi hartazgo con todo lo que tenga que ver con Kylian Mbappé durante el mercado de fichajes, también quiero reflejar mi admiración. Este buen hombre es el sueño de todos aquellos adolescentes que entrábamos a una sala de Call of Duty: Black Ops con ganas de vacilar a algún pobre jugador que solo quería pasar un buen rato. Siempre quisimos tener bailando a todo el servidor con nuestras idas y venidas, y él lo ha hecho en la vida real. Lo mejor de todo es que no ha necesitado nada. Mientras que el resto intentábamos cualquier cosa por sacar de quicio a los demás jugadores, a Mbappé le ha sobrado con un par de publicaciones en redes. Sutiles, que pudiesen sacar jugo de la más absoluta nada, pero sin dejar nada claro. Es lo más parecido a un director de orquesta que tendremos en el fútbol mundial. Si él mueve un dedo, todos bailan.

Cada movimiento suyo, aunque fuese la ausencia de este, era motivo de miles y miles de teorías. El 2023 ha sido su mayor obra, su culmen como troll del Black Ops en la vida real. Sin esperar nada de él, dijo que no renovaba. Fue su única jugada, y esta comenzó la partida. Entre Madrid y París se empezó a maquinar todo, yendo la información de un lado a otro. Se sumaron incluso pequeñas cuentas de Twitter (no me va a convencer nadie de llamarlo X) con el verificado, dando supuesta información verídica para ganar interacciones y monetizar. El mundo se desquiciaba mientras Mbappé no había hecho nada más que mostrar su deseo de no renovar. Había conseguido lo imposible: reabrir un tema que ya estaba cerrado, y que, en el fondo, seguía igual. Se convirtió en el Mbappé de Schrödinger, ese que está en el Madrid y en el PSG al mismo tiempo y cuyo estado solo se revela cuando se deja ver.

Y es que, a final de cuentas, pese a repudiar este caso con todas mis fuerzas, aquí estoy. Es imposible no hablar de Mbappé, de lo que hará y de lo que quiere decir ese post de Instagram en el que sale tomando el sol y lleva un sombrero blanco. Hemos perdido la cabeza por su forma de ser, por como nos lleva a todos como un pastor guía a su rebaño. Podríamos hacerlo por sus regates y por lo que hace en el campo (que también), pero de momento está trascendiendo más por su faceta de director de orquesta. Ni Cristiano Ronaldo y Leo Messi tuvieron el nivel de histeria colectiva tan alto durante tanto tiempo por algo que no fuese un gol. Es, a sus 24 años y le duela a quien le duela, una leyenda. Pese a ello, prefiero no hablar más de él. Quizás sea porque al que trollearon después de tantos años en el Black Ops fue a mí. Dejadme pasar el luto en paz.

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