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✍️​ Opinión

LaLiga desiste otra vez de sus propios recursos y dice que se entera ahora de la Ley del Deporte

Hace ya casi un mes, hubo ocasión de subrayar las similitudes entre el famoso Sr. Recio, personaje de la mítica serie televisiva La que se avecina, y el Sr. Tebas, Presidente de la Liga Nacional de Fútbol Profesional (LNFP).

El parecido surgía, de manera casi inevitable, al comparar el frenesí impugnatorio del personaje televisivo —y sus frecuente alusiones a su “imperio”, el negocio Mariscos Recio— con el que mantiene el Sr. Tebas en su condición de dueño del “imperio” del fútbol profesional (o de la industria, como a él siempre le gusta decir en sus interminables homilías).

En efecto, el Presidente de la LNFP lleva largo tiempo ordenando a sus abogados que impugnen cualquier actuación de la Real Federación Española del Fútbol (RFEF); y, desde fechas más recientes, también del Consejo Superior de Deportes (CSD). Un frenesí que le lleva repetidamente a tener que desistir de sus propias impugnaciones no bien se ve obligado a ello, lo que ocurre con harta frecuencia.

Quinto desistimiento seguido

Así ocurrió en los pasados días 30 de mayo y 5 de junio, cuando el representante legal de la LNFP —hay que imaginar que siguiendo instrucciones del Presidente del “imperio”— desistió de hasta cuatro procedimientos judiciales contra el CSD y la RFEF.

Pues bien, en fecha tan señalada —y seguro que tan querida para el Sr. Tebas— como es el 18 de julio, se ha producido un nuevo desistimiento de la LNFP, derivado del irrefrenable afán impugnatorio que su Presidente exige a su cada vez mayor número de asesores jurídicos.

En esta ocasión, la LNFP lo ha hecho respecto del recurso que presentó contra la aprobación, por parte del CSD, de una modificación del Reglamento General de la RFEF.

Hasta aquí, podría decirse que “más de lo mismo” que ya hubo que comentar acerca de los anteriores cuatro desistimientos hace escasas fechas. Sin embargo, en esta ocasión el tema no acaba aquí. En este caso, resulta especialmente curiosa la argumentación desarrollada por la LNFP para justificar el desistimiento.

Afirma la Liga, entre otras cuestiones, que ha presentado el desistimiento “en cuanto se ha tenido conocimiento” por su parte de la existencia de un nuevo Reglamento de organización interna de la RFEF y de que se ha aprobado una nueva Ley del Deporte.

Albricias: la asociación de los clubes profesionales de nuestro fútbol reconoce así públicamente que se acaba de enterar de que en España hay una nueva Ley del Deporte que se aprobó el pasado 30 de diciembre y que lleva vigente desde hace siete meses.

Falta de buena fe

Eso sí, ni al órgano judicial ni a los lectores se les puede engañar apelando a esa supuesta y repentina revelación, como pretende la LNFP.

Las verdaderas razones de estos cinco desistimientos son el evidente miedo a perder los recursos, cosa más que probable; a tener que contar a los asociados de la Liga, una vez más, que su presidente no deja de perder sentencias contra la RFEF y el CSD; y, por último, pero no por ello menos importante, a tener que asumir las correspondientes condena en costas. Ni más ni menos.

En esto último, por cierto, la LNFP no siempre tiene del todo suerte, pues el pasado 26 de junio, por ejemplo, el Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo nº 5, mediante Auto nº 43/2023 y siguiendo la petición del CSD y de la RFEF, le ha impuesto el pago de las costas ocasionadas en procedimiento ordinario nº 66/2022.

Actuaciones como las de la LNFP atentan continuamente contra el principio de que los derechos deben de ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe, ex art. 7.1 del Código civil. Y, como recuerda su artículo 7.2, la Ley no ampara el abuso del derecho o su ejercicio antisocial, por lo que deben adoptarse medidas que impidan la persistencia de tal abuso.

Todo ello nos recuerda, de nuevo, una de las frases míticas de la serie antes citada, cuando el Sr. Tebas —perdón, el Sr. Recio— afirma, sin rubor y ni rigor jurídico alguno, que “en mi comunidad, yo soy el rey y mi palabra es la ley. Quien se oponga será ajusticiado entre terrible sufrimiento”.

Sí, ciertamente La que se avecina tiene un tono cómico voluntariamente exagerado. Pero convendrá el lector en que determinadas actuaciones procesales, como las de la LNFP antes citadas, se alinean notablemente con la extremada naturaleza de los diálogos y personajes de la serie.

Porque, si esas actuaciones se toman estrictamente en serio, como debiera ser de rigor, habría que extraer la conclusión de que el reconocimiento por parte de la NFP de que solo un 18 de julio de 2023 se ha enterado de que siete meses antes fue aprobada una nueva Ley del Deporte, acredita que desconoce el Derecho, el deporte o ambos.

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