City - Guardiola
Champions League

El Manchester City castiga el diluvio de errores de Upamecano

Triunfo contundente del Manchester City (3-0) ante un Bayern que solo fue superior en el comienzo del segundo tiempo. Clave Ederson en ese tramo para sostener a los suyos, al igual que decisivo fue un error calamitoso de Dayot Upamecano, que no volvió a conectarse al partido desde entonces y condenó a los pupilos de Thomas Tuchel, que se cayeron a raíz del 2-0.

Sin mucha participación de Haaland, pero doblete y asistencia para el noruego. Rodri fue quien abrió la lata con su primer tanto en Champions para desatascar un encuentro que supieron madurar los de Guardiola, muy sobrios atrás. También eficaces, pese a que perdonaron la sentencia al final.

🧑‍🏫 Guardiola rescata el líbero

Con los cuatro centrales de formación en el once titular, Pep sorprendió en cuanto a modus operandi. El posicionamiento y las zonas a ocupar con la pelota fueron lo previsto, un 1-3-2-5, o similar, en el que Stones iba como segundo mediocentro. La novedad fue que el ex del Everton cerró, en fase sin balón, como central, en vez de como lateral derecho, que ha sido lo más frecuente en los partidos recientes. De laterior a líbero. Sin perder identidad, ni tampoco orden. Una función que ya había realizado antes; puntualmente, con Rodri Hernández disfrazado de John Stones.


Quien sí perdió identidad fue el Bayern: con un bloque medio titubeante en presión, menos agilidad con pelota de la que acostumbra, escaso desborde exterior y sin cargar el área en tromba.


🧱 Día de porteros y defensas

Fue un duelo sobresaliente para muchos jugadores que actúan cerca o dentro de su área. Principalmente, de los porteros. De Yann Sommer, que sostuvo hasta donde pudo al Bayern a base de reflejos felinos, pese a no dar tanta seguridad con el balón y, principalmente, en sus salidas. Pero, sobre todo, de Ederson, una de las figuras troncales con sus intervenciones cuando mejor estuvo el Bayern, al comienzo de la segunda mitad. Fue la figura en ese tramo, ante las continuas acometidas de Sané y sus golpeos de media distancia. Leroy y Kimmich, como director de orquesta con balón, fueron los que se echaron a los bávaros a la espalda.


Pragmatismo en mitad del viento y el diluvio:

  • El Bayern tuvo más posesión en ambas partes: 54% y 58%, respectivamente.
  • El Manchester City dominó las ocasiones: 17-12 en tiros y 9-4 entre palos.

Más allá de los guardametas, el partido que completó De Ligt, agresivo en la marca a Haaland, así como los cuatro zagueros citizens, es digno de elogio. Concentrados e impolutos, libra por libra. Con armonía como colectivo. Cortocircuitaron a Musiala y Gnabry por dentro, ganaron e impidieron duelos uno contra uno ante un Bayern que se caracteriza por lo incisivos que son sus extremos ni rastro del Coman que vimos en París— y fueron selectivos para sacar rédito de una presión, en 1-4-4-2, menos alta e intensa que de costumbre.

Representativa la jugada del 2-0, en la que más allá del error de bulto de Upamecano, Grealish orienta su salida hacia la pierna mala y la zona interior; donde las pérdidas duelen el doble. Un recurso que varios técnicos han utilizado para conducir a Dayot a pecar del exceso de confianza y falta de interpretación que le impiden asentarse como un central de élite.

El mismo recurso que Guardiola ya empleó en la vuelta contra el Leipzig, pese a no ser su tipo de presión (hacia dentro, en vez de hacia fuera) preferida. La confirmación de que Jack ha crecido en muchos aspectos, por mucho que aún sea previsible en su diagonal hacia dentro cuando coge el cuero. Pavard lo sufrió, aunque se defendió como gato panza arriba.

👬 Dios los cría y ellos se juntan

Otro de los aventajados de la clase fue Bernardo Silva, cuándo no. Esta vez, desde la derecha, con un rol menos invasivo de lo que acostumbra esta temporada. Alejarse del balón, pero no de la intención de ser decisivo con él. Tuvo entretenido a un Alphonso Davies que se prodigó la mitad de la mitad que ante el PSG, le ganó la partida con sus trucos de magia por mucho que fuese más lento, y surtió de muchos y muy buenos centros a Haaland y un Gundogan indetectable en su versión de llegador.


Bernardo Silva volvió a marcar de cabeza, una de sus virtudes menos comentadas.


Kevin de Bruyne, como no podía ser de otra forma, decidió acercarse al portugués. Bien para combinar, para que este le pusiese balones en profundidad como más le gusta al ’17’ en el intervalo entre central y lateral o para recibir libre de marca y sumarse a la idea de poner centros. La única mala noticia para el Manchester City fue que el belga se marchó tocado. La única buena para el Bayern… que no encajó el 4-0 cuando su rival olió sangre. La proeza en el Allianz Arena parece improbable. Por la renta y, más grave aún, por las sensaciones. Pero esto es la Champions.

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