Fútbol internacional

Joao Félix da motivos para amarle u odiarle en el Chelsea

La carta de presentación del atacante luso desde que llegó a la Premier League no ha dejado indiferente a nadie. Capaz de lo mejor y de lo peor desde que se vistió de azul, hasta completar tres partidos de ensueño para sus hypers y haters: a los primeros les da motivos para creer, por cómo tira del carro y brilla a contracorriente en un Chelsea que solo ha ganado uno de los últimos nueve partidos, pese a su desorbitada inversión en el mercado de invierno. A los segundos, para desconfiar, porque lo hace en un contexto no demasiado distinto al del Atlético de Madrid, aunque con un ahínco que prácticamente nunca mostró en el Metropolitano.

🤔 ¿El problema era Simeone?

Hay un dicho que sostiene que «dos no discuten si uno no quiere». Irrebatible en la teoría, pero complicado en la práctica, cuando una de las dos partes tira mucho de la soga. En este caso, ambos pusieron de su parte para resquebrajarla. Pocos dudan de que la relación humana de João Félix con su nuevo entrenador ha mejorado a la que tenía con el ‘Cholo’. Ahora bien, en lo táctico hay ciertas diferencias entre sí, pero tampoco se puede decir que el plan de Graham Potter haya sido antagónico a la idea madre de Diego Pablo en el Atlético de Madrid 2022/2023. Ni mucho menos.

Lo primero que llama la atención es, precisamente, que el estratega del Chelsea haya renunciado a los principios que le llevaron a Londres y con los que triunfó en sus primeros partidos al frente del banquillo de Stamford Bridge. Era un técnico que buscaba que pasasen muchas cosas en los partidos: de ahogar a los rivales desde su presión alta para robar y no solo contentarse con molestar la salida de balón, de viajar todos a una con el bloque junto y de no negociar la ambición de asentarse en campo contrario. Vaya si pintaba a diferente al actual Simeone. Pero la crisis de resultados le ha guiado hacia paradigmas cholistas en muchos momentos.

João Félix juega de mediapunta, con un ‘9’ por delante y con la libertad que le otorga un entrenador que sabe que es el bueno. Eso ha cambiado. En el Atlético, en caso de hacer distinciones, Simeone priorizaba la comodidad de Griezmann, aunque ni siquiera Antoine tiene tal capacidad para condicionar hasta tal punto al argentino.

Sin embargo, este Chelsea de principios de 2023 ataca a base de transiciones y contraataques en las que el trequartista portugués parte desde muy lejos de la portería contraria, mientras el equipo recula y se agazapa. Eso no es un problema para él, al igual que no lo fue en determinados partidos a las órdenes de Fernando Santos con Portugal y en contadas ocasiones dentro del Atlético.

😋 Con ganas de comerse el mundo

Contra Fulham, West Ham y Borussia Dortmund, con los tres partidos de sanción que cumplió entre medias por una entrada a destiempo que le costó la roja directa en su debut, João Félix ha mostrado la voluntariedad que tanto se idolatra en el Metropolitano. A la presión acude el primero, con más energía que nadie. La expulsión como prueba del delito. Para iniciar transiciones, ninguno como João. Y para adornar, limpiar o acelerar ataques, otra dimensión respecto al resto de sus compañeros.

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Son innumerables las conducciones verticales e incisivas que João Félix ha completado en sus tres primeros partidos como jugador del Chelsea. La gambeta, cambio de pie, control orientado, el giro u otras fintas; presentes, aunque en ningún momento de cara a la galería. Con intencionalidad y productividad irrefutable. Incluso, mezclando ese colmillo con un punto de pausa e inteligencia para no acercarse en exceso al balón, sabedor de que Enzo Fernández y compañía le pueden encontrar entre líneas, que es donde ha sido un calvario para los rivales. Como guinda del pastel, desmarques de ruptura en los que no se guarda ni un ápice de energía.

Si en su día alguien se enfadó con él fue por displicencia y no por un tema de virtuosismo. João Félix es un superdotado. Lo sabe él y lo sabemos todos. Ayer, hoy y mañana. En Madrid, Londres o Tegucigalpa.

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