Fútbol internacional

El Union Berlin de Urs Fisher y Sheraldo Becker rompe la banca

Sangre, sudor y lágrimas. Es difícil saber quién utilizó por primera vez esta frase y en que contexto, lo que sí parece evidente es que, o era simpatizante del Union Berlin, o estos hicieron todo lo posible para honrar su jmemoria. Esta es la historia de superación del carismático club berlinés, que acaba de completar la mejor temporada en sus 116 años de vida, gracias a futbolistas como Sheraldo Becker. Ellos no fichan estrellas, por mucho que este año estuviera a punto de llegar Isco. Ellos decidieron crecer de la mano de su gente.

🤤 En el mejor momento de su historia

Cuando el Union Berlin ascendió en 2019 a la Bundesliga, por primera vez desde la unificación de Alemania, muchos pensaron que aquello era el techo del proyecto que comenzó Urs Fisher un año antes. Sin embargo, no había hecho más que empezar. El cuadro capitalino no ha parado de conseguir gestas desde entonces, de manera progresiva. Hace dos cursos obtuvo su primer billete para disputar competiciones europeas. Concretamente, a la Conference League, en la que no pasó de la fase de grupos. Feyenoord y Slavia Praha fueron sus verdugos en el grupo de la muerte.

Después de aquello, se metió el pasado curso en Europa League y alcanzó la ronda de octavos de final, después de quedar quinto en la máxima categoría del fútbol teutón. Su mejor resultado hasta el día de hoy, que figura como cuarto clasificado, con dos puntos más que la pasada campaña y a sabiendas de que restan aún dos fechas para que concluya la liga. Le bastan tres puntos para asegurarse virtualmente el top 4 en la Bundesliga y, con ello, su debut en la Champions League.

🌳 Sheraldo Becker se divierte en el bosque

El artillero surinamés es uno de los mayores artífices de este logro. Suma once tantos en liga y pelea por el pichichi, por difícil que parezca alcanzar a Niclas Füllkrug (16), Randal Kolo Muani (14) y Vicenzo Grifo (14).
Algo impensable en 2021, es una revelación mayúscula. Sheraldo Becker es un atacante de explosión tardía, que no apuntaba tan alto cuando abandonó la cantera del Ajax a los 20 años, pero que ha alcanzado el prime de su carrera a los 28.

Lejos de estar en una selección puntera, incluso dentro del territorio de Centro-Norteamérica, pero ya líder del Union Berlin y de un combinado nacional sin más presencia de jugadores pertenecientes a las cinco ligas punteras de Europa. Y eso que el delantero nacido en Ámsterdam y criado en las categorías inferiores de Países Bajos, solo ha disputado seis partidos con la absoluta. Es el primo mayor de Javairô Dilrosun (Feyenoord y ex Hertha Berlin): “Sheraldo es mucho más rápido que yo. Cuando éramos niños decíamos que nadie podía atraparle una vez que hacíamos algo”, declaró en Die Stimme Berlins antes de un derbi.


Christopher Trimmel, su capitán y jugador que acaba de cumplir 300 partidos en el Union Berlin, es el jugador más idolatrado junto a Sheraldo Becker.

Más allá de cifras, cuenta con una conducción vertical y desmarque ideal para la propuesta de Urs Fisher, basada en permanecer compacto en bloque medio y salir con determinación al espacio. No es un punta nominal, agradece libertad de movimientos para caer a bandas y arrancar. Bastante autosuficiente y canalizador de las transiciones que tanto rédito le dan a un equipo eficaz y dominador del balón parado y los centros laterales, que no necesita llegar mucho para hacer goles. Oro puro si tenemos en cuenta que era un segunda espada en el equipo y que su explosión ha llegado tras la marcha de Max Kruse y de Taiwo Awoniyi, el jugador insignia hasta que puso rumbo al Nottingham Forest en verano.

🫀 El triunfo del equipo del pueblo

Por historias de humildad y trabajo en la sombra, como la de Sheraldo Becker, el Union Berlin es una de las entidades con las más fácil resulta empatizar en la Bundesliga. En un momento en el que, además, lleva la voz cantante en defensa de los valores tradicionales de Alemania, mientras hay varios proyectos como Wolfsburg, Leipzig, Hoffenheim o Bayer Leverkusen que cuentan con una inyección de capital ajena al fútbol. Su caso es todo lo contario, el de una entidad sostenida por sus hinchas, la resistencia al fútbol de los magnates, que ha crecido gracias al sudor de su gente.

De forma literal, porque la restauración del An der Alten Försterei, estadio centenario (1920) que lleva ese nombre por estar ubicado en las proximidades de un bosque, corrió a cargo de sus aficionados en 2008. No habrá muchos socios que hayan tenido que hacer cemento y poner ladrillos para ver a su equipo jugar una Champions League, algo que ni soñaban.

Estadio Union Berlin

Lo que no hicieron fue poner asientos en un lateral, particularidad que le agrega carisma, pero que también contribuyó a que la UEFA no diese el visto bueno para que el estadio albergase partidos de Conference League hace dos años. Para colmo, tuvieron que pedir prestado el Olímpico de Berlín, en el que es el Hertha, su rival de la ciudad, el que acostumbra a utilizar como feudo. Una historia impropia del fútbol profesional, acorde con sus orígenes como el plantel de los trabajadores del metal. De ahí su lema, «Unión de hierro».

Son conscientes de que vienen de muy abajo. Tanto, que cuando el Union Berlin ni siquiera alcanzaba los mínimos económicos para inscribirse en tercera división, a sus aficionados se les ocurrió la manera más surrealista de recaudar fondos y salvarlo de la quiebra: vendieron su propia sangre, gracias a ello obtuvieron la licencia y, pese al descenso en 2005 a la cuarta categoría, han renacido poco a poco durante los últimos 15 años. «De Unión de hierro… a Unión de sangre».

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